miércoles, 29 de abril de 2020

Equilibrio, color, fruta y taninos del malbec, también en la gastronomía.

Equilibrio, color, fruta y taninos del malbec, también en la gastronomía.

El chef Lucas Bustos brinda una receta de cocina en la que la cepa también deja su huella imborrable.

Desde la cocina, el malbec es una de las variedades más plásticas a la hora de elegir platos para preparar y acompañar. El gran abanico de malbecs que tenemos en Argentina permite casi todo: desde blanc de noir, espumantes, frescos y frutados, hasta concentrados y de gran estructura, maduros y complejos. El malbec, además de un gran vino para diferentes momentos es nuestra bandera, representa la capacidad de adaptación y versatilidad que tenemos los argentinos por el mundo”.

Así, el chef mendocino Lucas Bustos explica la cepa emblemática argentina, mientras la utiliza como insumo en un plato de cocina que comparte con Guarda 14, con motivo de la celebración del Día Internacional del Malbec, el 17 de abril.

¿Qué particularidad le aporta un vino malbec a un plato o receta de cocina?

La realidad es que lo que aportan la mayoría de los vinos tintos es muy parecido. El malbec se destaca por su equilibrio entre color, fruta, taninos dulces y amables. Cuando cocinamos un vino y hacemos una reducción, concentramos todas estas virtudes. Una copa de malbec en el plato va a aportar fruta roja, suave, una acidez equilibrada y una buena concentración de colores rojos. Ideal para recuperar los jugos caramelizados del sofrito de una salsa de tomates o un guiso de carnes rojas.

Específicamente, en esta receta compartida, ¿cómo es el resultado de ese aporte que hace el vino?

En nuestra receta, durante la cocción de las remolachas, el malbec destaca sus notas dulces, sus taninos suaves y potencia la fruta roja, en un equilibrio que respeta los sabores de cada ingrediente, sin exagerar la acidez o las notas amargas que podemos obtener si agregamos un producto dulce cuando lo combinamos con nuestra copa.

¿Qué tipo de malbecs preferís y recomendás para disfrutar?

Mi experiencia preferida con relación al malbec, sin duda, viene de la diversidad que se muestra en esta uva. Es increíble poder experimentar varias copas con distintos conceptos: la fruta de Vistalba, las flores de Tunuyán o los malbecs más minerales y complejos de Tupungato. Si tengo que elegir uno podría pensar en Gualtallary; su microclima y su suelo son muy particulares. Los productos que da ese lugar son maravillosos por su frescura, sus colores y los largos finales. Siempre que elijo Gualtallary me sorprendo. Hoy, personalmente, prefiero los vinos con menos influencia de madera y más frescos.

¿Cuál es tu momento ideal para disfrutar una copa de malbec y con qué plato?

El malbec es para muchos momentos, por eso su éxito en el mundo entero. Es compañero ideal para un almuerzo de semana en su versión más fresca. Pero también es muy bueno para ocasiones especiales en sus modos más complejos. Elijo una copa de malbec junto con un queso Lincoln, pan casero y aceite de oliva a las ocho de la tarde cuando empiezo a cocinar.

Manos a la obra.

Queso de cabra, remolachas y Malbec, por Lucas Bustos.

Ingredientes:

-2 remolachas grandes

-1 copa de malbec

-caldo de vegetales

-pizca de sal

-1 trozo de queso de cabra

-fécula de maíz

-1 huevo

-hojuelas de papas deshidratadas

Así lo elaboramos: Cocinar las remolachas en una copa de malbec, una pizca de sal y un vaso de caldo de vegetales. Luego, procesarlas y con un poco del líquido de cocción lograr un puré suave. Condimentar con sal, pimienta negra y azúcar negra.

Por otro lado, cortar un trozo de queso de cabra fresco, pasarlo por fécula de maíz, huevo batido y hojuelas de papa deshidratada. Repetir este paso tres veces. Freír en aceite bien caliente para que forme una costra dorada.

Por último, servir con el puré de remolachas y vino.

La temperatura del malbec, un tip a tener en cuenta.

“Sugiero entender al malbec en diferentes momentos y, sobre todo, tener en cuenta las temperaturas de servicio. Mendoza generalmente da vinos un poco más alcohólicos que en otros lugares del mundo, por lo que la temperatura es un detalle crucial. Para un almuerzo de otoño, a un malbec joven podemos enfriarlo un poco; quizás, llevarlo a 14°C puede ser una excelente idea para disfrutar de la fruta roja fresca y vibrante. Si pensamos en un malbec un poco más complejo, que nos expresa fruta madura, algo tostado y más cuerpo, sólo con ponerlo unos minutos en la heladera antes de consumirlo logramos bajar su temperatura a 16 o 17°C, ideal para disfrutarlo”, recomienda Lucas Bustos, el reconocido y premiado chef, quien actualmente está al frente de las cocinas de las bodegas Ruca Malen, Trapiche, Nieto Senetiner y Casarena.

