miércoles, 18 de septiembre de 2019

Solo una bodega del país produce vinos orgánicos, veganos y "apto celíacos".

Aunque pocos lo sepan, el vino es un alimento, y los consumidores tienen derecho a saber lo que están ingiriendo, más allá de lo que dicen las etiquetas o las estrategias publicitarias. Para ese fin existen las certificaciones, que siguen protocolos internacionales para identificar a los productos que pueden ser consumidos por las personas que optan por una alimentación vegana, orgánica o bien quienes presentan celiaquía.
Las bodegas con triple certificación que verifiquen que sus productos son “orgánicos” “sin T.A.C.C” y “apto vegano” son una rareza en el mundoPero una de ella está en Argentina y es la única en el territorio nacional. Se trata del establecimiento Viñas de Alto Salvador, ubicado en el departamento General San Martín dentro del oasis vitivinícola de Tierras del Este, en la provincia de Mendoza. Su portfolio incluye los varietales malbec, cabernet sauvignonsangiovese, tempranillo y también un rosado blend de malbec y sangiovese, que se consiguen en hipermercados a un precio aproximado de $200.
Gabriel Elías, gerente de la bodega Viñas de Alto Salvador, explicó a Ámbito que “la gran mayoría de los vinos no son apto veganos porque utilizan albúmina de huevo o caseinato para su clarificación”. A la vez pueden no ser apto celíacos al tener contaminación cruzada en cualquier etapa: “Durante la producción en el viñedo se pueden usar semillas de trigo, avena, cebada o centeno para enriquecer la tierra, o bien personas que estuvieron en contacto con estos cereales podrían tocar las uvas”.
A la vez, por el auge de los vinos orgánicos, ecológicos, biodinámicos, naturales y demás denominaciones similares, se hace imperioso recordar que para la legislación argentina, "ecológico", "biológico" u "orgánico" son sinónimos y solo se pueden usar cuando la producción de la uva empleada y la elaboración del vino cumplieron con determinadas normas, que deben estar verificadas por alguna de las organizaciones encargadas de certificar y otorgar la calidad de "orgánico" a un alimento.
El uso del calificativo “natural” en múltiples etiquetas puede referirse al origen de las materias primas o a la carencia de conservantes artificiales, pero “en algunos casos se puede emplear para hacerle creer al consumidor que se trata de un vino orgánico, cuando en realidad no reúne los requisitos para ser encuadrado como tal”, señalaron desde el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, una entidad gremial empresaria que agrupa a pequeñas bodegas y productores.
Y agregaron que las certificaciones "sin T.A.C.C." y "apto" recientemente habilitadas, son exclusivamente otorgadas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) o por instituciones internacionalmente reconocidas, únicas entidades que pueden dar fe sobre la veracidad de las cualidades del producto.

Atributos del vino.

Elías comentó que “General San Martín es una zona árida de Mendoza en la que se producen vinos con buenas intensidad de color, estructura y graduación alcohólica” y la zona aporta a los productos “una característica muy particular, diferente a otras zonas de mayor amplitud térmica”.
Por su parte Mauro Sosa, director ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, explicó que General San Martín es un departamento de los cinco que componen las Tierras del Este (los otros son Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz). “Este es uno de los tres oasis vitivinícola de la provincia, y es justamente el que posee la mayor producción con distintos destinos, que van desde pasas hasta vinos y mostos”, señaló.
“Colaboramos con difundir buenas noticias de las empresas que nos integran, como el de la triple certificación, ya que como entidad gremial empresaria representamos a todo el quehacer vitivinícola, como la parte comercial, institucional y laboral”, concluyó Sosa.
Publicado en Diario "Ámbito Financiero", 17 de Septiembre de 2019.

domingo, 25 de agosto de 2019

"No estudié una carrera afín, pero siempre supe que continuaría el legado familiar". Rodrigo Arizu estudió Comercio internacional y pertenece a la cuarta generación de la familia de viticultores de Mendoza.


