miércoles, 18 de noviembre de 2020

El mejor vino del mundo se hace acá: Pinot Noir Treinta y Dos 2018, de Bodega Chacra.

 


El mejor vino del mundo se hace acá: Pinot Noir Treinta y Dos 2018, de Bodega Chacra.

El Pinot Noir 2018 Chacra Treinta y Dos, de la bodega Chacra, de Piero Incisa della Rochetta fue elegido el mejor del mundo. Qué dice el italiano que encontró en Mainqué su lugar en el mundo para crear el vino favorito de este 2020.

Acá nomás, en una bodega que se confunde con la barda norte, en la pequeña localidad de Mainqué, se hace el mejor Pinot Noir del mundo. No es que lo diga su dueño, Piero Incisa della Rochetta; o el enólogo, o los que trabajan allí. Lo dice “Top 100 Wines of 2020”, el ranking que elabora el prestigioso crítico norteamericano James Suckling y que puso a esta etiqueta en el número uno de la lista. Y lo dice después de catar 1.800 vinos de todo el mundo. A Piero lo llamaron y se lo dijeron: su pinot Noir, Chacra Treinta y Dos, es el mejor del mundo.

Dicen que eso raramente ocurre dos veces, pero este 2020 es un año particular. Para el mundo y para Piero Incisa, este descendiente de la aristocracia italiana, cuyo escudo familiar se luce en la Fontana di Trevi, que tiene un ancestro que aparece mencionado en “La divina comedia” de Dante Alighieri, y que encontró su paraíso terrenal acá nomás, en Mainqué. A Piero, ese hombre obsesionado con el pinot noir, enamorado de los cielos de esta parte del mundo, de los vientos patagónicos, y de la salinidad del terruño, le pasó dos veces. Y dos veces en este año.

Cuando le dijeron que su vino era el mejor del mundo, Piero Incisa estaba junto al enólogo, y "los chicos" en el viñedo. "Fue un momento muy particular por un motivo especial. Si uno, alguna vez, logra que alguno de sus vinos tenga una clasificación de 100 puntos, puede sentir que ya ganó el Oscar. Eso nos pasó en abril de este año con el mismo Pinot Noir 2018 Chacra Treinta y Dos, que obtuvo los 100 puntos del ranking de Suckling. Y si eso ocurre, uno ya puede darse por satisfecho de por vida. Entonces, cuando nos llamaron para decirnos esto, fue muy muy especial. Para que se entienda: es como ganar un Oscar y la Champion League el mismo año", dice Piero, locuaz y divertido en esa lengua tan propia que mezcla los rastros de su italiano natal con el español.

Esta Champion League, como le dice él, llega después de 17 años de trabajo en este terruño que lo enamoró desde que probó, una vez, en Nueva York, un pinot Noir de la patagonia. Y que lo enamoró al punto de decidir tomarse un avión y venir hasta aquí a buscar estas tierras que ahora habita algunas partes del año. "Ustedes tienen aquí un diamante. Es la mezcla del suelo, del río que corre acá cerca, de la salinidad, de los vientos que lo hace tan especial", describe, con pasión.


Y aunque está claramente orgulloso de Chacra (siempre habla en plural, nunca en singular), dice que no se obsesiona con los premios. "No hago las cosas pensando en el resultado, sino en el camino. Y el camino lo disfrutamos entre todos los que trabajamos acá, porque este vino es el resultado del trabajo de todos. Si uno solo piensa en el resultado el trabajo resulta un calvario, en cambio cuando uno disfruta el proceso es todo placer.Para mirar para nosotros es un placer levantarse cada mañana a trabajar en la viña. Y así debe ser el vino, un placer, para disfrutar", le dice a RÍO NEGRO desde el otro lado del teléfono.

El premio, además del plural que abarca a todos los que trabajan en su terruño, dice Piero, "es un orgullo para la Argentina, para la Patagnia, para Río Negro y para Mainque, porque es un regalo líquido de este lugar para todo el mundo".

También dice Piero que si tiene que elegir unas pocas palabras para definir el vino campeón, diría: "Floreal, transparente, energético, mineral y simplemente delicioso", así, sin hablar de taninos ni de reminiscencias en el paladar. Así dice Piero sobre su vino, el que este 2020 ganó el Oscar y la Champion League.

