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sábado, 9 de mayo de 2026

Día mundial del Moscato. La cepa multifacética que destaca en distintos estilos.





Día mundial del Moscato.

La cepa multifacética que destaca en distintos estilos.

En Argentina, y en el mundo, se celebra el 9 de mayo el día del Moscato, como se conocen en nuestro país los vinos elaborados con cualquiera de las uvas Moscatel.

La familia de las uvas Moscatel incluye unas doscientas variedades de Vitis vinífera, por lo que se sugiere que puede ser la variedad de uva cultivada más antigua. Como su nombre sugiere, se cree que esta variedad es originaria del norte de África y fue diseminada posteriormente por todo el Mediterráneo por los romanos. Debido a esta propagación, también es conocida con muchos nombres según su lugar de cultivo, como Moscatel de Alejandría, Zibibbo, Moscatel de Málaga, Romana, Gorda, Muscat y Muscatd’Alexandrie.

La Moscatel de Alejandría fue también una de las primeras uvas que ingresaron a Sudamérica, hace más de 500 años, siendo conocida en Argentina como Moscatel Blanco o Moscatel sanjuanino en la región de Cuyo. Como ya he explicado en mis notas sobre uvas criollas,a su vez es progenitora de varias uvas criollas originadas en Argentina, como el Torrontés riojano, por cruzamiento espontáneo con la Criolla Chica.

Sus racimos son grandes, bastante sueltos, y las bayas son de buen tamaño, con pulpa carnosa y firme, de color amarillo pálido a verdoso, con gran poder aromático y un característico perfume amoscatelado, además de un alto contenido de azúcar. Se desarrolla muy bien en zonas soleadas.



Es una uva blanca muy difundida y versátil que se utiliza para la producción de vinos blancos tranquilos, así como para espumosos y licorosos. Sin embargo, mayormente se emplea para la elaboración de vinos dulces, con aromas potentes, elegantes y florales. Se utiliza también para la elaboración de pisco en Chile y Perú y es la principal variedad de uva en la producción del vino espumoso italiano Asti (también conocido como moscatel Asti), elaborado en la región del Piamonte.

Por otra parte, también ha sido destinada al consumo como pasas y uva de mesa, muy apreciada por su sabor, pulpa firme, hollejo de espesor medio y resistencia al transporte. En este sentido, fue una de las variedades más importantes de San Juan durante décadas en el mercado interno para consumo en fresco.

El vino Moscato o Moscatel fue incorporado por el INV a la Ley General de vinos Nº14.878 en el año 2012, definiéndolo como el producto obtenido a partir de la fermentación de uvas frescas que proviene, al menos en un 85 %, de las variedades Moscato Bianco o Muscat blanc, Moscatel de Alejandría o Zibibbo, Moscatel amarillo, Moscatel rosado, Moscatel de Hamburgo y Moscatel Giallo.

En Buenos Aires, se popularizó a partir de los años 30 una versión de vino Moscato elaborado por Crotta, con agregado de alcohol vínico y mosto concentrado para obtener un grado de alcohol entre 15º y 16º y un contenido de azúcar entre 80 y 90g/l, que da un vino dulce y afrutado. Hoy continúa siendo un vino muy vendido que se ofrece en botellas de 930 cc y hasta en damajuanas.


Esto tiene una clara explicación ya que se ofrecía (y ofrece) por copa (en realidad en vaso o en jarra pingüino) en las tradicionales pizzerías de la calle Corrientes e incluso dio nombre a una famosa canción de la banda Memphis la blusera: “Moscato, pizza y fainá”.

Pero hay muchas otras marcas que ofrecen Moscato, entre las más conocidas El Abuelo o Florio, y que compiten con Crotta en ese atractivo mercado, con valores de la botella de 930 cc que oscilan de 8 a 10 mil pesos.

Pero ojo, porque ese destino nacional y popular, mayoritario de la Moscatel en la Argentina, no exime que algunas bodegas se hayan visto limitadas a elaborar con ella vinos de ese estilo. El enólogo Pancho Bugallo, socio de Sebastián Zuccardi en la bodega sanjuanina Cara Sur, elabora Cara Sur Moscatel Blanco Parcela El Duraznero (85 mil $) el vino que considera es, probablemente, el que tiene más potencial de guarda de todos los que hace, afinándose mucho en botella y dejando de lado su estandarización como Moscatel para resultar en un vino blanco salino y mineral, con mucha profundidad. La cosecha 2021 obtuvo 94 puntos Parker.


Pancho opina que esta variedad blanca puede dar grandes vinos si está en el lugar indicado y se tienen en cuenta todos estos aspectos de la viticultura. Lucia Vairetti, enóloga de Catena Zapata a cargo del Alamos Moscatel de Alejandría (10 mil$), un blanco dulce es muy exitoso desde su lanzamiento hace más de 10 años, destaca que este vino le trae recuerdos de su infancia, porque sus abuelos maternos vivían en una finca en Lavalle (Mendoza) y tenían el parralito en la galería de su casa con uvas Moscatel. Ese aroma intenso y floral que se percibe cuando las uvas están maduras lo recordamos muchos, porque era una uva que típicamente los inmigrantes ponían en un parral para dar sombra en las casas y comer sus ricas uvas en verano.

