viernes, 16 de octubre de 2020

Más valor agregado y calidad en la producción de vinos riojanos.

 

Más valor agregado y calidad en la producción de vinos riojanos.

Junto al gobierno de la provincia y productores viñateros, el INTI acordó trabajar en conjunto para mejorar la calidad de los vinos caseros y artesanales. La idea es optimizar la producción y alcanzar mercados más competitivos.

Con el objetivo de agregar valor a la producción de vinos caseros y artesanales, el INTI cedió en comodato a la Asociación de Productores Viñateros y Elaboradores de Vinos Caseros Cordón de Velazco (ACOVE) de La Rioja una fraccionadora de vino semiautomática, una etiquetadora encapsuladora de botellas y una unidad de micro-filtrado de última tecnología.

El proyecto que se inicia tiene por objeto acompañar y asistir en un período determinado a productores de vinos caseros y artesanales para fortalecer el agregado valor a sus productos, y mejorar la industrialización de su proceso. Para ello, el INTI transfiere tecnología a los productores con el fin de obtener un producto de características y presentación similar al de las grandes bodegas.

La fraccionadora tiene una capacidad de producción de 400 botellas de 3/4 litros por hora, lo cual equivale a una producción promedio de 300 litros / hora. La etiquetadora, que acompaña al equipo,  es de origen italiano. La asistencia técnica que brinda el INTI al sector vitivinícola local completa un trabajo que se inició en el marco del proyecto Mejoras de las Economías Regionales, firmado entre INTI y la Unión Europea en el año 2011. El proyecto hizo foco en las regiones de NOA y NEA, y posibilitó la adquisición de la fraccionadora para el sector vitivinícola y otros equipos de laboratorios para el sector olivícola.

El objetivo del INTI es asistir por un período determinado a productores de vinos caseros y artesanales para fortalecer el agregado valor a sus productos y mejorar la industrialización de sus procesos productivos 

Desde ese momento, se realizó un trabajo constante y consensuado con los productores de vinos artesanales, sus asociaciones, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y con el gobierno de la provincia para encontrar la mejor solución a la problemática local y se llegó a la conclusión que los productores de vinos se encontraban limitados en la posibilidad de poder mejorar el proceso de envasado y elevar la calidad del producto final. Una vez relevados esos datos,  el INTI planteó la necesidad de fortalecer el agregado de valor del sector productivo local dentro del marco legal que establece el INV que plantea que cada elaborador podrá alcanzar una producción anual máxima de 4 mil litros de vinos caseros y/o de 12 mil litros de vinos artesanales. Además, el productor está condicionado a envasar en origen el producto antes de transportarlo, lo cual eleva la demanda tecnológica y lo hace casi inalcanzable a sus posibilidades.

A raíz de ello, la fraccionadora fue cedida en comodato a ACOVE para agregar valor al sector productivo de la región. El INTI, organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, realizará la asistencia técnica para orientar a los productores en el manejo del equipo y se ofreció a asesorar en otras áreas tales como buenas prácticas de manufactura,  inocuidad y calidad alimentaria, tecnologías de gestión y eficiencia energética entre otros temas de interés para el sector productivo. Si bien, en el inicio del proyecto participarán 14 socios de ACOVE, la idea es alcanzar con las asistencias técnicas a 100 productores de dos regiones bien definidas tales como la Costa Riojana y la región de Chilecito-Famatina.  

Por su parte, el gobierno provincial participa del proyecto a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de La Rioja que actúa como garante del convenio. Todos los actores del proyecto coinciden en que la mejor manera de transferir tecnología y lograr un salto de calidad en el producto, es contando con la fraccionadora y sus accesorios para permitir que los productores puedan acceder a mejores estándares de calidad e inocuidad en sus productos. La capacitación en su manejo y en buenas prácticas de manufactura es fundamental para alcanzar un correcto envasado, una mejor imagen y una calidad superior acorde a mercados más competitivos.

Fuente INTI, 9 de Octubre del 2020.

https://www.inti.gob.ar/noticias/21-asistencia-regional/1712-mas-valor-agregado-y-calidad-en-la-produccion-de-vinos-riojanos

miércoles, 14 de octubre de 2020

El vino en tiempos del Covid 19. ¡Yapay pu peñí! (¡Salud hermanos!) por el Ingeniero agrónomo Federico Witkowski (Río Negro).

El vino en tiempos del Covid 19. ¡Yapay pu peñí! (¡Salud hermanos!).


