sábado, 1 de mayo de 2021

Cerveza con vino: una famosísima marca y un prestigioso enólogo se unen y hacen una "wine beer". La receta fusiona el mosto de las maltas tostadas de Andes Origen con el mosto de la uva criolla, cepa sobre la que Vigil aportó su conocimiento y experiencia. En la nota, todos los detalles.

 


En la tierra del sol y con la cordillera de fondo, nacen las recetas de Andes Origen. Para homenajear este escenario y su tradicional vendimia, Andes Origen hizo lo que mejor sabe hacer: una cerveza y ahora con uva Criolla. Andes Origen Criolla es una cerveza bien mendocina de edición limitada, estilo Wine Beer, elaborada junto al reconocido enólogo Alejandro Vigil

En una edición especial para darse un gustito, Andes Origen Criolla invita a recordar la complementariedad que existe entre la cerveza y el vino en la mesa argentina. Siguiendo los pasos de elaboración tradicional de la cerveza, la receta fusiona el mosto de las maltas tostadas con el mosto de la uva criolla, cepa sobre la que Vigil aportó su conocimiento y experiencia.

“La uva Criolla es una cepa con mucha historia, que en los últimos años volvió a ganar valor gracias al trabajo de muchos viticultores y enólogos. Poder incorporarla a una cerveza fue un desafío muy interesante que encaramos junto a Andes Origen. También es una gran alegría poder acercar, de una manera diferente, las propiedades de esta uva a más consumidores”, cuenta Alejandro Vigil.

De color tinto-cobrizo, Andes Origen Criolla tiene un amargo bajo y un sabor elegante con notas a caramelo y tostado, con algún dejo ácido y astringente. Su graduación de alcohol le da un toque dulce y un perfil más intenso. Presenta una espuma persistente y un cuerpo medio. Es ideal para acompañar comidas de sabores intensos.

“Nos sentimos orgullosos de nuestro origen y quisimos homenajearlo con esta edición limitada. La vendimia es una fecha de celebración para los mendocinos, y qué mejor que hacerle honor con Andes Origen Criolla; una nueva variedad que tiene a la uva como protagonista y que se elaboró con el gran aporte de Alejandro Vigil, referente de la actualidad del mundo del vino argentino”, dice Julieta De Laurentiis, Gerente de Marcas Locales de Cervecería y Maltería Quilmes.

Esta nueva edición limitada de Andes Origen llega en lata de 473 ml, y ya se encuentra disponible en los puntos de venta de todo el país.

Maridaje.

Para que el gustito de tomar una Andes Origen Criolla sea aún más tentador, se sugiere maridar con platos de sabores intensos, como carnes rojas a la parrilla, que tienen un sabor ahumado suave que va a acompañar muy bien el tostado de las maltas. También es una muy buena opción combinarla con pastas rellenas con salsas con base de crema o quesos duros. Otra idea: platos a base de pollo o cerdo con salsas de sabor intenso o reducciones con crema. Si de dulces se trata, esta edición limitada va muy bien con postres con frutas secas y caramelo –pralinés, crème brûlée–, dulce de leche o banana.

https://www.mdzol.com/mdz-divinos/2021/4/29/cerveza-con-vino-una-famosisima-marca-un-prestigioso-enologo-se-unen-hacen-una-wine-beer-155496.html

viernes, 30 de abril de 2021

La tradicional bodega mendocina Luigi Bosca presentó el jueves su nueva colección De Sangre.

 


Entre la tradición y la innovación.

En el marco de sus 120 años, la tradicional bodega mendocina Luigi Bosca presentó el jueves su nueva colección De Sangre, una línea que conjuga la tradición centenaria y la innovación enológica. Todo enmarcado en su filosofía arraigada en el conocimiento, el respeto y la admiración hacia el terroir de Mendoza.

Se trata de siete vinos elaborados bajo el concepto de selección de parcelas que son el resultado de una minuciosa búsqueda de microzonas y suelos con componentes particulares que derivan en una expresión pura y transparente del terruño. Se trata de siete ejemplares sumamente expresivos y elegantes, con gran carácter y precisión, y un fuerte sentido de pertenencia a su lugar de origen.

