jueves, 11 de marzo de 2021

Los productores celebraron en Maipú su almuerzo de Vendimia 2021.

 

La Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) realizó su décimo encuentro con productores, esta vez en el Museo del Vino y la Vendimia de Maipú. El encuentro tuvo lugar al mediodía, posterior al Desayuno COVIAR en el INTA que contó con la presencia del presidente Alberto Fernández y el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suarez.

El evento, que continúa con una tradición que ya lleva diez años consecutivos, consistió en un almuerzo con pequeños y medianos productores de Mendoza, donde estuvieron presentes el Intendente de Maipú, Matías Stevanato, el presidente de la COVIAR, José Alberto Zuccardi, Ignacio Lamothe, secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), el subsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Economía de la Nación, Rodrigo Ruete, Eduardo Sancho, presidente de FECOVITA y miembro del Directorio de COVIAR, y Mauricio Ortiz, coordinador del Programa Pequeños Productores de la COVIAR.    

Al respecto, Stevanato destacó: “El trabajo con COVIAR se viene  articulando desde el año pasado para seguir generando lazos colaborativos y de cercanía con los productores. Nuestro compromiso es acompañarlos en sus proyectos y a la vez, en su crecimiento”.

Por su parte, Zuccardi expresó la importancia de la participación del Municipio de Maipú y agregó: “Cerramos un año donde hemos conseguido equilibrios, así mismo, tenemos mucho por hacer para seguir creciendo y desarrollando el mercado. Es por eso que es vital impulsar esta labor de articulación en conjunto». 

Fuente de información: COVIAR.

domingo, 7 de marzo de 2021

Guía para descubrir la ruta del vino cordobés.

Guía para descubrir la ruta del vino cordobés.

Instrucciones para recorrer el polo vitivinícola menos conocido del país. Circuito de bodegas y restaurantes en tres regiones clásicas. 

¿Quién se ha tomado todo el vino? ¡Por algo se lo preguntaba tanto la Mona Giménez! Por las venas de los cordobeses corre tanto vino como Fernet, y desde mucho antes. La tradición vitivinícola de esta provincia comenzó en el siglo XVII, de la mano de los jesuitas, instalados en la zona de Jesús María. Allí sembraron sus vides e hicieron el vino que proveían a todos los misioneros de su orden, instalados en la Argentina.

La vitivinicultura cordobesa tuvo un nuevo impulso con la llegada, a fines del 1800, de los inmigrantes friulanos (de Friuli, Italia), fundadores de Colonia Caroya. Ellos trajeron una gran variedad de cepas e hicieron sus propios vinos, dando origen a decenas de bodegas familiares.

¿Por qué la industria no creció como en Mendoza o Salta? Porque esas provincias, por las características de sus suelos y el clima, tuvieron que salir a buscar qué cultivar. En cambio, Córdoba es una tierra muy productiva y otros cultivos más rentables tomaron la cabecera. Hoy muchos propietarios de bodegas de la provincia son productores agropecuarios que decidieron destinar algunas parcelas al cultivo de la uva y producir vino para despuntar el vicio. Como suele sucederle a todos los que entran en el rubro, lo que empieza como un hobby termina siendo una obsesión.

Muchos mendocinos expertos asesoraron a las bodegas cordobesas consiguiendo, en los últimos diez años, poner a los vinos de la provincia a la altura de los mejores del país.

El vino en Córdoba permite disfrutar de una experiencia única que combina paisajes serranos, bodegas y cavas para degustar excelentes varietales, todo esto en combinación con su historia. Hay 21 bodegas abiertas al público -a 12 de ellas se las puede visitar virtualmente en la página de Córdoba Turismo- y todas se encuentran entre 30 y 130 kilómetros de Córdoba capital. Las rutas son buenas y los paisajes únicos pero, atención, porque en esta provincia el nivel de alcohol permitido en sangre para circular es cero. La gobernación ofrece un recorrido de cinco días por las principales regiones vitivinícolas, alojamiento y transporte incluido. Estas son las principales zonas para conocer lo mejor que el vino cordobés tiene para ofrecer.

El vino en las Sierras Chicas.