Lo que dice la elección:

Los 10 vinos principales de la crítica incluyen etiquetas de Argentina, Alemania, Italia, Austria, Australia y Chile, la mitad de los vinos blancos, una selección increíblemente diversa y un reflejo de la visión cada vez más amplia del "buen vino" como categoría.

Los vinos anteriores del año de Suckling han tendido a gravitar alrededor de Burdeos, Napa o su amado Brunellos .

Su elección del Pinot Noir ‘Patagonia Treinta y Dos 2018’ de Chacra (cuando se plantaron las vides en 1932) este año es algo sorprendente, aunque parece confirmar su incipiente historia de amor con los vinos sudamericanos.

Más sorprendente aún es el hecho de que también haya elegido un vino "natural"; procedente de viñedos cultivados biodinámicamente, con crianza predominante en hormigón y barricas de roble segundo, tercero, cuarto y quinto llenado, fermentado espontáneamente con levaduras naturales y sin filtrar antes del embotellado.

Suckling explicó que no solo era un "vino maravilloso" digno de su etiqueta de 100 puntos, sino que también encapsulaba una serie de otros puntos que han ganado en importancia en la elaboración del vino hoy en día, que representan: "valor asombroso, producción ambientalmente responsable y sostenible, carácter claro y transparente que refleja su ecosistema, y ​​una potabilidad increíble ”.


El vino número uno del mundo, el de 2018, puede llegar a costar 25.500 pesos.
Publicado en Diario "Río Negro", 18/11/2020.

https://www.rionegro.com.ar/el-mejor-vino-del-mundo-se-hace-aca-pinot-noir-treinta-y-dos-2018-de-bodega-chacra-1575106/

Imágenes: Diario "Río Negro".

jueves, 12 de noviembre de 2020

2020 LPQTP: un espumante invita a despedir el año "con todas las letras". Se trata de una edición limitada de la bodega Dante Robino de Mendoza.

 

2020 LPQTP: un espumante invita a despedir el año "con todas las letras".

Se trata de una edición limitada de la bodega Dante Robino que se popularizó en redes antes del anuncio oficial. 

Sale a la venta en 10 días y rondará los $ 400.

El video empezó a circular por las redes y los grupos de WhatsApp antes de que se lanzara la campaña de forma oficial. Un espumante llamado "2020 LPQTP" invita a "despedir el año con todas las letras". Se trata de un lanzamiento de la bodega Dante Robino que llegará al mercado en menos de dos semanas para aprovechar la temporada de brindis de fin de año, ya sean online o según los protocolos de distanciamiento.  "Lindo Período Qué Tiempos Pletóricos" es el anagrama oficial del nombre del vino de la bodega mendocina que a fines de febrero fue comprada por la cervecería Quilmes pero la invitación es "a que cada uno le asigne el significado que quiera" para cerrar el año de la pandemia y darle la bienvenida al 2021, a la espera de la vacuna contra el coronavirus.
El spot que circula no es el definitivo y el mensaje cierra en ese video con el significado tradicional que se le podría asignar a la sigla "LPQTP". El lanzamiento será en diez días, con la llegada a los puntos de venta de todo el país y un precio que rondará los $ 400, según pudo averiguar PERFIL. De acuerdo con las redes de la bodega, se trata de una edición limitada de 300 mil botellas. 
"2020 LPTQP es un extra brut de color amarillo brillante, fresco, con delicadas notas frutales y cítricas, pensado para ocasiones tan sublimes como la de enviar este año calendario del dos mil veinte a lugares especiales, oníricos", plantea el flyer que acompaña la presentación. "Alce la copa y alce también su voz a niveles que van un poco más allá de lo normal y diga algo bello mientras eleva sus deseos al cielo. Y dígalo, eso que tiene atragantado, con todas las letras. Un fuerte abrazo y feliz 2021", promociona. 
 Se trata de un varietal 50% Chardonnay y 50% Cenin con origen en Luján de Cuyo, Mendoza, que se la bodega recomienda servir a una temperatura entre 6 y 8 ºC. 

lunes, 2 de noviembre de 2020

Vino en lata: en 2020 ya se despacharon más de un millón de litros.