Catena Zapata ofrece también el La Marchigiana Moscatel (20 mil $) hecho en tinajas bajo ancestrales técnicas naturales de vinificación y sin agregado de sulfitos. Por su parte, Aleanna, la bodega del enólogo Alejandro Vigil, tiene su Amiguito Moscatel (26 mil $) y hasta la bodega Chacra, que elabora en Rio Negro varios vinos de altísima gama tiene su Moscato, claro que no a 10 o 20 mil pesos, sino a 50 mil.


Si te entusiasmaste con el Moscato y querés festejar su día, podes buscar y comprar estos vinos o, los muchos vermouths que se elaboran con ella, y descorcharlos en tu casa. O mejor aún, salir a celebrar en algunos de los locales gastronómicos que se sumaron a la movida (info provista por Gastonomique Prensa y Comunicación):

Moscato de regalo para celebrar en Casa Bellucci.

Casa Bellucci es una casa de pastas y pizzas artesanales con moscatería que retoma una tradición porteña y la resignifica en clave actual. La apuesta se centra en el moscato como eje, un vino históricamente vinculado a la cultura local desde los años 30 y 40, que aquí se trabaja en distintas expresiones: desde versiones clásicas —tintas, blancas y espumantes— hasta su integración en cócteles y preparaciones de la carta. En este sentido, el moscato no sólo se ofrece por medida, sino que también funciona como base para tragos, aportando dulzor natural y perfil aromático, además de incorporarse en recetas a través de reducciones o combinaciones con miel. La propuesta gastronómica acompaña esta lógica con platos pensados en diálogo con ese perfil, desde pizzas al molde y pastas caseras hasta postres donde el vino aparece como parte del desarrollo, como el tiramisú. Con motivo del Día del Moscato, el próximo sábado 9 de mayo, durante toda la jornada, el restaurante obsequiará  un vaso de esta bebida a quienes visiten el lugar, reforzando su rol central dentro de una propuesta que busca reposicionar este varietal en la escena gastronómica porteña.


Dirección: Del Barco Centenera 1699, Parque Chacabuco.

Instagram: @casabellucci.ba

Botella de Moscato Momenti de obsequio en la Casa Blanca de Habana.

Para celebrar el Día del Moscato, La Casa Blanca de Habana, en Villa Pueyrredón, propone una acción especial que combina tradición y espíritu festivo: durante la noche del sábado 9 de mayo cada mesa que cene en el local recibirá de regalo una botella de Momenti —su moscato propio elaborado junto a la bodega Foster Lorca— para llevar, entregada al momento de la cuenta como obsequio de cortesía. Este vino dulce natural, de perfil joven y equilibrado entre acidez y dulzor, se sugiere para acompañar pizzas más intensas como la de mozzarella, cuatro quesos o la azul, con base de crema y cebollas. Para completar esta experiencia bien porteña, la recomendación es sumar una fainá —con toppings como tomates confit, rúcula o cebolla morada— y recrear así el clásico trío de moscato, pizza y fainá.


Dirección: Nazca 4301, Villa Pueyrredón.

Instagram: @lacasablancadehabana

Moscato para elegir en Casa Planes

La cocina porteña y 100% casera encuentra su espacio en Casa Planes, el nuevo proyecto culinario de los chefs y empresarios gastronómicos Guillermo Busquiazo y Cabito Massa Alcántara, en el barrio de Caballito. Cuenta con una propuesta para todo el día, con opciones de desayuno, brunch, almuerzo, merienda y cena, en un ambiente relajado e informal, para disfrutar de una pausa en la ciudad. Además, cuentan con algunas de las versiones más populares de Casa Bellucci, otro de sus emprendimientos, especializado en moscatería y pastas artesanales. Así como ofrecen Moscato de Verano, que lleva moscato tinto infusionado con almíbar de moscato, agua tónica y albahaca, decorado con una rodaja de naranja en su presentación, también se pueden pedir moscato tinto y blanco, ideales para acompañar con sus platitos, como las empanadas de carne a cuchillo, la fainá de ricotta con mortadela y rúcula y el mbejú de gorgonzola, entre otras creaciones de la carta.


Dirección: Planes 1400, Caballito.