En Colonia Caroya empezó todo. En la Estancia Jesús María, uno de los enclaves jesuíticos más antiguos de la Argentina, se exhiben las máquinas que se utilizaban en la época para moler las uvas y hacer el vino; y también hay registros escritos originales de todos los inmigrantes friulanos que llegaron a la zona. Ellos fundaron Colonia Caroya y la convirtieron en su nueva patria. De ellos es la receta del famoso salame que se ganó el sello de Identificación de Origen. Entre otras cepas, trajeron la uva Isabella –también llamada Frambua o Chinche- que al día de hoy sigue siendo un emblema de la vitivinicultura de la provincia.

Una de las primeras bodegas de la zona, fundada en 1929, fue Nanini y estuvo en manos de la familia homónima por cuatro generaciones. En 2015, la adquirió la familia Mizzau, hizo una importante inversión en tecnología y la re fundó con el nombre Terra Camiare (Camiare es como se llamaba a los comechingones de sur, pueblos originarios de la zona). Hoy es una de las bodegas más importantes de Córdoba, tanto por su infraestructura como por su enología, a cargo de Gaby Campana. Recientemente sus vinos recibieron excelentes puntajes en la prestigiosa guía Descorchados. Los elegidos fueron un semillón, un white blend y un malbec sin madera, criado en huevos de cemento, un procedimiento que es tendencia en la enología mundial. La bodega ofrecen visitas guiadas a sus viñedos y áreas de producción, con degustación final de sus vinos. Terra Camiare también tiene un muy buen restaurante, Los Socavones, donde las brasas son protagonistas.

También en Colonia Caroya, el bar 9 de Julio es uno de los rincones obligados. Allí se elabora el famoso salame con Identificación de Origen, con 60% de carne vacuna (una incorporación del nuevo mundo) y 40% de cerdo. Luego se deja madurar bajo tierra, en un sótano a 18º con 70% de humedad, durante 20 días. Todos los años en noviembre se festeja la Fiesta del Salame Típico, una tradición caroyense.

Las uvas de Traslasierra y San Javier.

Es una de las zonas turísticas más concurridas de la provincia por lo deslumbrante de su naturaleza y lo pintoresco de su pueblo.

Entre las bodegas de la zona, hay una que es un paraíso: Aráoz de Lamadrid. No es una metáfora: en sus cinco hectáreas de monte nativo tiene viñedos, jardines con flores silvestres y hierbas aromáticas, 30 estanques con flores acuáticas, un cactario con más de 400 especies y hasta un pavo real. Allí también está la posada, con cabañas individuales decoradas con artesanías y esculturas de artistas de la zona.

Su dueño, Goyo Aráoz de Lamadrid, lleva adelante personalmente las visitas guiadas y la pasión con que cuenta su proyecto de vida (y de vinos) es parte de la experiencia. Lo último es la degustación de vinos y fiambres de la zona, en una hermosa galería rodeada de viñedos y un enorme estanque con nenúfares y lotos.

La bodega también tiene su restaurante pero afuera de la finca, en La Población. Se trata de Peperina, hoy a cargo Alejandro “Nitu” Digiglio, un chef formado en El Bulli que, a principios de los 2000, agitó la escena gastronómica porteña con La vinería de Gualterio Bolívar.

Para alojarse se recomienda, a pocos kilómetros de San Javier, la estancia La Constancia. Data de 1897 y fue construida por María de la Plaza (sobrina de Victorino) porque las bondades del clima eran propicias para curar la tuberculosis de su esposo. Hoy sus dueños continúan con la misma filosofía y, además del hospedaje tradicional, ofrecen retiros de bienestar guiados por un auténtico monje shaolin –un salteño formado en la China- experto en medicina china, chi kung, y meditación.

Bodegas en Valle de Calamuchita.

Colinas ondulantes, pueblos con años de tradición (La Cumbrecita y Villa General Belgrano) y el imponente dique Los Molinos, convierten a esta zona en una de las más elegidas por el turismo. Es además una de las regiones vitivinícolas de la provincia donde mayores inversiones se han hecho en producción de uva y enología, por lo tanto es un destino obligado para los amantes del vino.

Hay tres bodegas para visitar: Río del Medio, Famiglia Furfaro y Vista Grande.