Publicado en Guarda 14 del Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 19 de abril del 2020.

lunes, 27 de abril de 2020

FLORES BLANCAS, EL NUEVO VINO BLANCO DE BODEGA SANTA JULIA.

Santa Julia Flores Blancas es el nuevo vino de la bodega mendocina, que desde 1996 es sinónimo de innovación, y que viene a sumarse a Flores Negras, tinto lanzado con éxito en diciembre pasado.
Desde el trabajo en el viñedo y en cada una de las etapas de elaboración, Bodega Santa Julia tiene un claro compromiso con la producción sustentable mediante la aplicación de procesos que reducen el impacto en el medio ambiente y potencian el desarrollo de la comunidad. De este modo, la bodega también se ha convertido en referente de la vitivinicultura orgánica en el país.
La búsqueda de estilos únicos para sus vinos a partir de la diversidad que ofrecen los suelos mendocinos llevó a elegir al Viognier del Valle de Uco como la cepa ideal para Santa Julia Flores Blancas. Así nació esta nueva propuesta para aquellos consumidores que eligen vinos frescos y delicados.
Característica del Valle del Ródano, Francia, la cepa Viognier fue introducida en la Argentina en 1993 y desde entonces da lugar a vinos equilibrados en acidez y frescura, con un notable caudal floral en nariz. Por sus particularidades, esta cepa ofrece una interesante adaptación a los climas secos y soleados de montaña, condición que da cuenta de un importante potencial para la uva en Mendoza.
“Elegimos Viognier para Santa Julia Flores Blancas ya que es una de las variedades más elegantes en el mundo de la enología y creemos que encuentra su mejor expresión en el Valle de Uco. Sin dudas, es la compañera ideal para Flores Negras Pinot Noir”, dice Rubén Ruffo, Gerente de Enología de Bodega Santa Julia.
Publicado en Vinómanos, 8 de abril del 2020.
Fuente de información e imagen de sitio Vinómanos.

sábado, 25 de abril de 2020

VINOS KOSHER EN LA ARGENTINA.,

¿QUÉ ES UN VINO KOSHER? ¿CUÁLES PROBAR?

En tiempos de celebraciones religiosas es posible que veas vinos kosher, la norma bajo la cual se producen los alimentos para la colectividad judía. ¿Qué diferencia ofrecen?
El vino ha sido siempre importante para la colectividad judía y muy utilizado en diferentes ceremonias. Es por esto que en época de fiestas, como sucede con las Pascuas y Pesaj, se convierte en parte esencial de la mesa. Eso sí: no cualquier vino, sino aquellos elaborados bajo las estrictas prácticas kosher.
Mientras que la creencia habitual es que se trata de vinos pasteurizados y bendecidos por rabinos, lo cierto es que los vinos kosher no difieren demasiado de los que descorchamos a diario.
La uvas utilizadas proceden de los mismo viñedos y son cosechadas por las mismas personas.
Sin embargo, una vez en bodega las cosas se tornan más estrictas. El primer aspecto a considerar, y el más rígido de todos, es la manipulación de los frutos y los vinos durante la elaboración. Solo los miembros de la colectividad están autorizados para encargarse de estos vinos desde el momento que las uvas ingresan a la bodega. Incluso los insumos utilizados en la vinificación deben contar con certificación kosher.
De este modo muchas bodegas del mundo, muy reconocidas algunas de ellas, elaboran partidas especiales de sus vinos respetando las prácticas kashrut. Entre estos productores se destacan algunos de los chateaux más importantes de Bordeaux y Maisons de la Champagne, aunque son elaborados en todo el planeta y su demanda está en claro ascenso.
En estos casos los vinos tienen los mismos aromas y sabores que los tradicionales de estas bodegas. La salvedad es que deben ser manipulados siempre por personas pertenecientes a la colectividad. Si en algún momento el vino pasa a manos de una persona no judía, de acuerdo al kashruth, pierde su condición kosher.
Ahora bien, para evitar esta situación existen vinos mevushal, que son los conocidos como pasteurizados. Estas botellas, que son calentadas por un breve momento, pueden ser manipuladas y servidas por cualquier persona.
Todos estos vinos son fácil de diferenciar porque deben llevar el sello hekhsher que da cuenta que se trata de vinos “aptos”, es decir, kosher.
Vinos kosher argentinos. 
En el país la producción de vinos kosher no es una novedad aunque en los últimos años algunas bodegas se sumaron. Parte de ellas lo hacen para comercialización local, mientras que otras solo para exportación.
Entre las que cumplen protocolos kashruth en Argentina se encuentra Flecha de los Andes, bodega del grupo Edmond de Rothschild Heritage, que también elabora vinos bajo esta norma en Chateau Clarke, en Bordeaux. En cuanto a los vinos obtenidos en Mendoza, el mayor volumen es comercializado en el mundo por Royal Wines, principal distribuidora universal de vino kosher. Para el mercado local destinan una edición especial de sus Flecha de los Andes Gran Malbec y Gran Corte, certificados para la colectividad.
Huentala Wines, la bodega del empresario mendocino Julio Camsen, es otra involucrada en la producción de estos vinos que en el mercado local se encuentran bajo el nombre de Dreidel y son elaborados con uvas del viñedo que poseen en Gualtallary, Valle de Uco.
Finca 613 y Kosher Winery, también de Mendoza, son productores populares en la colectividad judía local, con sus vinos secos, dulces y espumosos.
Por su parte, Bikurim Kedem es la primera vinoteca kosher del país con un porfolio de vinos que incluye tanto los de las bodegas argentinas como otros del mundo.
Publicado en Vinómanos. Imagen del mismo medio.