Vino en lata: en 2020 ya se despacharon más de un millón de litros.

Aunque aún representan una porción minoritaria del mercado, las cifras publicadas por el INV muestran una consolidación. Más bodegas están interesadas en sumarse a esta ola de consumo.

En la búsqueda de ampliar el espectro de sus consumidores, la industria vitivinícola continúa apostando por la diversificación de su oferta. Así como desde hace algunas semanas comenzó a hablarse de la posibilidad de elaborar vino desalcoholizado o con menos graduación alcohólica, en este 2020 ha comenzado a consolidarse la opción de vino en lata.

Este envase, que ya era utilizado por las gaseosas, cervezas, y otras bebidas alcohólicas, continúa ganando terreno consolidándose como el cuarto envase más utilizado en 2020 en Argentina y cada vez más bodegas comienzan a plantearse seriamente utilizarla para ampliar el espectro de sus consumidores.

Según las cifras dadas a conocer por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, en los primeros nueve meses del año se despacharon al mercado interno 1.135.660 litros fraccionados en lata. Esta cifra no tiene comparativa interanual, pero si se toma referencia respecto de otros envases, la lata ya superó con creces la performance en este mismo período de 2019 del bag in box y lo duplica en la representación total con un 0,2% de participación. Aún está lejos de los 25.840.090 de la damajuana, que ocupa el tercer lugar en la participación con 3,7%. En este sentido, las botellas de vidrio siguen dominando la escena con el 58,9% del total de todos los envases y un crecimiento interanual del 16,3%.

Estos datos se enmarcan en un 2020 positivo que nos ha dejado hasta setiembre que, pese a la pandemia de coronavirus y todas las restricciones que ha traído aparejadas, en Argentina se han consumido 50 millones de litros de vino más que el mismo período pero del año pasado.

Las perspectivas para este envase son muy buenas, más si se tiene en cuenta que muchas bodegas están pensando lanzar sus líneas de vino en lata en corto plazo y que esta nueva presentación les ha permitido llegar a un nuevo público.

Eduardo Sancho, presidente de Fecovita, consideró que “es difícil prever cuánto puede crecer” pero, según sus estimaciones, “puede llegar a estar en 2% o 3% del total en un mediano plazo”. “Esto va a depender de cómo se instale el consumo y si más bodegas se inclinan por la lata. A medida que otras marcas se sumen a la utilización de este tipo de envase, se va a producir un aumento del consumo”, dijo.

“Indudablemente el consumo en lata está aumentando. Como es un producto nuevo, tiene algo de distinto, pero también de desconocimiento. Por lo tanto, nosotros creemos que va a ir aumentando más. Por supuesto no va a llegar a volúmenes muy importantes porque es para una situación de consumo, pero creemos que dentro de los productos que está ofreciendo la vitivinicultura, va a ser un mercado interesante”, opinó Sancho.

Actualmente, Fecovita tiene en el mercado Dilema, de Bodega Estancia Mendoza, una línea de vino blanco y rosado en latas de 269 ml. pero, para el año próximo, planean el lanzamiento de una nueva alternativa que incluirá un tinto. “Vamos a continuar con Dilema, que es un vino más bien de baja graduación y en lata chica. Tenemos previsto para mediados de 2021 el lanzamiento de un nuevo vino, más económico, con una marca distinta. Seguiríamos con Dilema y sumaríamos ésta a uno nuevo a menor precio. La idea es que sea en tinto y blanco”, contó el presidente de Fecovita.

Bodegas Bianchi, Fecovita, Santa Julia, Peñaflor, Bodegas López, Viniterra y Blasfemia (de la cervecería Quilmes), son algunas de las que ya cuentan en el mercado con una alternativa en lata.

Sin embargo, no son los únicos. Por caso, Leandro Funes, enólogo de Bodega A16 anticipó que se están preparando para lanzar muy pronto una nueva línea de vinos en lata. A diferencia de los que ya han apostado por este envase, la propuesta del establecimiento lujanino apunta a un vino seco.

La experiencia de Bodegas López.

