lunes, 26 de noviembre de 2018

La Peña: el aperitivo simple, o la versión de los argentinos por Jorge Vergara.-

La Peña: el aperitivo simple, 
o la versión de los argentinos.

A propósito del vino en damajuana, con o sin soda, aparecieron los nostálgicos y sugirieron rescatar la figura del vermut, que para muchos es un tipo de bebida pero para otros es toda una ceremonia.
Es decir, el vermut como tal es una bebida, hoy con una amplia propuesta comercial, que se consume previo a las comidas, en otros tiempos a media mañana o media tarde, aunque con los años las costumbres fueron cambiando.
La definición encontrada en internet dice que el vermut es “un vino macerado en hierbas servido durante los aperitivos, compuesto de vino blanco, ajenjo y otras sustancias amargas. Estos vinos son típicamente europeos, con un aroma característico que les da una elegancia particular para un cóctel o aperitivo. Generalmente se puede encontrar dos tipos: rojo y blanco”.
Pero las costumbres y las tradiciones fueron imponiendo otras cuestiones. Para algunos de nuestros lectores, el fernet también entra en la categoría de los aperitivos. Se consumió por décadas en esos horarios donde se hacía una pausa en el trabajo, es decir tipo once de la mañana o media tarde. Lo tomaban puro o a lo sumo con un poco de soda. No existía por ese tiempo ninguna de las opciones que están al alcance en la actualidad. Ni se mezclaba con jugos o gaseosas de frutas. El agua tónica era utilizada por algunos de los que formaban la rueda de amigos para cortar alguna de las bebidas, para aligerarlas como solían decir, pero no dejaba de ser vermut.
Pero el otro escenario se fue argentinizando porque le sumaba a ese aperitivo alguna pequeña picada, a veces no tan pequeña, que incluía básicamente queso cortado en cubos, si había jamón se incluía, pero lo que no debía faltar era una buena mortadela. Esto no distinguía clases sociales, porque la mortadela era un elemento tan indispensable como el vermuth en los bares y confiterías de la época. ¿Será el día para un buen aperitivo?
Autor: Jorge Vergara.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 25 de noviembre de 2018.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Hoy 24 de noviembre es el Día del Vino Argentino "Bebida Nacional". Argentina es el primer país vitivinícola en declarar al vino como bebida nacional y, a partir de esto, desde el año 2013 cada 24 de noviembre se celebra el Día del Vino Argentino Bebida Nacional.