Río del Medio es la más pequeña, propiedad de una pareja que decidió dejar la vida empresaria e invertir en este proyecto familiar, que hoy tiene un Malbec y un Sauvignon Blanc premiados.

Vista Grande, la más moderna de todas, tanto por la construcción de la bodega y el diseño de sus etiquetas como por la experimentación con sus vinos. Tienen un naranjo interesante y un Sauvignon Blanc que es de lo mejor de la zona.

La bodega Famiglia Furfaro tiene una mayor escala de producción y una línea de vinos más extensa, también con excelentes ejemplares, como su Cabernet Franc. Sus visitas guiadas están conducidas por Hugo Furfaro, uno de los hermanos propietarios que vive en Torino, Italia, con grandes dotes de comediante. Vino y humor combinados, ¿acaso hay algo mejor?

sábado, 6 de marzo de 2021

Sofía Maglione, sommelier: “El vino hace feliz a la gente, es disfrute, alegría”.

 


¿Cuándo se termina de decidir el destino de una persona y bajo qué circunstancias? ¿Qué tiene que pasar para que eso ocurra, una clase de teatro, una coincidencia, una charla, la caradurez de un interlocutor, animarse a preguntar?... Todo eso junto sería la respuesta en este caso.

Sofía Maglione es sommelier, pero no lo sabía hasta que todo lo escrito arriba fluyó y se alinearon los planetas.

“Decidí ser sommelier un año que había terminado mi carrera de teatro y me di cuenta que en lo único que había persistido en los años era en trabajos ligados a lo gastronómico, fui bartender, camarera, recepcionista... no lo veía como una profesión sino como pasatiempo para ganar unos pesos”, cuenta Sofía.

“Terminada la carrera de teatro comencé a hacer unos cursos cortos que había en la carrera del gato Dumas y en otra escuela de vinos, me encantó, englobaba muchas cosas que me gustaban, la geografía, la gastronomía, me gusta comer, tomar, me pareció que iba por ahí. Ese último año mío en teatro empezó una alumna nueva y una compañera me dijo: mirá que esa chica es una sommelier re grosa”, relata la entrevistada.

Esa chica era Agustina de Alba, una sommelier muy conocida en el país, que salió dos veces mejor sommelier argentina.

“En el recreo me acerqué, me presenté y me ofrecí para trabajar y así empecé en el camino del vino con ella y con unas bodegas que siempre me dieron lugar como Escorihuela Gascón y Ernesto Catena. Ese mismo año me anoté en la carrera de sommelier, que son 3 años, la hice en CAVE (Centro Argentino de Vinos y Espirituosas, en Capital, ahí me terminé de enamorar”, dice con entusiasmo Sofía.

A partir de ese momento hizo de todo, participó en ferias, dio capacitaciones en restaurantes, o explicó hasta el cansancio cómo es el servicio correcto de un vino.

Y hubo tiempo para más: “Después comencé con mis talleres llamados Vinosofía, para todo público, donde se habla de temas generales del mundo del vino y la idea es que la gente se saque todas las dudas que tenga sobre el tema ya que no hace falta tener conocimientos previos para participar”.

“Cuando empecé la carrera pensé: gracias a Dios que encontré mi profesión y mi pasión. Hasta ese momento que me vine de La Pampa a los 17 años, hoy tengo 28, hacía cosas que me gustaban pero no me completaban, hasta que comencé la carrera de sommelier, ahí dije: ¡esto es lo mío!, mi alegría era inmensa, fui feliz cursando y soy feliz trabajando en esto. Me gusta mucho lo que hago y transmitir la pasión que tengo por el vino y por el mundo de la gastronomía en general, me gusta hacer feliz a la gente y el vino tiene eso... hace feliz a la gente, es disfrute, alegría”, desborda de entusiasmo Sofía.

También habló sobre la incidencia de la cuarentena en su vida como profesional: “No me quedé mucho quieta la verdad, después de 15 días de cuarentena total comencé con los Vinosofía por Zoom, fue positivo, llevabas alegría a la gente que estaba en un momento de incertidumbre, era un momento para distenderse, para hablar de otra cosa, para brindar, lo único que no se podía transmitir a través de la pantalla era el choque de copas, pero después todo era posible”.

¿Qué le dirías a una persona que nunca incursionó en el mundo del vino?, le consultamos a la joven sommelier.