Luigi Bosca De Sangre está integrada por el Malbec 2018; Malbec D.O.C. 2019: Cabernet Sauvignon 2018; Cabernet Franc 2018; Malbec Edición Limitada 2017; White Blend 2020 y Red Blend 2019.

“De Sangre es el resultado de mirar el pasado, tomar experiencia, generar un aprendizaje y mirar al futuro”, contó Alberto Arizu (h), CEO de la bodega. “Los Arizu llevamos en la sangre la tradición de reunirnos para celebrar la vida en familia, y desde siempre lo hacemos con un vino especial que atesoramos para compartir con nuestros afectos. Así, Luigi Bosca De Sangre es una colección que elegimos para disfrutar, compartir y celebrar. Son vinos que expresan la esencia de una pasión que nos define”, explicó.

Por su parte, Pablo Cúneo, Director de Enología, agregó: “Entendemos que la calidad nace en el viñedo, y es por eso que uno de los pilares más fuertes de nuestra filosofía de elaboración es la búsqueda constante de la precisión para lograr la mejor y más pura expresión de cada variedad. Buscamos hacer vinos transformando lo esencial de la naturaleza en la singularidad de creaciones excepcionales y memorables. De Sangre es un fiel reflejo de este enorme trabajo que hacemos entre todos los que integramos Bodega Luigi Bosca”.

La estrella de esta línea, definida así por Alberto Arizu, es el Cabernet Sauvignon 2018, pero también se destaca la diversidad de Malbecs que logran mostrar cada uno cosas bien distintas. “Por un lado tenemos vinos que expresan muy bien el terroir, y por otro, vinos que están llamados a generar una clase de vinos que nacen del equilibrio de distintas regiones bien diversas”, dijo el CEO de la bodega.

Arizu y Luigi Bosca lograron completar con De Sangre Cabernet Sauvignon el objetivo de tener un vino de clase mundial que pueda competir en el varietal más consumido del mundo y también volver a las fuentes con el primero de los varietales que plantaron en 1901. “El primer varietal que hizo Luigi Bosca fue el Cabernet Sauvignon. Uno de nuestros viñedos más antiguos que es El Paraíso tiene plantado el varietal. Ese fue el impulso que nos llevó a trabajar en un Cabernet Sauvignon ‘world class’. Hemos logrado un vino que sin duda se va a destacar a nivel mundial por todas las características que tiene De Sangre”, dijo en diálogo con Los Andes Arizu, quien es la cuarta generación de la familia que está al frente de la bodega.

De lo publicado en GUARDA 14.

GUARDA14

Semana de estrenos: estos son los nuevos vinos que llegan desde lo informal y la tradición.

Diario "Los Andes" de Mendoza, jueves 29 de abril del 2021.

domingo, 25 de abril de 2021

Michel Rolland, el mejor enólogo del mundo: “La Argentina es demasiado complicada para los inversores extranjeros”.

 


Michel Rolland, el mejor enólogo del mundo: “La Argentina es demasiado complicada para los inversores extranjeros”.

Hace 33 años que el llamado “rey del vino” hace negocios en el país, donde tiene su propia bodega. Se define como un “viejito que ya no trabaja tanto, pero no quiere jubilarse”. Las críticas, el impacto de la pandemia y su tinto preferido.


“El año que viene cumplo 50 años cosechando vino”, le dice Michel Rolland a Infobae. A los 73 sigue siendo una de las figuras emblemáticas de la industria vitivinícola global y para muchos aún el mejor enólogo del mundo. “Soy un viejito inofensivo”, se autodefine en medio de una carcajada.

Nació en Pomerol, Francia, cuna del Merlot más prestigioso del mundo. Su padre era productor y él estudió enología para convertirse luego en el flying winemaker más famoso, e inventar ese concepto, de hecho, algo que también le valió fuertes críticas. Eso hizo, eso hace: produce vinos y asesora a bodegas acá y allá. Hace más de 40 años que elabora blends en más de 20 países y hace más de tres décadas que llegó a la Argentina, donde se enamoró del Malbec local y se convirtió en uno de sus evangelizadores de la cepa emblema del país.