En Lunlunta, específicamente sobre calle Terrada, se encuentra Viña Alicia, una pintoresca y pequeña bodega, propiedad de la familia Arizu.
Allí, Rodrigo Arizu (45), perteneciente a la cuarta generación de la familia de viticultores de Mendoza, abre las puertas de su casa a Guarda 14 y cuenta los orígenes del emprendimiento y cómo siempre supo que se dedicaría a la noble tarea.
"Estudié Comercio internacional, hice una especialización en Negocios, en Oxford, y cuando empecé a trabajar, no dudé en hacerlo en nuestra bodega, que fundaron mis padres hace más de tres décadas", y se sonríe al pensar que seguramente, todos, o alguno de sus cuatro hijos varones, lo sucederá.
El empresario mendocino no sólo continúa la tradición familiar, sino también que continúa con la misma línea de trabajo y productos que planificaron sus padres.
"Desde que empezamos, siempre quisimos diferenciarnos por las variedades que hacíamos. Nuestro objetivo era hacer blends exóticos, únicos y vinificar varietales que en aquel momento no se hacían en el país", relata, mientras presenta cada una de las salas disponibles para visitar.
Como ejemplo, basta con describir el caso del petit verdot. "Cuarzo, nuestro petit verdot, fue una visión que tuvo mi padre sobre esta variedad hace muchos años. Siempre se usó mucho como corte. Tiene mucha estructura, mucho tanino, mucho color, pero es una variedad 'salvaje'; hay que saber trabajarla para hacer algo redondo y elegante. Mi padre vio esa veta, buscó un clon específico de esa cepa y lo plantamos en nuestra finca de Lunlunta. Hoy tenemos una hectárea que es una reproducción de la misma planta que se plantó en aquella época", cuenta.
Actualmente, en Viña Alicia se trabaja con clones: hacen mucha selección clonal y buscan los mejores exponentes de las variedades que elaboran. Esto, dio paso a su línea Generaciones, que coincide con el lanzamiento de su actividad enoturística, y que rinde tributo a los 12 nietos de los padres de Rodrigo: Alicia y Alberto. 
Como curiosidad, la bodega elabora -además de petit verdot y malbec- vinos de uvas como nebbiolo, picolit, pinot noir, tempranillo, garnacha, mencía y bruñal, entre otros.

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, miércoles 21 de agosto de 2019.

jueves, 22 de agosto de 2019

Cuyo: los vinos riojanos buscan su lugar.

Cuyo: los vinos riojanos buscan su lugar.

Una cooperativa, una bodega boutique y una empresa estatal exportan parte de su producción y pelean su lugar entre los vinos nacionales.
A dos años de haber lanzado la Ruta del Torrontés, La Rioja continúa consolidándose en la producción de vinos blancos y tintos.  Para tomarle el pulso a la producción de vinos en la provincia de La Rioja Super CAMPO visitó 3 bodegas ubicadas en Aminga, el Valle de Chamarmuyo y Chilecito.
FINCAS DE AMINGA. Con 57 hectáreas implantadas con Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon y Torrontés Riojano, el Estado provincial es el único accionista y aportante de capital de la empresa. Por ese motivo, sólo producen vino con las uvas de la finca Pampa del Viento, administrada por la bodega, lo que garantiza al consumidor la procedencia absolutamente riojana del producto. Designa cada dos años un grupo de administradores del emprendimiento, quienes deben proveer mensualmente al Estado una rendición de los recursos utilizados, de las actividades y de la rentabilidad obtenida. Las 11 hectáreas están plantadas con uva variedad Fiesta y Flame para pasas calidad exportación.
Según Daniel Vega, gerente de Promoción y Ventas, “este año tuvimos un excelente rendimiento de la variedad Bonarda, que si bien es la segunda mayor plantada en Argentina detrás del Malbec, nunca se había tenido demasiado en cuenta hasta hace algunos años. Enólogos y especialistas del vino coinciden en que Febrero Riojano Bonarda representa fielmente las características típicas del terruño de zona cálida: acidez controlada y frescura sutil de la fruta”. Este vino fue elegido por los promotores del Plan Bonarda (productores mendocinos que difunden la cepa en todo el país) como el único vino riojano para acompañar a las 50 bodegas mendocinas que forman parte del proyecto, luego de haber ganado Medalla Doble Oro en un concurso nacional de bonardas.
Vega indica que “llegamos a las principales vinotecas de todo el país. Los consumidores que eligen Febrero Riojano son aquellos que buscan vinos de bodegas pequeñas (por la calidad de los productos) con características de vino joven, fresco y frutado. Recién con la vendimia 2019 elaboramos una cantidad que nos permitirá exportar (300.000 litros). El mercado del vino presenta problemas por la caída en el consumo en los últimos dos años pero nuestra bodega se encuentra en una posición privilegiada al formar parte de un proyecto que busca potenciar la actividad vitivinícola riojana y contar con apoyo del Estado provincial y de las instituciones que colaboran con la difusión de la actividad productiva: Secretaría de Turismo, Ministerio de Producción y Dirección de Comercio Exterior”.
CHAÑARMUYO. Con 90 has plantadas en el Valle de Chañarmuyo con Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tannat, Petit Verdot, Syrah, Ancellota, Viognier y Chardonnay, la Bodega Chañarmuyo produce vinos de alta calidad con un 50% para exportación a USA, Canadá, Brasil, Perú, Alemania, Suiza, Hong Kong y China.
Martín Meza, su administrador, señala que “las ventas han caído, pero nosotros tratamos de diferenciarnos manteniendo la calidad y esto nos mantiene en niveles de ventas aceptables. Estamos en inicio de una nueva plantación de 25 ha que se suman a las ya existentes donde probaremos distintos marcos y sistemas de plantado. Pensamos en llegar a un total de 60 ha nuevas en 5 años y a un total de 150 para 2024 junto con el incremento de la capacidad de molienda y fermentación en bodega para llegar a 2,5 millones de litros (hoy 1,5 millones)”.
El bodeguero describe que “nuestros vinos se diferencian por el terroir, con suelos de granulometría media, del tipo textural franco, con presencia de arena gruesa, piedras y gravas, con una capacidad de retención de agua normal”.
COOP. LA RIOIJANA. La empresa exporta el 50% de lo que produce y se destacan el Torrontés, Malbec y Bonarda, que se dan especialmente. Los destinos son Inglaterra, USA, Canadá, México, Colombia, Venezuela y ahora están entrando a China y Rusia.
Intentaron imponer el envase de Tetra brick por calidad de conservación y practicidad, pero aún el mercado local lo asocia con productos de baja calidad. Son 3 las marcas que están posicionadas: Viñas Riojanas, Santa Florentina y Raza Argentina, que es la gama superior. Anualmente producen en Chilecito 12 millones de botellas de 750 cm y hace años que producen orgánicos.
“Aunque aún no los hemos lanzadoal mercado, estamos trabajando en vinos biodinámicos que se obtienen del cultivos que tienen la particularidad de respetar los ciclos de la naturaleza, la luna y el ecosistema. Fuimos pioneros con el vino orgánico y ahora vemos aquí un nuevo nicho de mercado” con gran potencial, resume Jorge Mc Queen, subgerente general de la bodega.
Por Lorena López para Super CAMPO.