Instagram: @casaplanes.ba

En botella o en formaro cocktail en el Bodegón de Kimberley

En Villa Devoto, el bodegón de Kimberley se suma a la celebración del moscato con Momenti, la etiqueta de la casa, que se puede disfrutar tanto en botella como en versiones más descontracturadas, como el Moscatoni —con Sprite— o el Momenti Spritz, con agua tónica. De perfil dulce y con una acidez equilibrada, este vino se presenta como un gran aliado de los sabores intensos, por lo que desde la casa se sugiere acompañarlo con quesos y clásicos del menú como las muzzarelitas, la provoleta —en sus distintas variantes— o milanesas en versiones contundentes, como la napolitana o fugazzeta, logrando combinaciones que resaltan el espíritu bodegonero de la propuesta.

Dirección: Joaquín V. González 3238, Villa Devoto.

Instagram: @restaurant_kac

Publicado en https://angelyvino.blogspot.com/

https://angelyvino.blogspot.com/2026/05/dia-mundial-del-moscato.html

El ángel del vino. Blog de vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

domingo, 12 de octubre de 2025

Castel Conegliano. El primer Prosecco argentino desde las Sierras Atlánticas.


Castel Conegliano.

Castel Conegliano. El primer Prosecco argentino desde las Sierras Atlánticas.

Con una historia marcada por las raíces italianas, cepas poco habituales y un terroir único frente al Atlántico, Castel Conegliano se presenta como una de las bodegas más singulares de la flamante región vitivinícola de Mar del Plata.

Desde allí lanza sus líneas Prima Prova (espumantes), Il Pazzo y Primo Spritz, vinos en los que el terruño se expresa de manera fresca, contundente y elegante.

Es un proyecto nuevo y distinto, con particularidades que lo hacen único: se ubica en el partido de General Pueyrredón, a 40 km de Mar del Plata y goza de un clima oceánico que los diferencia mucho de otras regiones.

El proyecto nació para hacer Prosecco, por conexión con las raíces italianas de la familia, que tiene integrantes que también lo hacen en Italia.

La familia Chies está al frente del proyecto, con Melina Chies como representante y Mariano Cerdán en la enología, quien cuenta con experiencia en Chandon y Fin del Mundo. Como asesores acompañan Thomas Stahringer (enología) y Facundo Bonamaizón (agronomía).

Una historia con raíces italianas.

El nombre Castel Conegliano remite a la ciudad natal de los abuelos. “Castel” evoca ese castillo en la colina, una imagen que también inspiró el edificio de la bodega, encastrado en lo alto del viñedo dentro de la sierra.

“Papá no tomaba alcohol hasta los 40 o 50 años y se enamoró del Prosecco, porque no le resultaba agresivo. Los abuelos llegaron de Italia a mediados de 1900 y papá con sus primos (los Kiest y Di Giusto) trajeron los plantines del vivero italiano Racedo", explicó Melina.

Los Chies se propusieron elaborar Prosecco en Argentina, en homenaje a sus raíces. El proyecto arrancó con 14 hectáreas plantadas en 2019: 13 de Glera (una uva poco conocida en Argentina, con el antecedente de que Alfredo roca lo hace como vino tranquilo en San Rafael, Mendoza), una de Pinot Noir y media de Moscato Giallo.

La primera vendimia llegó muy pronto, en 2021, apenas dos años después de la plantación. Ante lo inesperado, montaron una bodega provisoria en un galpón y así elaboraron su primera cosecha. Actualmente la bodega está en terminación estando la parte operativa ya funcionando, con capacidad para 150.000 botellas.

Un terroir oceánico.

La finca se encuentra en Laguna La Brava, partido de General Pueyrredón a 40 km de Mar del Plata (para el INV llamada Paraje La Brava- una zona que se dedica mucho al cultivo de kiwi, palta, papas y girasol. El viñedo alcanza hasta 90 m de altura sobre el nivel del mar, en suelos calcáreos y clima oceánico, muy distinto al del resto de las regiones argentinas.

Tienen instalado un sistema por aspersión de defensa de las heladas y de riego por goteo, aunque tratan de trabajar el viñedo a la manera de secano, utilizando el riego solamente cuando las plantas son pequeñas o cuando las condiciones climáticas lo requieran.

Degustación y primeras etiquetas.

La presentación comenzó con un cóctel que en París llaman “Spritz parisisino, fresco, a base de jugo, licor de saúco, soda y Primo Spritz. Se trata de un espumante Extra Brut método Charmat lungo con 6 meses sobre lías, creado especialmente para coctelería. Es un espumante fresco, con notas de pera y manzana, muy versátil, entre 10,5 y 11º de alcohol.

Prima Prova 2021 Nature: elaborado con Moscato Giallo que aporta tipicidad y dulzura natural, bajo método champenoise, con 24 meses sobre lías. Más clásico y tradicional, se presenta como el primer Prosecco argentino y el primer espumante 100% bonaerense.



Prima Prova es la “primera prueba”, la exploración, el primer paso ante el descubrimiento.

Il Pazzo Pinot Noir 2022. Su nombre significa “el loco” en italiano y responde al perfil experimental que buscaban: levaduras indígenas, 12,5º de alcohol. "Tiene un perfil hippie y experimental, bien de la generación Z, con frescura y bajo alcohol. Queríamos hacer un Pinot Noir del lugar y en Argentina estamos aprendiendo a hacer Pinot", explicaron.