Desde hace seis meses, uno de los establecimientos mendocinos que apostó por lanzar su vino en lata fue Bodegas López. En su participación en la charla “Entre enólogos”, el ciclo organizado por Guarda14, Juan Pablo Díaz aseguró que se trata de un envase con muchas ventajas que “viene a crear nuevos momentos de consumo en el vino”.

El Traful de Bodegas López es un blend de Moscatel, Torrontés y Semillón. “Es un vino muy aromático, muy fresco. Tanto el Moscatel como el Torrontés se elaboran como un dulce natural y el Semillón es un vino seco sin azúcar”, comentó. Su conservación es de 12 meses y está pensado para el consumo rápido.

“Es algo nuevo para todos. Cuando empezamos a estudiar esto no había mucha información. Lo único que sabíamos era que en Estados Unidos funcionaba muy bien. que está desde 2000. Es otro mercado y había que capacitar al consumidor de lo que se trata”, aseguró el experto que desde hace 14 años trabaja en López.

Para Juan Pablo “lo importante es la devolución del consumidor” y resaltó algunas de sus ventajas: “La lata es fácil de abrir, no necesitás un destapador; no necesitás estar preparado para ir a tomar un vino. Es muy fácil de enfriar, tiene un envase muy liviano y cómodo de trasladar. Otra virtud es que resiste a los golpes. Además te permite un consumo individual. También te da la ventaja de que, si no tenés copa, lo podés consumir directamente desde la lata teniendo la precaución de lavarla bien antes”.

Este vino ha sido creado para un consumo descontracturado y para todo público. “No creo que venga a competir de manera directa con ningún otro producto, sí indirectamente. La conclusión que he sacado sobre la lata es que crea otro momento para disfrutar el vino que no existía. Tenés la opción individual. No tenés que abrir una botella si no querés tomar tanto”. dijo Díaz.

“En la relación precio calidad es muy barato. Nos falta tiempo a los comunicadores del vino para dar a conocer que lo que se van a encontrar dentro de la lata es de la misma calidad que lo que van a encontrar en botella. Hay que sacarse el prejuicio de que la lata es de peor calidad”, afirmó.

Hasta el momento, Bodegas López sólo ha presentado su vino blanco dulce, pero no descarta expandirse hacia otros varietales. “Esto tiende a abrir muchas ramas. Creo que nos falta tiempo de comunicación con el consumidor para que entienda esto. Siempre digo que la lata no ha venido a remplazar ningún envase”, declaró Díaz, a lo que sumó: “Seguimos analizando cómo se comporta el mercado con este vino dulce. Ojalá que los clientes pidan y saquemos un rosado y un tinto”.

Publicado en Diario "Los Andes", domingo 1º de Noviembre del 2020.

https://www.losandes.com.ar/economia/vino-en-lata-en-2020-ya-se-despacharon-mas-de-un-millon-de-litros/

jueves, 29 de octubre de 2020

El enólogo argentino sorprendido por una danesa fanática de su vino y sus etiquetas.

 


El enólogo argentino sorprendido por una danesa fanática de su vino y sus etiquetas.

28 de octubre de 2020.

"El vino... ¡no sé por qué atrae de la forma que lo hace!", pregunta Jorge Rubio, como si todavía pese a sus más de 40 años de vida de enólogo la respuesta fuera un misterio a desentrañar. Dice que a él el vino le dio todo; le dio la oportunidad de viajar y conocer otros países, de visitar otras bodegas y distintas culturas.

Y algo de misterio hay. Como lo muestra la historia de la bodega que fundó en el 2003 en General Alvear, una pequeña localidad de la provincia de Mendoza en la que se encontró con sorpresas insólitas. Como aquella vez que una mujer danesa, fanática de los vinos que la bodega exporta a su país, se confeccionó un blazer íntegramente realizado en patchwork con más de 400 etiquetas de cuero que obtuvo de las botellas del Privado, la colección de malbecs y tintos insignia del enólogo.