Fue el 24 de noviembre de 2011 cuando se firmó el decreto presidencial que declaró al Vino como la bebida nacional. Esta declaración es un reconocimiento al valor cultural que tiene el vino y la vitivinicultura y a su rol en la identidad de los argentinos.
SU MAJESTAD EL VINO.
El vino, inspiración de los poetas y de los artistas; símbolo de la sangre del Resucitado; fruto de la vid; rojo tulipán de la primavera; licor celestial; leche de Venus según Píndaro; bebida de los dioses; supo alegrar por generaciones el corazón de los hombres.
Ya lo supo decir el Maestro de Galilea que no se "debe volcar el vino nuevo en odres viejos". Y así es. Ha evolucionado con el correr de la historia y de los tiempos para afincarse en las distintas regiones de nuestro país para ser coronado como "nuestra bebida nacional". ¡Qué privilegio!
Podemos decir como el rey impío de Macbeth "¡Dadme vino, llenad la copa hasta sus bordes!". O tal vez aceptar prudentes el concejo del Quijote a su gordo escudero Sancho Panza, futuro Gobernador de la ínsula, "se templado en el beber, que el vino demasiado, ni guarda secreto ni cumple palabra". O advertir como Baltasar de Alcázar "no eches agua, Inés, al vino para que no se escandalice el vientre". O bien pensar que casi todas las cosas al decir de Maese Gonzalo de Berceo "bien valdrán como creo un vaso de bon vino". O cantar como el extremeño Menéndez Valdez el himno "amigos bebamos; y en dulce alegría pasemos el día, la copa empinad". Aseverar como el gran Víctor Hugo que "la uva y el vino son la obra admirable del famoso poeta sol".
Junto al gran nicaragüense Rubén Darío que descansa bajo sus leones de marmolina escribir que "amo tu delicioso alejandrino como el de Hugo, espíritu de España; éste vale una copa de champaña como aquél vale un vaso de bon vino". Como el persa en las Rubaiyat glosar "bebe vino porque largo tiempo estarás bajo la tierra sin mujer y sin amigos". El vino, siempre el vino "porque el vino se parece al hombre como supo decir el atormentado Baudelaire.
"¿Qué no haya vino? ¡Qué estulticia! ¡Qué locura! Si decís que no haya vino por causa de los borrachos, debéis decir también por grados: que n o haya noche por causa de los ladrones, que no haya luz por causa de los espías, y que no haya mujeres por caso de los adúlteros".
"El que bebe se emborracha, el que se emborracha duerme, el que duerme no peca, el que no peca va al cielo. Puesto que al cielo vamos ¡bebamos!".
Buena carne y vino puro dicen las antiguas leyes, agua que toman los bueyes que tienen el cuero duro".
Yo atónito ante tanta sabiduría al escribir esta crónica digo: ¡Salud, mester de vinería! Admiro en la redondez plena de la uvada el sabor gozoso que rige al vino y sus misterios, el ornato de las hojas de la vid y los brazos leñosos de los sarmientos. Voy catando la escribir las palabras como aquel protagonista desgraciado de "El tonel de amontillado", el famoso cuento de Edgar Allan Poe.
Viajo a la prehistoria; lo observo al patriarca Noé con su aladrería ya dispuesta a la embriaguez para dar reposo a su labor; levanto el ritón del griego; beso el cuerno del germano; miro el "vino cuando en la copa rojea" y que después que alguien me ate al mastelero.
Cántaros, ánforas, cálices, vasos, pipetas, odres, damajuanas, botellas, limetas, pellejos, cubas, toneles, piletas, lagares, bordelesas. Forma y contenido Para que nunca se queden en agraz las uvas del vino y sus secretos.
Porque en ninguna parte -decía Jorge Edwards- se conversa una botella de vino como entre nosotros. Vino compañero del pan en la mesa familiar, de la convivencia, del amor y de la amistad.
Jorge Castañeda, escritor que reside en Valcheta (Río Negro, Patagonia Argentina).

lunes, 19 de noviembre de 2018

Vinos de la región: buena cosecha y la mira puesta en la exportación. Neuquén y Roca recibieron al Grupo Mundial de Comercio del Vino. Debatieron cómo superar barreras para arancelarias.

DE LAS EXPORTACIONES MUNDIALES SON REALIZADAS POR LAS BODEGAS DE LOS PAÍSES QUE INTEGRAN EL GRUPO MUNDIAL DE COMERCIO DEL VINO.
Vinos de la región: buena cosecha y la mira puesta en la exportación.

Neuquén y Roca recibieron al Grupo Mundial de Comercio del Vino. Debatieron cómo superar barreras para arancelarias.