Buen color, fruta roja intensa, nariz excesivamente cargada, con muchas frutas típicas de la Patagonia (casis y ciruela negra) pero algo flaco en boca, por lo que la mitad fue a barricas muy usadas durante 3 meses y lleva casi un año en botellas donde va evolucionando. Es raro, se pasa de salado, y en nariz bastante terroso.

Prima Prova Extra Brut Atlántico.

Prosecco Glera 2023 (método tradicional). Nació por accidente: con 1.000 litros que no entraron en el Charmat, decidieron vinificarlo como champenoise. Fermento durante un mes y luego estuvo sobre lías, realizando la toma de espuma en enero. Estaba aún en estiba y todavía no se había degollado, salvo estas dos botellas que se trajeron para la degustación.



La Glera es sutil, dedicada, con notas a pera y manzana. Muy versátil para cualquier momento del día, con picadas, quesos o pizzas. Fácil de beber.

Tratamos de no caer en la fórmula y hacer cosas distintas. El color de la etiqueta es porque hay muchas rocas en la zona.


Un proyecto que recién empieza.

La bodega aún no abre al turismo, aunque su cercanía con Mar del Plata la convierte en un polo atractivo para el futuro. La idea de elaborar un Asti argentino también está en carpeta, confirmando que este proyecto está en plena exploración.

“Prima Prova significa la primera prueba”, explican desde la bodega. Y eso son hoy: vinos que no buscan fórmulas repetidas, sino caminos nuevos para un terroir que recién empieza a escribirse en la historia del vino argentino.

https://angelyvino.blogspot.com/2025/10/castel-conegliano.html

Imágenes: Ángel y vino blogspot.

https://angelyvino.blogspot.com/


martes, 15 de abril de 2025

Vitivinicultura: Falleció el reconocido bodeguero Carlos Crotta.

 


Vitivinicultura: Falleció el reconocido bodeguero Carlos Crotta.

Construyó un puente entre la vitivinicultura popular y la alta gama. Además dejó su huella en el fútbol mendocino como presidente del chacarero.


Carlos Crotta (59), empresario vitivinícola y apasionado dirigente deportivo, falleció en Mendoza, la provincia que eligió como su lugar en el mundo. Nacido en Buenos Aires, Crotta se trasladó a Mendoza en su juventud y con solo 22 años se hizo cargo de la bodega familiar, continuando el legado de su abuelo y su padre, Carlos Leopoldo.

Crotta fue, sin dudas, uno de los grandes impulsores de la cultura popular enológica argentina. Su nombre está íntimamente ligado a la frase “Moscato, pizza y fainá”, una combinación que no solo representa una costumbre porteña sino también un emblema de la bodega que lideró por décadas. “¿Sabés que lo tengo registrado?”, decía con una sonrisa al hablar del sello que convirtió en parte fundacional de su empresa en una entrevista con Los Andes.

Fue vicepresidente de Bodegas de Argentina, donde integró de forma constante tanto el directorio como el comité ejecutivo. Representó a la entidad en numerosas instituciones del sector y se destacó por su rol como nexo con otros organismos, fortaleciendo el vínculo entre la vitivinicultura y el entramado institucional del país.

El vino popular como sello.

Carlos Crotta explicaba con claridad cómo su empresa logró consolidarse en una nota de Los Andes y mantenerse como una de las referentes del segmento. “Fuimos los primeros damajuaneros del país y, como dice el refrán, ‘el que pega primero pega dos veces’”, afirmaba con convicción. Ese primer paso, estratégico y pionero, marcó el rumbo de la bodega y le permitió posicionarse como líder en el consumo masivo.

El empresario destacaba que la clave del sostenimiento en el tiempo fue, sin dudas, la consistencia en la calidad. “Lo que hemos tratado de hacer es mantener la calidad, o sea no tener una partida buena y otra no tanto”, explicaba. En esa línea, remarcaba que el consumidor está dispuesto a pagar un poco más por un vino que sabe que no va a fallar. “La gente está acostumbrada a pagar algo más por el vino Crotta, pero sabe que es buen vino”, agregaba.

Con el paso del tiempo, la tradicional damajuana —símbolo indiscutido del vino de mesa en Argentina— fue sumando alternativas. “A la línea popular le hemos anexado otros formatos, como tres cuartos y multilaminados”, contaba Crotta, detallando cómo la empresa se fue adaptando a los cambios del mercado y a las nuevas formas de consumo.

Sin embargo, la damajuana sigue firme. “En toda esa oferta de envases, la damajuana sigue siendo fuerte su consumo en el interior del país, no así en Capital y Gran Buenos Aires”, explicaba, aludiendo a la diversidad de hábitos que existe entre regiones.