viernes, 16 de agosto de 2019

Jujuy: vinos de extrema altura sobre el trópico de Capricornio.

La vitivinicultura joven de Argentina.

Jujuy: vinos de extrema altura sobre el trópico de Capricornio. 
Con apenas 26 hectáreas de viñedos situados por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar, los jujeños ya hacen vinos de los buenos. Suplemento Verde estuvo en la Quebrada de Humahuaca.

Por: Hugo Carmona Torres para diariodecuyo.com.ar


Nuestra vitivinicultura fue siempre reconocida por su vasto territorio implantado bajo determinados climas, desde los antiguos viñedos coloniales del litoral y Buenos Aires, hasta los del árido noroeste, donde las provincias de Mendoza, San Juan y La Rioja fueron los principales actores de las últimas décadas.

Hoy existen 18 provincias argentinas que registran superficie cultivada con vid: 70% Mendoza, 21,5% San Juan, 3,6% La Rioja, 1,5% Salta (Cafayate), 1,3% Catamarca, 0,8% Neuquén y 0,7% Río Negro. Estas 7 provincias concentran la mayor superficie de vid. El restante 0,6% se distribuye en 11 provincias: Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero y Santa Fe.
Para entender qué pasa en las nuevas zonas vitivinícolas de la Argentina, Suplemento Verde estuvo en la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad, para poder apreciar la magnitud de esta joven actividad jujeña, que ha desafiado condiciones extremas.
Una viticultura basada sólo por ahora en 26 hectáreas que vegetan sobre el trópico de Capricornio a una extrema altura, donde hoy a 3.329 metros, se cultiva el segundo viñedo más alto del mundo, luego del récord Guinnes de una viña en el Tibet a 3.563 metros.
La Quebrada de Humahuaca incluso ya tiene su Indicación Geográfica aprobada por ley y aparece en las etiquetas de sus vinos, situación que la hace muy atractiva para enoturismo, sobre todo el internacional que ya empieza a tenerla en cuenta, y paga, por ejemplo vivido, 35 dólares por una botella en bodega o restoranes de campo.
Desde Tumbaya (2.000 metros) hasta Viñedo de Moya (3.329 metros) las vides desafían al clima y suelo en condiciones extremas, bajo un sistema de producción que busca lo natural, lo orgánico, siguiendo las raíces de la cultura local donde la Pachamama, la "madre tierra", es vital para los nativos. 
Las uvas, con bajas producciones todavía, son elaboradas en pequeñas bodegas adaptadas al enoturismo, donde se aplican tecnologías modernas de elaboración a escala, entregando vinos de gran color y características muy particulares vinculadas sin duda a una gran amplitud térmica entre día y noche durante la maduración de las bayas.
Actualmente hay dos zonas productoras de uva para vino en Jujuy, una que lleva quince años desde las primeras plantaciones, que es la Quebrada de Humahuaca, y la otra zona de cultivo, llamada valles templados y cuenta con algunos ensayos y productos elaborados.
En ambas regiones los principales varietales que se están produciendo son Malbec, Syrah, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot y la blanca, Sauvignon.