El 2018 no es positivo para la comercialización de vinos argentinos en el mercado interno. Bodegas de la región estiman una caída promedio del 10% en sus ingresos dentro de este segmento y por eso este año buscan potenciar las exportaciones. Sin embargo, la salida al mundo de sus productos no siempre es sencilla y para aceitar esos carriles fue importante la reunión del Grupo Mundial del Comercio del Vino (GMCV), que se realizó en Neuquén y Roca a fines de la semana pasada.
El GMCV es una agrupación de países productores de vino constituida por Argentina, Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos, Georgia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Uruguay, que son responsables de alrededor del 30% de las exportaciones mundiales, el 31% de la producción y del 27% del consumo mundial de este producto.
El Grupo es un líder mundial en temas relacionados con el comercio de vinos y sus referentes explican que desde sus inicios, en 1998, aboga por una industria vitivinícola exitosa, competitiva, en crecimiento y que opere en mercados internacionales sin barreras comerciales.
“La reunión es para discutir los temas que sirvan para destrabar el comercio. Siempre hay trabas para arancelarias, a través de los componentes de los productos, los sulfitos, entre otros aspectos. Por eso el objetivo del grupo es dejar recomendaciones en los diferentes países para que el comercio del vino fluya lo más libremente posible y que el comercio internacional crezca”, explicó Guillermo Barzi, presidente de la Bodega Humberto Canale, anfitriona de la cena de gala realizada en Roca.
El empresario regional destacó la excelente cosecha de este año en la región patagónica. “Hoy estamos probando los blancos del 2018, los semillón y pronto vienen los pinot, los merlot y vamos viendo que tenemos una producción que nos hará recordar por mucho tiempo este 2018”, describió.
No obstante, reconoció que el contexto económico del país afecta a la actividad. “Estamos en un período de recesión. Las ventas de mercado interno están un 10 por ciento abajo, pero se están compensando con las exportaciones. Salimos fuerte a jugar afuera. Fuimos a los mercados más importantes para nosotros, que son Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, Canadá y de alguna forma recuperamos lo que estábamos perdiendo”.
Los países miembros del Grupo Mundial del Comercio del Vino participan desde lo público (en Argentina: Secretaría de Agroindustria, Instituto Nacional de Vitivinicultura y Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto ) y desde lo privado, con representantes de la industria.
La Patagonia fue elegida como marco para realizar esta reunión anual, en ocasión de cumplirse los 20 años de funcionamiento del grupo y en oportunidad de tomar Argentina la presidencia pro tempore.
Publicado en Diario "Río Negro", 19/11/2018. Imágenes del mismo medio.

domingo, 18 de noviembre de 2018

La Peña: vinos, ¿con o sin soda? ¿botella o damajuana? por JORGE VERGARA.

La Peña: vinos, ¿con o sin soda? ¿botella o damajuana? por JORGE VERGARA.

Dice el almacenero que le cuesta conseguir el vino en damajuana. Que no hay mucha oferta en ese rubro, pero que sí hay gente que lo pide.
Y algunos días después lo tiene a la venta. Es de una bodega de Regina. A buen precio según algunos clientes. El relato me tuvo de espectador en realidad, pero vale la pena contarlo por lo que significa para muchos ese tipo de vino.
Por el precio de la damajuana pensé que era más o menos parecido a su equivalente en botellas de vino económico.
El cliente del almacén me dijo muy convencido que para él el vino en damajuanas tiene un significado afectivo. “Toda mi vida, desde mis abuelos, tomamos vino en damajuana, y si era posible con soda”. Le creí porque el vino en damajuana llegó a las casas desde la economía y la practicidad. Era ahorrar y comprar más cantidad, aunque en otros tiempos no se resignaba calidad. No eran tiempos de varietales, eran vinos reservas o comunes y los comunes por lo general se tomaban con soda.
Y de paso agregó que en su casa todavía están en la mesa los pingüinitos de cerámica en los que se sirve el vino a la hora del almuerzo o la cena.
Me encantó presenciar el relato de quienes preservan costumbres llenas de historias. Porque el vino en damajuanas es una versión casi extinguida de la industria vitivinícola actual, que en el país creció tanto que la cantidad de etiquetas es enorme.
Sin embargo, hay gente que se aferra a sus gustos por más que la modernidad les traiga mejores propuestas.
Lo de mejor es relativo porque todo depende de los gustos. Un buen vino con soda bien frío es una tentación en sí misma, por más que también nos guste un buen varietal de calidad. Son dos mundos diferentes, tan diferentes que tal vez el que toma vino con soda esté convencido de que es la mejor opción.
Pueden convivir perfectamente. Con o sin soda, el vino está presente en cada casa y no importa si es de botella o damajuana.

Publicado en Diario "Río Negro", domingo 18 de noviembre de 2018.