Con una estrategia enfocada en el volumen, Crotta detallaba en aquella nota de Los Andes que la bodega despachaba cerca de 800 mil litros mensuales entre todas las líneas de envase. Un número que habla no solo del arraigo de la marca, sino también de la capacidad de sostenerse en un mercado que exige eficiencia, tradición y cercanía con el consumidor.

Moscato (Crotta) Pizza y Fainá.

Si hay algo que Carlos Crotta supo capitalizar fue ese ADN porteño que lo acompañaba a él y su familia. Cuando se le preguntaba si la icónica frase —“Moscato, pizza y fainá”— tenía que ver con su producto, respondía con naturalidad: “Sí, exactamente. Nosotros tenemos registrada esa frase. Es una relación muy porteña, esa combinación de Moscato y pizza, especialmente en las pizzerías donde se come de pie. Es un clásico”.

El empresario entendía que el consumidor actual busca experiencias diferentes, pero con raíces conocidas. “Hoy en día, el consumidor busca productos nuevos, y qué mejor si vienen de una bodega reconocida”, remarcaba, en referencia a esa mezcla entre lo retro y lo confiable que propone su vermú. Además, detallaba una de las claves del éxito: “Estamos probando un vermú de 15 grados, en contraste con otras bebidas que tienen 35 o 40 grados, lo que lo hace más versátil: podés tomarlo con tónica, con naranja, con soda, o solo. Tiene mucha variedad de opciones”.

Además de su impronta empresarial, Crotta dejó una huella en el deporte mendocino. Fue dirigente del Club Atlético San Martín durante casi 14 años.



Publicado en LOS ANDES.

https://www.losandes.com.ar/economia/vitivinicultura-fallecio-el-reconocido-bodeguero-carlos-crotta-n5944732

lunes, 24 de marzo de 2025

DESDE ITALIA, CON SABOR: LA HISTORIA DEL VERMUT.

 


DESDE ITALIA, CON SABOR: LA HISTORIA DEL VERMUT.

El vermut, una bebida que enamoró a generaciones en todo el mundo, tiene una historia fascinante. Sus orígenes y la manera en que se ha convertido en un ícono, especialmente en Argentina. Cuáles probar en las góndolas nacionales.

Emiliano Rodríguez Egaña.
Publicado en Vinómanos.
20/3/2025.
https://vinomanos.com/

Cada vez que te servís un vaso con vermú, soda y limón, sea para hacer la previa de un asdo o para estirar una conversación de trasnoche con tus amigas, lo que estás haciendo es activar una vieja historia de la que Argentina es más una excepción que una regla. La razón es sencilla: pocos países en el mundo tienen una tradición tan activa de vermuts, que se remonta más allá de tus abuelos.

Seguro la primera vez que oíste hablar de vermut (o vermouth o vermú) fue también la primera vez que viste a tu abuelo empujando un carrito cromado de dos pisos con ruedas, repleto de botellas, vasos de varias formas y tamaños, y el infaltable sifón para inaugurar el “copetín”. Él activaba una larga costumbre de inmigrantes que le dio a la Argentina un gusto vermutero. 

Pero este viaje empieza más atrás en el tiempo. En Grecia y en Roma ya tenían sus “conciati”, que eran vinos aromatizados con especias y hierbas. Y ciertamente eso es un vermut, una bebida a base de vino que lleva hierbas y botánicos. 

Claro que la razón por la que se agregaban estos botánicos no era la búsqueda de un determinado sabor, sino enmascarar la oxidación natural del vino. En definitiva, hacer que fuera bebible por más tiempo. 

Los siglos pasaron y en la Europa de la Edad Media se le adjudicaba a esta bebida propiedades curativas, especialmente por uno de sus componentes clásico: el ajenjo. De hecho «vermut» viene del alemán «wermut», que significa ajenjo.

El vermut moderno comenzó a gestarse en Turín, Italia, a finales del 1700. Fue Antonio Benedetto Carpano, quien trabajaba en la tienda de vinos y licores Marendazzo, quien, al experimentar con vino y una mezcla de hierbas y especias, creó la primera versión comercial de vermut. 

Hoy en esa esquina se puede ver una placa en conmemoración que dice: AB Carpano, en 1786, creó en esta casa su vermut, el primero de una industria típica y tradicional que contribuyó en gran medida a la fama y el prestigio de Turín en el mundo.

El mérito de Carpano fue crear una bebida con una cuidada selección de ingredientes que conquistó rápidamente al público. 

La placa en la piazza Castello.

Según cuenta Fulvio Piccinino en su libro “Il Vermouth di Torino. Storia e produzione del più famoso vino aromatizzato”, Carpano comprendió como nadie que el Moscato era la base apropiada para un vermut, al que le añadió lo que le proveían dos ciudades cercanas, Génova y Savona: hierbas y especias.

Durante el siglo XIX la popularidad del vermut se disparó, especialmente en Francia e Italia, donde se convirtió en algo habitual antes de comer. 