“Todos los países quieren inversores, pero si les complican la vida nunca va a venir. Hay siempre una cantidad de papeles, una cantidad de complicaciones. La AFIP que es un horror para cualquier inversor”

Rollan recuerda su primera vez en la Argentina, hace 33 años. Una cena en el Jockey Club con los hermanos Etchart, quienes lo contrataron, y un viaje interminable y divertido hasta Cafayate, en Salta, donde esa familia tenía sus viñedos “en el medio de la nada”. “Viajando por la Quebrada de Cafayate, un lugar fantástico, me preguntaba dónde podría haber viñedos en esta zona. Fue una aventura, pero había viñedos y vino. Yo no diría buen vino, pero había vino”, recuerda y se ríe otra vez.

— ¿Si alguien en el exterior le pregunta por qué invierte en la Argentina, qué responde?

— No soy un inversor clásico, soy un inversor de gusto y alma. Desde el principio pensé que en el norte, en Cafayate, y también en Mendoza, se podían hacer muy buenos vinos, aunque no fueran de mi gusto en ese momento, cuando llegué a Argentina. El potencial estaba. Un inversor normal no es sentimental, pero Argentina me gustó por su gente, que es muy agradable y simpática. Además, el ambiente de la Cordillera es fenomenal, del norte al sur. Bariloche y San Martín de los Andes son lugares fantásticos. No voy a decir que fue un error, pero no miré todas las cosas que un inversor tiene que ver. Hace veintipico de años que invierto en Argentina y nunca tuve problemas. Vivimos con todas las dificultades, pero estamos contentos de estar. A Clos de los Siete la desarrollamos en poco tiempo, en 2002, y en 15 años hicimos una marca que funciona acá y en el exterior. Internacionalmente no está nada mal.

— ¿Cómo es el modelo de negocios de Clos de los Siete?

— En los ’90 los vinos locales no me gustaban tanto: estaba convencido de que había posibilidad de hacerlos muy bien. Para hacer un muy buen vino hay que tener los viñedos. Pensé en unas 100 hectáreas, pero encontramos un lugar con 850. Me puse a buscar socios, sumamos siete y hoy plantamos más de 600 hectáreas. Cada uno de los socios tiene su propio emprendimiento y con tres de las familias fundadoras –Bonnie (Bodega Diamandes), Parent (Bodega Monteviejo), Cuvelier (Bodega Cuvelier)– aportamos uvas para Clos. Vendemos el 25% dentro del país y exportamos el otro 75 por ciento.

— ¿Es fácil o no tanto hacer negocios en Argentina?

— Es una buena pregunta. No es tan fácil, no es tan fácil.

— ¿Por qué?

— Los argentinos son un poco complicados para los negocios. Ese tema se puede arreglar bastante bien conociendo un poco la mentalidad y la gente. Pero hay una administración terrible que no facilita nada y que para los inversores es un drama. Estamos hace más de 20 años y ahora lo manejamos, pero Argentina es demasiado complicada para los inversores extranjeros. Todos los países quieren inversores, pero si les complican la vida nunca va a venir. Hay siempre una cantidad de papeles, una cantidad de complicaciones. La AFIP que es un horror para cualquier inversor, no sé para los argentinos.

“El rey del mundo en Malbec es Argentina. ¿Por qué buscar otra cosa? Primero hay que desarrollar el Malbec y después se puede hacer muy buen Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc”

— Para muchos, también.

— Yo lo pienso. No se necesita ser tan complicado, pero bueno, es así y hay que sobrevivir.

— En la industria del vino local suele discutirse si hay que ser diversos o si hay que apuntar directamente a desarrollar y hacer crecer el Malbec como cepa insignia. ¿Qué opina?