VIÑAS Y VINOS.

La producción se concentra en un 48% en el departamento de Tilcara, y el resto en Humahuaca y El Carmen. 

Precisamente Huacalera es una localidad de Tilcara donde hay un monolito que indica el paso del Trópico de Capricornio. Allí, a 2.625 metros sobre el nivel del mar, está la bodega Viñas del Perchel, emprendimiento de la Familia Vargas desde el 2005.
En la localidad de Maimará, el entusiasta Fernando Dupont fue el pionero en plantar vides allá por el año 2001 a 2.400 metros de altura. Bodegas Dupont produce las marcas Pasacana, Punta Corral, Sikuri y Rosa de Maimará. También ha comenzado a exportarlos.
En la pintoresca Purmamarca está la bodega Amanecer Andino que produce Malbec y Sauvignon Blanc. También en esta localidad hay una destilería que permite hacer grapas y aguardiente en base al subproducto de la uva, el orujo.
Raúl Noceti, a 20 kilómetros de Huacalera, tiene una finca donde cultiva Sauvignon Blanc y Malbec, que en Salta la bodega Tukma produce con la etiqueta 2.670, la altura donde se cosecharon las uvas. 
También está el viñedo "Sol de Mañana" en Yacoraite, sin producir todavía y un viñedo en Huichaira.
En la localidad de Uquía se encuentra el establecimiento "Claudio Zucchino Bodega y Viñedos de Extrema Altura", con una huerta orgánica y viñedo orgánico certificado junto a la hostería Viñas de Uquía, de la firma Ayni, donde recibe turistas y es también propietario de Viñedo de Moya, algo más arriba, el segundo más alto del mundo. Produce 5 mil botellas anuales del vino Uraquí.

AVANCE.

El vino de la Quebrada de Humahuaca se comercializa a distintos puntos del país y principalmente a través de visitas turísticas a las bodegas para conocer el viñedo y la producción.

En tanto, en los valles templados, la producción avanza y se realiza desde hace un par de años, y es parte del sector que se busca impulsar con políticas que favorezcan el acceso a la capacitación para mejorar su calidad y financiamiento.
También se ha formado un Consejo Consultivo Vitivinícola integrado por representantes de cada sector, de productores mediante el presidente de vitivinicultores de la Quebrada de Humahuaca; un miembro de los bodegueros; uno del Ministerio de Cultura y Turismo; y otro de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy. Actualmente lo preside Ezequiel Bellone.
Otra de las acciones para el desarrollo vitivinícola junto al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) fue el trabajo en torno a buenas prácticas de manufactura de alimentos para la vitivinicultura. Se están haciendo trabajos con la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y bodegas de Mendoza mediante reuniones mensuales con asistencia técnica directa en las seis bodegas de la Quebrada de Humahuaca.
De esta manera, el Ministerio de Producción a través de INTI aporta el financiamiento del programa para la asistencia técnica; una parte lo hacen las bodegas y trabajan en conjunto con una destilería para aprovechamiento del "orujo", un residuo en el proceso de elaboración del vino. Si bien no se puede tener volumen en la producción vitivinícola, con la asistencia de seis meses se busca lograr una mejora en la calidad dadas las características de altura, y a las condiciones climatológicas.
Los viñedos y bodegas jujeñas en general apuntan a la comercialización ofreciendo visitas guiadas y venta de los vinos que producen. 
La inventiva y promoción son fundamentales. Para hoy, 10 de agosto, Claudio Zucchino nos dijo que a los 3.600 metros, en un viejo socavón minero abandonado, hay una cava, donde a lomo de llama se trasladaran 700 botellas de vino, donde 5 cheff prepararán comida andina de fusión y el público podrá degustar los vinos de todas las bodegas jujeñas. Como se ve, las bodegas en Jujuy aportan algo más a la promoción de su turismo.