Tiempos de calma, tiempos de reposo, tiempos de tranquilidad absoluta, tiempos de reflexionar, tiempos de quedarse en casa, tiempos de irrestricto respeto a la norma ¡Tiempo de cuarentena!

Tiempo de ir descifrando porque los vinos cuestan lo que cuestan o porque una gran mayoría de los mismos cuestan lo que no valen.

Tiempos de degustar sin prisa. Para qué seguirlos acovachando? Uno adquiere real conciencia que no hay que guardarlos, para qué? si te agarra el COVID 19 y te fuiste con los Visconti.

Tiempos de recato, tiempos de recuerdos imperecederos, indelebles, cómo no rememorar ese vino Fernando G Refosco de la ex – bodega Juan Carlos Galassi (Paponi Hnos. S.R.L.), un tinto de color muy intenso y de paladar complejo, uno de esos vinos indicados para ser bebidos cuando los arreboles vespertinos de la Patagonia presagiaban una noche de senos desnudos.

O el champán Baronet “Vincit qui durat” (Vence aquel que perdura), de la bodega Barón de Río Negro SA, que hacía sonreír el alma cosquilleada por tantas brisas cortantes por burbujas como perlas, almas impetrantes y jubilosas que se gritaban a sí mismas ¡Salud!

¡Donde no hay vino, no hay amigos! porque quien ofrece vino, ofrece amistad. Pero en tiempos del COVID 19 adiós al vino que uno guardaba celosamente para festejar algún momento especial. Para qué? Para quién?

Tiempos del Corona virus en que uno entra a valorar los amigos y el vino, el vino y los amigos. Ahora sin amigos para compartir, nos aferramos al vino de la convivencia el cual nos permite conversar una botella cultivando la amistad, limando asperezas y estar en paz con uno mismo.

Y, por qué denostar los vinos envasados en tetra brik o bag in box? Esos vinos que los parroquianos escabian en los boliches periurbanos y que diariamente toman la mayoría de los mortales. Un inmejorable antídoto para paliar la adusta cuarentena.

Tiempo del Corona virus en Semana Santa en que la sangre del Nazareno se transmutó en vino y, entonces, como expresara el singular y talentoso poeta mendocino Armando Tejada Gómez: el hombre supo a vino y el vino a hombre.

Vinos en tiempos del COVID 19, tiempos de la reflexión enigmática, tiempos de develar el misterio de la incertidumbre metafísica.

¡Yapay pu peñí! (¡Salud hermanos!)

Texto: Ingeniero agrónomo Federico Witkowski (Río Negro).

Publicado en Mas Río Negro, martes 13 de octubre del 2020. 

https://www.masrionegro.com/2020/10/13/el-vino-en-tiempos-del-covid-19-yapay-pu-peni-salud-hermanos/

jueves, 8 de octubre de 2020

Bordalesas de bodegas reginenses y un poco de historia...

 Bordalesas de bodegas reginenses y un poco de historia...

Bordalesa de Bodega y Viñedos de Francisco M. Vecchi e Hijos.

Bodega Vecchi fue fundada en 1929 por Francisco Mariano Vecchi, uno de aquellos pioneros italianos.

“Transcurría 1925 cuando Francisco Mariano Vecchi, se asentó en la naciente Colonia Regina junto a su esposa y los proyectos para hacer crecer un emprendimiento productivo. Le demandó cuatro años de constantes trabajos, pero en 1929, pudo poner en marcha la bodega de elaboración de vinos que lleva su nombre, y que tras 90 años, aún sigue trabajando a cargo de los nietos del fundador.

Vecchi, había emigrado desde Italia hacia la Argentina en 1910, recorriendo distintos puntos del país, entre ellos el naciente Alto Valle rionegrino, donde fue administrador de 100 hectáreas que eran propiedad de Alfredo Viterbori, quien era gobernador del Territorio Nacional de Río Negro en aquellos años.

La posibilidad de crecimiento de esta zona lo impulsó a comprar tierras, aunque luego las vendió para regresar a Italia, formar su familia y retornar a la Argentina, puntualmente a Villa Regina en 1925, siendo uno de los primeros pobladores de esta ciudad, y uno de los pioneros en lo que hace la vitivinicultura regional.

“Venía de Italia, así que plantar vides, alfalfa, frutales, criar animales, estaba dentro de sus costumbres; y más que nada en aquellos años para sostener la familia. Desde que se asentó comenzó a trabajar para crear la bodega, la que se puso en marcha en 1929. Es decir que la bodega está antes de que Río Negro se transformara en provincia, y antes también de que naciera el Instituto Nacional de Vitivinicultura”, relató Ana María Vecchi, nieta del fundador.