Si bien se trata de la misma bebida, Francia perfiló un estilo de vermut blanco más seco y floral con un dejo amargo, mientras que en Italia eran rojos con sabores dulces e intensos, gracias al ajenjo.

En la Belle Époque, la bebida se estableció como un símbolo de elegancia y sofisticación. Cafés y bares en París la adoptaron como un componente esencial de su oferta, y su consumo se extendió rápidamente por toda Europa.

El vermut en Argentina.

La llegada del vermut a Argentina fue a principios del siglo XX, de la mano de inmigrantes italianos y españoles. En Buenos Aires, la bebida se amalgamó a la cultura local del aperitivo, especialmente durante la época dorada de los cafés y bodegones porteños. 

El vermut se convirtió en una bebida social, disfrutada en reuniones familiares y encuentros entre amigos, marcando así su lugar en la vida cotidiana de los argentinos.

Durante muchas décadas de ese siglo, los aperitivos en general fueron protagonistas de las mesas, pero para los años ´80 su consumo quedó cristalizado en una franja etaria que no dictaba la moda. Ya no era tema de conversación.

Sin embargo, en el comienzo del siglo XXI el vermut saltó de las mesas a las barras catapultado por su versatilidad y su incondicionalidad: suele ser una bebida que no exige demasiadas explicaciones. Lo cierto es que el vermut es un componente esencial de una infinidad de tragos, es fácil de beber y tiene muchas situaciones de consumo. 

En los últimos tiempos hubo una ecuación que se comprendió muy bien: ya no había que buscar un único paladar popular sino que los gustos podían estar atomizados siguiendo un claro signo de época. 


Y aquí, sobre la base del vino, muchas marcas se pusieron a jugar con diferentes botánicos y distintas proporciones en busca de una alquimia única que definiera la identidad de cada producto.

Hoy existe una góndola inmensa de vermut en donde conviven las grandes marcas con los pequeños productores, todos con la misma misión: entregar un producto de calidad y bien diferenciado. 

Cuáles probar

Desde luego hoy podemos encontrar fácilmente una botella de Carpano con sus clásicas notas a caramelo, como también Cinzano Segundo, con el Malbec argentino como vino base. 


También hay otros como La Fuerza, única marca latinoamericana en el top 10  según el medio inglés Drinks International. La tradicional Dellepiane no se queda afuera del ranking de los más vendidos con su Prego Rosso.  

Recientemente, varias bodegas se lanzaron a crear sus propias versiones. Tal es el caso de Fasano, un vermut que combina Malbec con Moscatel como base de Bodegas Bianchi, como así también Cordero con Piel de Lobo Rosso, de Mosquita Muerta Wines


Como muestra de vermut artesanal podemos mencionar a Malasangre Rojo a base de Malbec y Bonarda, que se puede probar en el vermubar de Belgrano que lleva el mismo nombre.

Bodega Piedra Negra, por su parte, sumó dos propuestas ideales para la alta coctelería, de la mano de François Lurton y su esposa Sabine: el Vermouth Léonce en sus versiones  “Malbec” o “Criolla”. También Durigutti Family Winemakers tiene su Guardianes del Cerro, un vermut de autor que se distingue por sus notas cítricas.


Y también hay lugar en la góndola para el vermut premium: Gancia presentó Perro Negro, elaborado en pequeñas partidas y con botellas numeradas. Con origen en Mendoza, tiene una complejidad única dada por botánicos de los Andes, ruibarbo italiano, notas dulces de vainilla y miel (equilibradas con la frescura cítrica de la naranja), toques mentolados de salvia y ajenjo, con un perfil especiado de clavo, canela y anís, y un mosto fresco como endulzante.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2025/03/la-historia-del-vermut/

* Destacado color amarillo de Vinómanos.

** Imágenes: Vinómanos.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Establecimiento Vitivinícola Amadeo Biló Allen Río Negro.

 


Del sitio Proyecto Allen.

Don Amadeo Biló (1898 – 1968) arribó al puerto de Buenos Aires junto a su grupo familiar en el año 1912 procedente de Ancona, región delle Marche, en la Italia central, contaba con 14 años de edad.

Primeramente los Biló se radicaron en la localidad de Azul (Buenos Aires), lugar desde donde llegaron al Alto Valle de Río Negro a través de una compañía que hacía obras de canalización y drenaje. Allí en Azul, el joven Amadeo adquirió experiencia en máquinas a vapor. Ya en Allen, se interesó por la actividad enológica y fue transformándose en un reputado práctico en esta disciplina. Tiempo después, se desempeñó como mecánico y enólogo en la bodega “Alto Valle”. Luego, adquiere esta bodega asociado a su concuñado Chierchie.