Él cuenta esta anécdota desde su casa, aledaña a la bodega familiar en General Alvear. "Nuestra primera exportación fue a Dinamarca en el año 2007 y por lo visto nuestros vinos gustaron mucho", cuenta Jorge rememorando el día en que le llegó la foto. "En cierta ocasión, en 2017, el wine shop de Copenhague que vende nuestros vinos realizó una degustación y allí se presentó una joven, luciendo un saco realizado con las etiquetas de cuero del Privado. ¡La verdad es que fue toda una sorpresa para él y para nosotros!!" cuenta.

Los inicios como entrepreneur.

Sus reconocidas etiquetas de cuero, emblema de la marca y uno de los grandes atractivos a la hora de conquistar a aquellos consumidores que buscan probar un vino distinto., llamaron la atención. La singular etiqueta está labrada con el nombre de la cepa y el año de la botella: "El origen de las etiquetas de cuero fue un poco por casualidad: siempre me habían llamado la atención las etiquetas de los jeans, así que al momento de pensar en nuestra segunda etiqueta, parte por curiosidad y parte por la necesidad de diferenciarnos, nos lanzamos con la idea y resultó muy bien", cuenta Jorge.

Todo el proceso de producción del vino se realiza en la bodega familiar y esto incluye el pegado de las etiquetas, una por una, en forma manual como en los inicios.

Los vinos de la primera de sus marcas, llamada Finca Gabriel, en honor a su suegro viticultor, quien le cedió los viñedos donde cultivan las uvas propias, tienen una etiqueta de cartón con un lacito. Junto a su mujer Piky, empezaron cortando los cartones y anudándolos uno por uno.

Lo que inició como un modesto proyecto familiar, en poco tiempo creció a pasos agigantados, casi sin darles chance de internalizar la nueva realidad. "Si bien los orígenes fueron difíciles, tenía la inmensa satisfacción de hacer lo que quería", rememora Rubio. "No nos pesaban las dificultades, ni las horas de trabajo, al estar inmersos en lo que nos gustaba hacer". Contaron con ayuda: alquilaron una pequeña bodega para lograr su primera elaboración; sus colegas enólogos y conocidos les prestaron las bombas, los caños y las mangueras que les hacían falta y así sacaron sus primeras 20 cajas a la venta.

En el año 2006 compraron 7 hectáreas ubicadas en Ruta 143 N y Calle F, en el 2009 hicieron la primera elaboración ya en su propia bodega. Fue el primer gran logro, el que les dio la pauta de que habían comenzado un crecimiento que podía ser sostenido a lo largo del tiempo. Contaban con una nave de 30 vasijas y dos pequeñas oficinas. Hoy ya tienen cinco naves, 90 vasijas de distinta capacidad, una sala de recepción, oficinas, sala de reunión, sala de degustación, una cava para almacenar 1.500 barricas, fábrica de espumantes, salón de eventos y una fábrica de cognac.

"Desde que empecé tuvimos un crecimiento sostenido, vendiendo veinte cajas; después 50; al otro mes, 200 y a los 6 meses de iniciado ya me fui de la bodega donde yo trabajaba. Ya el cuerpo no me resistía tantas horas en dos lugares al mismo tiempo y elegí el proyecto personal", recuerda Rubio acerca de sus inicios como entrepreneur.

Un sueño familiar.

A los 45 años, después de haber trabajado desde los 18 como enólogo para una gran bodega mendocina que ya cerró sus puertas, Jorge Rubio fundó su propia bodega. Los medios de comunicación especializados, al ver que era uno de los primeros enólogos en crear sus propios vinos y manejar su propia marca, bautizaron a sus creaciones como "vinos de autor", y así fue como decidió adoptar la designación y un poco, también, creérsela. Sin soberbia, según aclara, pero también con el noble orgullo y el asombro de quien cumplió un sueño y ve superadas sus expectativas.


"En el año 2003, decidí hacer realidad lo que había soñado siempre, ya que, soy enólogo, el proyecto consistía en tener una marca propia de los vinos que elaboraba y el objetivo fue lograr destacarme en la presentación y comercialización", recuerda Jorge.