— La Argentina tiene la gran suerte de tener una variedad Malbec que viene muy bien por ubicación y clima. El Malbec argentino tiene su fama. Por qué competir entonces contra EEUU, Chile y Francia, en el Cabernet Sauvignon; con Francia e Italia en el Merlot; o con España y su Tempranillo. España no puede hacer Malbec, ni Italia. En Francia hay un poquito, pero no tanto. El rey del mundo en Malbec es la Argentina. ¿Por qué buscar otra cosa? Primero hay que desarrollar el Malbec y después se puede hacer muy buen Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Pero no hay que matar al Malbec porque es la bandera del país.

— ¿Y por qué se habla tanto de diversificar más?

— Puede ser un poco por la complicación natural de los argentinos. La Argentina tiene todo y se complica la vida. Al Malbec hay que cuidarlo porque es la marca. Si quieren hacerse famosos con su Cabernet Sauvignon van a tener problemas.

— ¿Cómo fue el año 2020 para la industria del vino?

— Fue un año muy complicado. El negocio cambió porque el mundo cerró los restaurantes, algo que nadie imaginaba como posible. Pero la gente se quedó en sus casas y compró vino. La venta aumentó en vinotecas y en canales como Mercado Libre, que acá es muy fuerte y también en otros países. La exportación fue más complicada. Asia se cerró totalmente y China no tuvo el flujo normal de ventas. Estados Unidos también estuvo complicado. A pesar de todo, no se dejó de tomar vino. El mercado nacional funcionó bastante bien.

— ¿Y el 2021, cómo viene?

— Si los restaurantes vuelven a abrir normalmente podemos estar en una zona económica bastante buena. No hay que ser negativos: el vino encontró su espacio durante la pandemia y la gente tomó en casa más que nunca, pero cuando se pueda van a volver a salir.

— Hace 15 años se criticó mucho su estilo. La película Mondovino lo acusó de simplificar el negocio y hacer todos los vinos parecidos. ¿Qué piensa a la distancia de esos cuestionamientos?

— Este año voy a cumplir 49 años de cosecha en Francia. Todavía estoy. Estoy en Francia y estoy en Argentina. Muchos de los críticos de esa época desaparecieron. Tuve la suerte de ser el número 1… hoy menos porque trabajo mucho menos, soy un viejito. Cuando uno tiene el leadership de una actividad todo el mundo está apuntando y quieren matarte. En esa época había dos hegemónicos Bob Parker [el creador de la revista Wine Advocate] y Michel Rolland. Había que matar a los dos y no mataron a nadie. Bob se jubiló y está muy tranquilo. Yo no me jubilé porque no me gusta jubilarme y sigo muy contento con lo que hago. Así es la vida. La crítica pasa y los críticos desaparecen.

“Este año voy a cumplir 49 años de cosecha en Francia. Todavía estoy. Estoy en Francia y estoy en Argentina. Muchos de los críticos de esa época desaparecieron”

— ¿En qué otros proyectos además de Clos de los Siete está involucrado?

— Trabajo en 22 países, pero con mi equipo. Tengo cinco colaboradores que hace un año son mis socios. Argentina es una zona importante. Estados Unidos también. En Francia e Italia tenemos muchas cosas.

— ¿Y en cuál le va mejor económicamente?

— Puede ser que en Italia. Me van a matar los italianos, pero no tienen una producción de muy alta gama. Tienen muy buenos vinos, por supuesto, pero no un número importante de grandes vinos. Su gama media es muy fuerte y está ayudada por la cocina italiana, que es conocida en todo el mundo. La Argentina funciona, pero está complicada para pagar y por el cepo. Igual, hay algunos actores locales que hacen muy buenos negocios en el mundo.

— ¿Cuál fue el mejor vino argentino que tomó?

— El primer vino que me impactó fue el Cavas de Weinert 1977. Detrás de un gran vino no hay suerte ni milagro. El hombre es importante, pero no tanto. Lo más importante es la variedad del suelo y el clima.

“La Argentina funciona, pero está complicada para pagar y por el cepo. Igual, hay algunos actores locales que hacen muy buenos negocios en el mundo”

— ¿Y más recientes?