La bodega nació junto a muchas otras que fueron creando los colonos italianos que se radicaron en Villa Regina, ya que esta ciudad llegó a contar con una veintena de bodegas en funcionamiento, aunque solo dos continúan con su tarea de elaboración en la actualidad.

“Francisco Mariano Vecchi, ya radicado en Regina tuvo tres hijo, Renato, mi padre que era el mayor, Rodolfo y Graciela. Renato fue quien continuó con la bodega, pero previamente hizo el secundario en Mendoza, donde salían formados como enólogos. Estuvo al frente de la bodega hasta 2011 cuando falleció, y partir de ese momento continuamos sus hijos (Ana, Mariano y Roberto)” comentó.”

·         De lo publicado en Diario “Río Negro” en la nota “Bodega Vecchi: 90 años de historia productiva” del día 7 de marzo del 2019.

Bordalesa de Bodega y Viñedos Suc. Ferrucio Favretto.


“La historia se remonta al año 1927 cuando arriba a la recientemente formada Colonia Villa Regina don Ferruccio Favretto, oriundo de Pagnano D'Asolo, provincia de Treviso, región del Véneto, con 19 años cumplidos. Como el grueso de los inmigrantes, soñaba con un porvenir distinto al que le deparaba su tierra de origen. Una vez instalado, rápidamente comenzó a trabajar en la construcción de canales y acequias para que el brazo ejecutor del agua transformara el despiadado erial en campo verde. Luego de laburar duro en diversas tareas en el ámbito rural, reúne los ahorros suficientes para adquirir su propia parcela de tierra, perteneciente a la Chacra Nº 104.

En el año 1944 implanta vides e inicia la construcción de tres piletas de mampostería, 1 de fermentación de 5000 litros y 2 piletas de conservación de 6200 y 6700 litros, así en el año 1948 su primer vino elaborado se transforma en un racimo de esperanzas.

En el año 1954, con la desaparición física de don Ferruccio, se hizo cargo de la bodega su viuda doña María Disiot, pasando a denominarse la firma Bodega y Viñedos Sucesión Ferruccio Favretto. Años más tarde, al adquirir la mayoría de edad sus hijos Juan y Adelino se hicieron cargo de bodega.

La actividad vitivinícola se fue expandiendo con el paso de los años hasta alcanzar una capacidad de vasija vinaria de 710.700 litros.”

Autor: Federico Witkowski.

Bordalesa de Viñedos y Bodega "La Cerdeña" de Antonio Daga.

Bordalesa del vino de Río Negro "El Trebiano de Guido Pancani que hace unos 85 años se comercializaba por la zona de Tres Arroyos.


"Guido Pancani llegó a la Argentina con sólo 20 centavos. Lo exiliaban de Italia sus creencias socialistas. Aquí logró un mejor porvenir para su madre, su esposa y sus hijas.

“Guido Pancani llegó al puerto de Buenos Aires desde la italiana ciudad de Pistoia, Región de Toscana (Italia) en 1923.

Era 1926 y hacía poco tiempo que se había formado la Compañía Italo Argentina de Colonización.

Guido compró a largo crédito diez hectáreas de tierra bruta que desmontó, emparejó y plantó. Luego mandó a llamar a su madre, Justina, y a sus dos hermanos, Antonio y Marino, para que se instalaran junto a él para trabajar la chacra en la Colonia Regina. Guido se casara con María Chiti.

“En Regina, Guido y María tuvieron a sus dos hijas mayores, Mari y Elda. Como ya eran muchos para vivir de la chacra, el matrimonio decidió instalarse en Tres Arroyos, donde Guido vendía productos del Valle como manzanas y sidra de la cooperativa “La Reginense”."

De acuerdo a lo publicado en Diario “Río Negro”, sábado 11 de febrero de 2006.


Bordalesa de BODEGA Y VIÑEDOS DE LA SOCIEDAD COOPERATIVA VITIVINICOLA ING. LUIS A- HUERGO - VINO EL LOBO DE RÍO NEGRO.

lunes, 5 de octubre de 2020

TORRONTÉS DE ALTURA, EL BLANCO ESPECIAL DEL QUE COLOMÉ ELABORA LA MÁXIMA EXPRESIÓN Uva criolla y perfumada, despliega una personalidad sin paralelos en las alturas exageradas del trópico. Conocé la gema más preciada de esta colección.

TORRONTÉS DE ALTURA, EL BLANCO ESPECIAL DEL QUE COLOMÉ ELABORA LA MÁXIMA EXPRESIÓN.