En ese entonces había pocos enólogos que hacían sus vinos ellos mismos. Rubio supone que él debe haber sido uno de los primeros mientras destaca que en la actualidad hay muchos jóvenes enólogos con marcas propias o pequeñas bodegas. "Hay un enólogo y escritor español que compara a los vinos de autor con una obra de arte, con un cuadro. Está el pintor que pinta por encargo y el que puede hacer su propia creación. En los vinos es lo mismo. Nosotros hacemos un poco lo que pide el mercado pero nos damos el gusto de hacer lo que nos gusta. A mí me gustan todos mis vinos, por eso me cuesta decir cual es el mejor; son como mis hijos, los quiero a todos por igual". Pero reconoce que el poder elaborar vinos con identidad propia fue parte de lo que contribuyó a diferenciar a la marca en el mercado, fue una estrategia de posicionamiento de marketing que resultó efectiva, tanto en el mercado nacional como en el exterior.

"Mis dos hijos trabajan conmigo: María Silvina que es la mayor y es escribana reparte su jornada entre su estudio propio y la bodeg; Germán, que estudió ciencias económicas en la capital de Mendoza y a los dos años se volvió y comenzóa trabajar conmigo", presenta y aclara: "Empezó de abajo, lavando pileta, haciendo el trabajo de un operario; después el encargado se fue y en la medida que fuimos creciendo Germán se incorporó a mi lado en la administración de la bodega". Quien completa el cuarteto de trabajo es Gisela, la enóloga que trabaja desde hace 15 años en la creación de los nuevos vinos. "Entre los 4 vemos cómo hacemos los cortes, si incubamos los vinos o no. En ese aspecto siempre he delegado. No soy una persona que se aferra al gusto propio, escucho mucho a los jóvenes". La fusión empresa y familia se amplió con cuando Piki, la mujer de Jorge, se jubiló y también se sumó a la bodega. Pero la influencia del grupo se extiende aun más, hacia la comunidad local. "Las empresas se enraízan al lugar, a su comunidad", observa Jorge. "Uno comparte con la gente que trabaja un montón de horas. Las vivencias que hay no solo de lo que ocurre en la bodega sino de lo que ocurre en la vida", observa.

Su último lanzamiento es el espumante Privado Blanc de Blancs, una nueva línea compuesta por dos espumantes de guarda elaborados con uvas 100 por ciento chardonnay del Oasis Sur mendocino con másde 30 meses de descanso sobre lías. Ya hace cuatro años que Rubio se embarcó en el proyecto de construir su propia champañera con el objetivo de elaborar vinos espumantes que transmitan la esencia de los suelos del sur mendocino y la pandemia no lo detuvo. Todo lo contrario, al ser los vinos un producto alimenticio en ningún momento su comercialización se detuvo por las medidas sanitarias de aislamiento obligatorio que se implementaron en el país a partir del 19 de marzo por el Covid-19. De hecho, la pandemia resultó en un crecimiento inusual de las ventas de vino, hasta un 68 por ciento de aumento en septiembre con respecto a agosto para la bodega, con lo cual las expectativas para la línea de espumantes, un producto estrella de las fiestas de fin de año, son optimistas.

"Solo extraño las degustaciones".

Como para todos, las celebraciones de diciembre, le resultan una incógnita. ¿Podremos reunirnos en familia a despedir el año? No lo sabemos, se extrañan los encuentros. Y entre ellos, el ritual más preciado de todo amante del vino: la cata. "Lo que más extraño en estos tiempos son los momentos compartidos en las degustaciones del equipo enológico, junto a mi hijo, donde se comparten sensaciones variadas y a la vez únicas".

Sin embargo, la ausencia de encuentros se compensa con la presencia de nuevos proyectos, el trabajo en equipo, las ganas y la posibilidad de mejorar.

"La otra ventaja que tiene nuestra profesión es que todos los años podés mejorar y evitar volver a cometer los errores que hiciste durante la elaboración pasada. Ya estamos pensando cómo vamos a hace la próxima elaboración. Creemos que podemos tener mejores vinos, mejor color, más estructura, aromas, en definitiva poder complacer al público", concluye. Y aclara: el rumbo no se orienta a crecer en cantidad sino en lograr mejores productos, tener más variedades y más calidad. En definitiva, a seguir disfrutando.

Publicado en Diario "La Nación". Imágenes del mismo medio.

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-enologo-argentino-sorprendido-fanatica-danesa-su-nid2481512