Para 1924, la bodega experimenta un proceso de modernización tecnológica, contando además con una infraestructura de 10 piletas de mampostería,  16 cubas de madera de roble de Nancy y 8 toneles de 225 hectolitros cada uno de idéntica madera. Ante la escasez de cascos o bordelesas para la distribución del vino, esta firma incorpora anexo a la bodega una tonelería donde fabrican cascos de madera de mañiu (Podocarpus chilensis) –un árbol que alcanza los 20 metros de altura y de excelente madera–  extraída de los bosques de Puerto Blest (Parque Nacional Nahuel Huapi, San Carlos de Bariloche, Provincia de Río Negro).

En el año 1925 al fallecer Chierchie, don Amadeo Biló adquiere a sus herederos el resto del paquete accionario.

La bodega continuó con el plan de ampliación de sus instalaciones, alcanzando una  capacidad de 12.000 bordelesas, equivalente a 2.400.000 litros de vino, constituyéndose en una de las más importantes de la zona por esa época. Sus vinos fueron premiados en la Exposición Internacional de Roma del año 1926.

Elaboraba vinos tipo de mesa, blancos y tintos, comercializándolos con la marcas marcas ALTO VALLE y Don Amadeo fuera de la región; vinos que han tenido buena demanda en Bahía Blanca, Carhué, Olavarría, Cnel. Pringles y Mar del Plata entre otras poblaciones de la provincia de Buenos Aires y en los territorios del sur.

El vaporcito “Tehuelche” –una embarcación de 20 toneladas– que surcaba las aguas del río Negro, ha transportado desde el año 1936 bordelesas de vino de esta firma hasta la capital de Río Negro y Carmen de Patagones. Servicio fluvial que se vio interrumpido en el año 1941, por falta de una apropiada rentabilidad.

Asimismo, los Biló se destacaron por la elaboración de vino moscato de gran demanda en la región. De igual forma, elaboraban un vino gran reserva blanco que era expendido con la marca comercial Don Amadeo, además un vino  reserva clarete con la marca ALTO VALLE.

Reseña del Sr. Federico Witkowsky.

Foto: «Afiches de Bordelesas Patagonia Norte».

Federico Witkowski.

«Afiches de Bordelesas Patagonia Norte». Etiquetas Bordalesas de vino.

lunes, 13 de marzo de 2023

La ruta del vino en Buenos Aires: seis bodegas para descubrir.

 


La ruta del vino en Buenos Aires: seis bodegas para descubrir.

El incipiente desarrollo vitícola bonaerense cuenta con varios proyectos que ofrecen otra versión de la vitivinicultura argentina.

Aunque pensar en vino en Argentina nos lleve al oeste y las zonas montañosas y serranas del país, de un tiempo a esta parte la vitivinicultura nacional ha presentando una gran diversificación, dando lugar a nuevas regiones, con presencia de viñedos en 18 de las 23 provincias. En este contexto, una de las zonas de mayor proliferación de proyectos ha sido Buenos Aires, donde hoy podemos hablar de una ruta del vino con al menos seis proyectos.

Si vamos a los números, de acuerdo a las más recientes estadísticas disponibles en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), de las 211.099 hectáreas distribuidas en 23.278 viñedos con las que cerró el 2021, el 70,6% se concentró en Mendoza, mientras que San Juan se llevó el 20,7%. Detrás vienen La Rioja con 3,6%, Salta con un 1,7% del total, Catamarca con 1,3%, Neuquén alcanzando el 0,8% y Río Negro con 0,7%. En estas siete provincias se divide el 99,4% de toda la producción argentina, dejando un 0,6% que se divide entre La Pampa, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero y Santa Fe.

Si nos centramos en los viñedos bonaerenses, entre 2010 y 2021, el crecimiento de la superficie cultivada creció en un 201,6%, pasando de 54 hectáreas a 162 hasta ese año, un número que continuó creciendo en 2022. Sin embargo, este número apenas representa el 0,08% del país y los 52 viñedos que hay en toda la provincia son apenas el 0,2% del total nacional.

Pero ese centenar de hectáreas alcanza para mostrar otra cara de los vinos argentinos, con una gran preponderancia de varietales blancos y con viñedos que se despliegan en paisajes bien diversos, influenciados por la llanura, los médanos, las sierras y el mar Atlántico a solo unos kilómetros de distancia de algunos proyectos.

Costa & Pampa – Chapadmalal.

La bodega costera de Trapiche, del Grupo Peñaflor, se ha convertido en toda una referencia de la vitivinicultura bonaerense. Ubicada en las dunas de Chapadmalal, rodeada por amplios campos que concluyen en el Océano Atlántico, a seis kilómetros de la costa marina y a solo 30 minutos de Mar del Plata, está abierta a las visitas, degustaciones y otras actividades relacionadas con el mundo del vino para mayores de 18 años.