Uva criolla y perfumada, despliega una personalidad sin paralelos en las alturas exageradas del trópico. Conocé la gema más preciada de esta colección.

En los valles del norte, entre quebradas y desiertos encendidos por la luz del sol y de los astros en días y noches transparentes, se producen algunas de las uvas más particulares del mundo. 

Con trazos de lima, pizca de azahar, rosas y piel de naranja, el Torrontés de altura es fragante como un perfume, mientras que en paladar gana frescura, cuerpo y tensión. Quienes busquen un blanco que quite el aliento, deberían saber que en esta variedad y en los Valles Calchaquíes se esconde la gema que están deseando.

“Nosotros lo cultivamos en dos niveles de altura –dice Thibaut Delmotte, enólogo de Bodega Colomé–:1700 y 2300 metros sobre el nivel del mar. Colomé Torrontés es un 90 a 92% de 1700 metros, de Finca La Brava, y el resto de los 2300, de Finca Colomé”, explica.

La combinación de alturas posibles, partiendo de un piso elevado, les permite conseguir un balance particular. Es que la altura ofrece tres vertientes bien diferenciadas: la insolación, el frío y la edad de los viñedos como piezas claves de la paleta estilística.

La criolla más famosa.

El Torrontés es una variedad nativa de Argentina, nacida de un cruzamiento producido naturalmente en el silgo XVII entre la blanca Moscatel de Alejandría y la tinta Listán Prieto. Es, en todo rigor, una uva criolla. Cuando se habla de Torrontés, sin embargo, se habla del Torrontés Riojano, uno de tres variedades hermanas que encontró en los valles norteños su mejor expresión.

La razón detrás de esta adaptación a la altura y el norte la explica Delmotte: “El Torrontés es una variedad de ciclo largo dentro de las blancas. En zonas de altura, consigue conservar la frescura, aunque es en suelos arenosos donde el efecto de los metros sobre el nivel del mar funciona a la perfección”.

Mientras que la altura proporciona climas frescos y amplitud térmica, los suelos arenosos le permiten madurar relativamente rápido. Por eso Cafayate y alrededores es el epicentro de la producción de Torrontés en Argentina, con 960 hectáreas cultivadas a unos 1700 metros. Sin embargo, bajo una ecuación parecida se pueden buscar terruños más elevados.

El caso Colomé.

Es el caso de la finca de Colomé: “A 2300 metros y sobre suelos un poco arcillosos y de granito –explica Delmotte– el Torrontés madura más lento, por lo que consigue un perfil cítrico bien atractivo, conserva más frescura y gana graso en boca”. 

En su caso, lo emplea como reserva de fruta para Colomé Torrontés, cuyo corazón es Cafayate con una pizca del viñedo de Colomé. Pero el origen no explica todo. “En el viñedo de Cafayate, Finca La Brava, trabajamos desde la poda para bajarle el rendimiento, de forma que el vino gana concentración y boca. En Colomé, en cambio, como son plantas de más de 100 años y en una zona extrema, naturalmente tiene poco rendimiento”.

Los extremos del Torrontés.

Así como en el norte el Torrontés da un perfil floral y cítrico, en el Valle de Uco, particularmente en Tupungato y Paraje Altamira, pierde el matiz azaharado y conserva sólo el cítrico.

“En Colomé trabajamos para conseguir lo mejor del carácter de la altura. El desafío es ofrecer un perfil floral sin resignar volumen de boca y, más aún, evitando el final de amargo que es característico de la variedad”, dice Delmotte. “El secreto, pienso yo, está en los terroir donde tenemos plantadas las fincas y en el trabajo de bodega, donde fermentamos bien frío, a unos 12°C, lo que nos ayuda a subrayar el estilo”, define.

Este modelo de Torrontés ofrece un amplio rango de maridajes posibles. Como gana profundidad y largo debido al cuerpo y la frescura elevada, es un blanco perfecto para comer, ya sea desde unas típicas empanadas salteñas a platos asiáticos como sushi, tempuras y salteados de cerdo. Donde mejor se luce, sin embargo, es con tapeos de mar y frituras.

Así, el ejercicio de la bodega es combinar viñedos para dar con el equilibrio perfecto para su Torrontés. Un balance en el que los aromas de azahar y lima, de rosas y de hierbas invitan a beberlo y en el que se abre un paladar que gana agilidad y frescura, con un volumen medio. Emblema de los valles de altura, Colomé Torrontés es un caso de estudio.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2020/10/torrontes-de-altura-el-blanco-especial-que-elabora-colome/