— Un montón. En el 2002 escribí un libro sobre los vinos argentinos. La primera edición fueron 150 vinos en una cata de 210. O sea, eliminé unos 50 porque no me parecían tan buenos. Dos años después hicimos otro e incluí 250 vinos con 20 eliminados. En la tercera edición del libro pusimos casi 400 y saqué sólo 5 vinos. Es fenomenal.

— ¿En China se hacen buenos vinos?

— Todavía no. Pero están trabajando.

— ¿Tiene negocios ahí?

— Sí, soy asesor de Cofco que tiene viñedos en varias zonas. Trabajan bien, pero tienen un problema de clima que no se puede cambiar. El clima de China es un poco extremo y al viñedo no le gustan tanto los climas extremos. Sabemos hacer buen vino en China, pero el mejor es el que se puede repetir. El one shot no funciona y China está complicada todavía en ese sentido.

“La verdad, los políticos no ayudan. Si ayudaran a la exportación en vez de complicar todo, si se abre un poco el espíritu, Argentina puede tener un espacio fenomenal en el mundo”

— ¿Los sommeliers, enólogos, expertos y críticos exageran un poco cuando en sus notas de cata hablan tanto de los sabores, olores y gustos que les encuentran a los vinos?

— Sí, se exagera un poco. Y muchas veces los expertos no son tan expertos. La gente necesita información, pero muchos sommeliers y periodistas especializados mantienen muy fuertes sus ideas personales. Eso no sirve, no tendrían que quedar tan expuestos sus gustos. Es un problema que se acrecienta y también hay un poco de falta de humildad en muchos casos.

— ¿Cómo imagina la industria del vino en 10 años?

— Tengo que cuidar mi respuesta porque en 10 años puede ser que esté todavía. En 20, no sé (risas). Hay un consumo de vino importante en el mundo y la competencia es muy fuerte. Hay muchos países productores y debemos hacer las cosas bien en cuanto a calidad, marketing y distribución. El mercado existe y va a existir. China tiene un consumo per cápita muy chico y le queda mucho por crecer. Algunos mercados, como Francia e Italia, bajaron un poco en los últimos cinco años, pero a nivel internacional hay crecimiento y lo habrá en la próxima década. Sí sería un problema, por ejemplo, si el vino pasa a ser considerado malo para la salud, por el alcohol o el azúcar que tienen algunos. En 10 años, el vino seguirá siendo un buen negocio.

— ¿Y en la Argentina?

— Está muy bien el negocio local. Se sintió el impacto de 2000, luego la crisis de 2008 y ahora la pandemia. Cada 10 años tenemos algo que viene en contra. Y, la verdad, los políticos no ayudan. Si ayudaran a la exportación en vez de complicar todo, si se abre un poco el espíritu, la Argentina puede tener un espacio fenomenal en el mundo.

Publicado en Infobae, 24 de abril del 2021.

https://www.infobae.com/economia/2021/04/24/michel-rolland-el-mejor-enologo-del-mundo-la-argentina-es-demasiado-complicada-para-los-inversores-extranjeros/

martes, 13 de abril de 2021

Cumple 20 años el vino mendocino que se sirvió en la boda real de Máxima Zorreguieta. Se trata de Primus, el primer vino ícono del Valle de Uco y de Bodegas Salentein que este año está celebrando sus 20 cosechas.


En la bodega conservan aún algunas de las botellas del Pinot Noir que se sirvió en la boda de Máxima y Guillermo. - Los Andes
EN LA BODEGA CONSERVAN AÚN ALGUNAS DE LAS BOTELLAS DEL PINOT NOIR QUE SE SIRVIÓ EN LA BODA DE MÁXIMA Y GUILLERMO. - LOS ANDES.

En febrero de 2002, Máxima Zorreguieta se convertía en la primera argentina en adquirir el título de princesa al casarse con Guillermo, heredero al trono de los Países Bajos. Y en ese mismo evento, el Pinot Noir 2000 de Primus se consagraba como el único vino de nuestro país en servirse en la boda real. Hoy, la primera línea ícono del Valle de Uco y de Bodegas Salentein está celebrando sus 20 cosechas y este es uno de los momentos más recordados de su historia.