De la mano de Ezequiel Ortego, el enólogo mendocino que desde 2014 comanda el proyecto, Costa & Pampa ha logrado notoriedad en la escena nacional de la mano de sus vinos blancos, marcados por la influencia de los vientos marinos y la humedad. Con el Albariño como uno de sus varietales más destacados, en sus 27 hectáreas propias de producción han también experimentado con variedades como el Pinot blanc, el Austramio o Gewürztraminer, además de tener Sauvignon Blanc, Riesling y Pinot Noir.

Castel Conegliano - El Boquerón.

Se trata de uno de los proyectos más noveles de la provincia de Buenos Aires, también cercano a Mar del Plata, ubicado entre las sierras del sur y con una importante influencia de los vientos de la costa atlántica, lo que genera un terroir inusual en el que han plantado varietales como Prosecco, Pinot Noir, y Moscato Giallo, todos para honrar la tradición italiana de la familia.

En la parte enológica, el responsable es Tomas Stahringer, quien es el fundador de Vinyes Ocults de Mendoza. Especialistas en las burbujas, entre sus vinos denominados Prima Prova, de la primera vendimia de 2021, se destacan el Espumante de uva Prosecco, al mejor estilo de la famosa DOC italiana, y el Moscato Giallo, un homenaje al Asti del país tano, elaborado por método champenoise.

Bodega Saldungaray - Sierra de la Ventana.

A pocos minutos de Bahía Blanca, encontramos Bodega Saldungaray, una de las primeras en buscar en el este del país un nuevo lugar para hacer vino. Durante todo el año, de jueves a domingo y feriados se pueden realizar visitas por sus viñedos y el establecimiento y degustaciones de sus vinos.

Este proyecto cuenta con siete etiquetas que comercializan en la misma bodega, restaurantes y a través de la web. En el lugar también es posible encontrar frutales, a partir de los cuales se elaboran mermeladas, una línea de cremas humectantes producidas con aceite de semilla de uva y fragancias.

Fue en el año 2003 que comenzaron su viñedo con ocho variedades y en 2007 concretaron la construcción de la bodega, donde elaboran blancos, tintos y rosados a partir de Sauvignon Blanc, Chardonnay, Malbec, Tempranillo, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot.

Cordón Blanco – Tandil.

Ubicada a 356 km de la Ciudad de Buenos Aires, en 2008 nació Cordón Blanco, una bodega familiar liderada por los hermanos Valeria, Mariano y Matías que está emplazada en dos tipos suelo serrano cuyo nombre remite a las piedras de cuarzo que se encuentran en la zona. En sus viñedos conocidos como Don Bosco y La Helena es posible encontrar variedades como Cabernet Franc, Merlot, Sauvignon Blanc, Syrah, Carmenere, entre otras.

Las instalaciones de Don Bosco, que complementan al sur de la ciudad los paisajes característicos de la zona y la típica producción de embutidos, están abiertas al público en época vacacional, donde reciben grupos de entre 5 a 30 personas los fines de semana, con una degustación de los vinos incluida.

AlEste Bodega & Viñedos – Médanos.

También muy cerca de Sierra de la Ventana y Bahía Blanca se encuentra esta alternativa que es la primera bodega de la provincia de Buenos Aires que fue fundada en el año 2000. En ese momento, Daniel Di Nucci, el propietario del proyecto, implantó 1,5 hectáreas con Malbec, Tannat, Merlot, Syrah, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Chardonnay. Para 2003, el éxito de esa primera experiencia lo llevó a aumentar la producción con la adquisición de otras 40 hectáreas y la construcción de la bodega, con la especialización en Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Tannat en los tintos y el Chardonnay y Sauvignon Blanc en los blancos.

Los visitantes pueden recorrer las instalaciones, hacer degustaciones y adquirir algunas botellas de vinos de lunes a sábados. Una de las alternativas de la propuesta enoturística de AlEste Bodega & Viñedos es crear tu propio vino personalizado.

Finca Don Atilio / Bodega Uribelarrea - Paraje La Noria.

A solo 88 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se emplaza el proyecto más cercano a la metrópolis. Está ubicado en el partido de Cañuelas y su historia comenzó en 2010 cuando su dueño, Horacio Spinazzola, decidió plantar vides en un predio cercano al paso de la ruta nacional 205 y a 10 kilómetros del pueblo de Uribelarrea, en la mismo latitud en la que se desarrolla la producción vitivinícola de Uruguay.

Con el Tannat como su varietal más destacado (se lleva alrededor del 98% del viñedo), en sus dos hectáreas también cuentan con otras como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Marselan, Pinot Noir, Merlot y Syrah. En lo enoturístico ofrecen visitas guiadas para conocer todos los procesos de producción y concluyen con una degustación de los vinos, acompañados de quesos y fiambres.

Por Sol Devia.

Domingo, 12 de marzo de 2023.

PUBLICADO EN GUARDA 14 DEL DIARIO LOS ANDES.

https://www.guarda14.com/noticias/la-ruta-del-vino-en-buenos-aires-seis-bodegas-para-descubrir/