jueves, 23 de abril de 2020

Tres cosas que delatan al esnob del vino que pulula por las redes.-

Tres cosas que delatan al esnob del vino que pulula por las redes.

Hace tiempo el vino se ha convertido en tema de conversación, en la web cada vez encontramos más aplicaciones, foros o grupos dedicados al tema donde sus adeptos se dan cita para compartir experiencias relativas a la noble bebida.
Existen por supuesto diferentes tipos de internautas usuarios de estos espacios, así encontramos, por ejemplo, a los Conocedores que son identificables por la facilidad de argumentar sus aportes; los Entusiastas, aquellos que quieren aprender y por eso están atentos a todos los post y hacen preguntas, además realizan aportes muy valiosos y están abiertos a las opiniones de los demás; y también encontramos a los Esnob, aquellos que quieren aparentar saber más de lo que saben en realidad y en ocasiones terminan enredándose.
En este post te cuento tres cosas que delatan al snob del vino que pulula por las redes para que vos también lo reconozcas y no te dejes intimidar.
1.- Menospreciar a los vinos económicos.
Frases como “Mi paladar ya no está para eso“, “Ni loco hago un posteo con este vino“ o “Qué haces tomando esa cosa?“ son frecuentes en ellos. Tal vez olvidan que también comenzaron a recorrer la senda del vino con etiquetas humildes (todos lo hicimos). Buscan hacer sentir mal a los demás por los vinos que descorchan, criticándolos, creyendo que de esa manera se muestran más conocedores del tema cuando en realidad logran todo lo contrario. Al nuevo consumidor de vinos hay que acompañarlo e irle sugiriendo diferentes etiquetas sin olvidar que lo más importante es que disfrute de cada una de ellas. Además en este punto debo mencionar también que soy defensora de los vinos de mesa, responsables de sostener una industria que hace años muestra números rojos y que en más de una oportunidad se plantan muy dignos frente a otros productos de precios superiores.
2.- Criticar el modo de consumo de los demás.
Se lee frecuentemente “Ponerle soda al vino es pecado mortal!”, “Cómo se te ocurre ponerle hielo?!”. Pero la verdad es que cada uno disfruta de los vinos a su manera, así como elegimos diferentes puntos de cocción cuando comemos carne también podemos elegir tomar el vino como queramos. Al final de cuentas si es mediodía y preferís un vino sodeado para aligerarlo un poco y seguir trabajando después, o si hace mucho calor y queres ponerle un hielo cuál es el problema? En definitiva al vino lo pagaste vos, tomalo como quieras.
3.- Tomarse hasta la última gota.“Si fuera vos no hubiera dejado ni un poquito”, “A mi nunca me sobra vino”, o “Botella abierta, botella muerta” son sus frases de cabecera. Y adivina qué… Tomar más no te hace más conocedor. Un vino abierto no necesita ser consumido inmediatamente, no se autodestruye en 5 segundos. Puedes descorchar tu vino en la noche y tomarte otra copa al medio día del día siguiente, y así hasta que la botella se termine, te aseguro que no se va a hacer vinagre de la noche a la mañana, y así sigues tu propio ritmo, no el que los esnob del vino quieren imponerte. Además debemos recordar que el consumo en exceso de bebidas alcohólicas es perjudicial para la salud y lamentablemente una botella entera para vos sólo es mucho. En el caso de que hayan pasado muchos días y no lo hayas terminado hay alternativas para reutilizar el vino.