Que Primus haya sido el vino de la boda de Máxima fue todo una sorpresa. Es que en aquel momento Salentein estaba dando sus primeros pasos y el Valle de Uco aún no tenía el reconocimiento mundial que ha adquirido hoy en día, pero el ser elegidos no fue casualidad y está relacionado íntegramente con los orígenes de esta bodega de capitales neerlandeses.

“Corríamos con el caballo del comisario”, bromeó Matías Bauzá Moreno, director de marketing de Luxury Wines de la Bodega Salentein al recordar el modo en el que fueron elegidos. Todo nace de un casual contacto entre Mijndert Pon, fundador de Bodegas Salentein, y el sommelier de la casa real de los Países Bajos.

Cuando comenzaron los preparativos de la boda entre Máxima y Guillermo, en la elección de los vinos Primus contó con cierta ventaja ya que el sommelier real lo conocía. Además tenía un simbolismo especial al representar la unión de los dos pueblos por la inversión de Pon y el desarrollo en Argentina.

Así, aquel 2 de febrero de 2002 se sirvió el Pinot Noir 2000 de Primus, una línea incipiente que en ese momento llevaba solo dos cosechas en el mercado, pero que hoy celebra 20 años.

Las 20 cosechas de Primus

Como lo definen sus hacedores, Primus es un vino que representa lo mejor que puede tener Salentein. Desde un comienzo en 1999 con un Chardonnay y un Pinot Noir, a lo largo de dos décadas ha evolucionado desde los viñedos y en las técnicas enológicas, lo que les ha permitido ir incorporado otros varietales como Merlot 2002, Malbec 2003 y Cabernet Sauvignon 2012.

Así, Primus- que en latín significa primero- muestra una notable transformación en el tiempo que continúa perfeccionando su estilo e identidad de la mano del equipo enológico liderado por José “Pepe” Galante, Chief Winemaker de Salentein, junto a Jorge Cabeza y Gabriela García.

Primus se elabora con uvas provenientes de pequeñas parcelas seleccionadas de los mejores viñedos de Salentein, ubicados a distintas alturas y con diferentes perfiles de suelo en San Pablo, La Consulta y otros.

“A lo largo de estos 20 años, hemos ido aprendiendo y entendiendo aún más cómo es este maravilloso terruño. Somos conscientes de estar enmarcados en una de las zonas privilegiadas que tiene la Argentina y el mundo para producir vinos. La experiencia adquirida nos muestra un horizonte muy atractivo y prometedor”, señaló José “Pepe” Galante.

Con la mirada puesta en el futuro

Lejos de quedarse con el festejo de 20 cosechas en el Valle de Uco, desde Salentein tienen ya la vista puesta en poder completar 20 más en el futuro. Para eso, hoy llevan adelante un plan de plantación de nuevos viñedos en diferentes alturas del Valle de Uco.

Desde la llegada de Mijndert Pon, el desarrollo de viñedos en altura para producir uvas de gran calidad fue la premisa, algo que mantienen sus herederos y el equipo agronómico comandado por Diego Morales, jefe de viñedos, ha entendido a la perfección.

Así, además de diversos estudios de suelos que les han permitido conocer mejor lo que ya tienen plantado hace más de 20 años, ya han comenzado a plantar nuevas variedades en sus fincas, con el objetivo de incorporar 250 hectáreas en tres años. Cabernet Franc, Riesling, Garnacha y otras hasta que hasta ahora no trabajan serán plantadas dentro de la IG San Pablo, todas variedades que en un futuro pueden ser utilizadas para la línea Primus.

Publicado en Guarda 14 del Diario "LOS ANDES" de Mendoza, lunes 12 de abril del 2021.

https://www.losandes.com.ar/guarda14/el-vino-mendocino-que-se-sirvio-en-la-boda-real-de-maxima-zorreguieta-cumple-20-anos/