“Al que nunca incursionó en el mundo del vino le diría: ¡qué está haciendo de su vida, jajaja! Fuera de broma, le diría algo muy sencillo, que lo pruebe, al que dice que no le gusta el vino yo no le creo mucho, vos viste la cantidad de vinos que existen solo en Argentina, tenemos más de 3.000 bodegas, cada una de ellas con muchas etiquetas, con muchos estilos de vinificación, muchas variedades de uva. Es medio raro decir no me gusta el vino. Yo intento llevarlos para que prueben de a poco y tengo varios que los convertí, lo cual es un gran cumplido para mí”, responde la sommelier.

Por estos días Sofía está a full con su propio emprendimiento. “Este año cumplí mi sueño de abrir mi propio bar de vinos que se llama Vina, está en San Telmo, Capital, estoy hace dos meses feliz de la vida, estoy metida ahí casi 24/7”, dice satisfecha sobre su destino. Ese destino que comentábamos al principio y que de la mano de diversas circunstancias la trajo hasta acá.

El próximo lunes 8 de marzo a las 20 horas vas a tener la oportunidad de conocer un poco más a Sofía a través de la charla “Vino para quedarse”, un taller vía Zoom para aprender sobre vinos y divertirse, organizado por Club Río Negro en el marco de la Semana de la Mujer.
Publicado en Diario "Río Negro", 5 de marzo del 2020.
https://www.rionegro.com.ar/sofia-maglione-sommelier-el-vino-hace-feliz-a-la-gente-es-disfrute-alegria-1715863/

sábado, 27 de febrero de 2021

Córdoba: una gastronomía con mucho por descubrir.


 

Córdoba: una gastronomía con mucho por descubrir.

Los Socavones – Bodega Terra Camiare. Santos Nobile (N) 505, Colonia Caroya, Córdoba. Lunes a domingos, mediodía. Viernes y sábado, noche. Precio promedio: 1500.

Algunas fuentes declaran que el primer vino americano en llenar la copa del rey nació en la provincia de Córdoba. El “lagrimilla” era producido por los jesuitas instalados en la zona de Jesús María Colonia Caroya desde el siglo XVII, y la tradición vitivinícola siguió creciendo con la llegada de los inmigrantes friulanos que llegaron en el siglo XIX. Ellos dieron origen a decenas de bodegas familiares, entre ellas la Bodega Nanini, adquirida en 2015 por la familia Mizzau, que hizo una importante inversión en tecnología, y la refundó como Terra Camiare

La bodega ofrece una visita guiada con degustación final de sus vinos (no deje de probar el exótico Indama, elaborado con uva Isabella, típica de la zona), pero lo mejor para completar la experiencia es conocer su restaurante, Los Socavones. El espacio está ambientado con mucha clase, con un brasero a la vista, que es el corazón de la carta. Pero lo primero es probar la tabla de fiambres de Colonia Caroya. El salame de la zona está certificado con Identificación de Origen, también herencia de los inmigrantes fruilanos, y es de los mejores del país. 

La carta fue creada por el chef mendocino Pablo Magliano, con amplia experiencia en gastronomía de bodegas. De la brasas salen desde las empanadas hasta las mollejas, bien crocantes y sequitas (servidas con polenta blanca y tomates asados), además de cortes como el bife de chorizo, el T-Bone, y la bondiola. Un clásico de la casa es el cabrito de Quilino (localidad cercana donde la bodega tiene parte de sus viñedos), hecho arrollado, servido con puré irlandés (con cebolla de verdeo). También hay buenos langostinos y salmón, no muy propios de la zona pero demandados público (además ayudan al maridaje con vinos blancos, un fuerte de provincia de Córdoba). De postre, deliciosa panna cotta de naranja o némesis de chocolate. 

También puede conocer los vinos y gastronomía de la bodega en Buenos Aires. El 6 de marzo se celebra la vendimia cordobesa en el restaurante Warnes, en una cena de tres pasos maridados con los mejores vinos de la bodega. 

Cocina ****
Servicio ****
Ambientación ****

Reservas al 03525 15-43-2746. 

https://noticias.perfil.com/noticias/restaurante/cordoba-mucho-por-descubrir.phtml