viernes, 3 de septiembre de 2021

El Cabernet Sauvignon, la cuarta cepa más importante del país con 14 mil hectáreas plantadas.

El Cabernet Sauvignon, la cuarta cepa más importante del país con 14 mil hectáreas plantadas.

Del total plantado con Cabernet Sauvignon, la provincia de Mendoza posee 10.756 ha (76,1%), seguida por San Juan con 1.405 ha (9,9%) y el resto de las provincias con 1.969 ha (13,9%).


El Cabernet Sauvignon, con más de 14 mil hectáreas plantadas en la Argentina, celebra hoy su día a nivel global, considerada la reina de las variedades tintas y con la que se elaboran vinos de reconocimiento internacional.

Originaria de Burdeos (Francia), fruto del cruzamiento natural entre Cabernet Franc y Sauvignon Blanc, en la Argentina está plantada en 14.129 ha, equivalentes a 7% del total de vid del país.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en 2020 las variedades más cultivadas en el país eran el Malbec (21%), la Cereza (12%), la Bonarda (8%), el Cabernet Sauvignon (7%) y la Criolla Grande (6%).

Aunque se desarrolla mejor en climas templados y secos, como California (EEUU), la Argentina, Chile, España, Portugal, Italia, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia, se encuentra plantado en casi todas las regiones vitivinícolas del mundo.

En la Argentina, del total plantado con Cabernet Sauvignon, la provincia de Mendoza posee 10.756 ha (76,1%), seguida por San Juan con 1.405 ha (9,9%) y el resto de las provincias con 1.969 ha (13,9%).

Para Adrián Toledo, enólogo de Colosso Wines y Bodega Sottano, "esta cepa tiene la particularidad de adaptarse a diversos climas y suelos, gracias a su alto nivel de plasticidad, una alta resistencia a las plagas y a otros factores de riesgo naturales”.

No obstante, la cantidad de hectáreas de Cabernet Sauvignon en todo el país disminuyó 13,7% en el período 2010-2020: en Mendoza cayó 14,5%, en San Juan 18,2% y en el resto del país 5,2%, según el INV.

Esta caída en la superficie dedicada a la cepa fue atribuida al aumento en el área ocupada por el Malbec, la cepa emblemática argentina para el mercado internacional, que en los últimos 20 años sumó 29.310 ha, al pasar de 16.347 ha en 2000, a las actuales 45.657 ha.

De racimos pequeños, al igual que sus granos, posee bayas con la piel gruesa rica en taninos; y se caracteriza por el aroma a frutos rojos y pimientos, más o menos intenso, según las zonas y sistema de cultivo utilizado.

“El Cabernet Sauvignon es el rey de las tintas, una cepa que se destaca por la expresión y la tipicidad: esos aromas a pimiento y pimienta negra, tan característicos”, Matías Ciciani Soler, enólogo de Bodega Escorihuela Gascón, expresó.

Así, da origen a vinos con mucho cuerpo y frutados, intensos y tánicos, adecuados para la guarda, exaltándose durante la crianza su intenso aroma, sabor y complejidad.

“El Cabernet Sauvignon es la variedad más desafiante del planeta porque hay que saber trabajar sus taninos para que el vino sea seductor y equilibrado, y es una variedad que exige precisión en la elaboración y no permite errores", agrega la enóloga Susana Balbo.

Por su parte, Diego Sánchez, enólogo de Bodegas Colón, consideró que “es versátil y de la cual se pueden obtener tanto vinos jóvenes y frescos como así también vinos aptos para guardas cortas o largas; se trata de un varietal que a su vez soporta una gran amplitud térmica y toma las características de cada zona en donde se la produce".

En el sur mendocino, afirma en ese sentido el enólogo Jorge Rubio, "el Cabernet Sauvignon encontró un terroir excepcional para desarrollarse; por ser una variedad de maduración tardía, los últimos 15 a 20 días son cruciales; en esta zona, estos últimos días de maduración se desarrollan con temperaturas moderadas sin grandes sobresaltos".

En tanto, Alejandro Pepa, enólogo de El Esteco, asegura que los Valles Calchaquíes son “un lugar casi ideal para lograr viñedos sin problemas sanitarios y donde variedades como el cabernet sauvignon se cosechan recién a fines de marzo o principios de abril”.

Asimismo, el Cabernet Sauvignon suele ser parte de vinos de corte con Merlot, Malbec y Cabernet Franc.

PUBLICADO EN "YO COMO" DEL DIARIO "RÍO NEGRO".

https://www.rionegro.com.ar/el-cabernet-sauvignon-la-cuarta-cepa-mas-importante-del-pais-con-14-mil-hectareas-plantadas-1944761/

domingo, 29 de agosto de 2021

Cabernet sauvignon: pierde protagonismo en la Argentina.


En los últimos años ha disminuido la superficie implantada con este varietal, aunque sigue siendo importante para la vitivinicultura local. El malbec sigue siendo la punta de lanza en el mundo.

Si bien cabernet sauvignon es la cuarta variedad con mayor superficie en el país -después de malbec, cereza y bonarda- y representa el 6,6% del total de vid del país, en los últimos diez años ha perdido hectáreas. Un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura muestra que entre 2010 y 2020 la disminución de la superficie fue de 13,7% en promedio y, en Mendoza, esa merma alcanza el 14,5%.

La mayor facilidad para el cultivo de la uva malbec y para comercializar estos vinos en el mercado externo, junto con el cambio en el gusto de los consumidores, que prefieren propuestas frescas y con menos alcohol, sobre las más estructuradas y con taninos marcados, han hecho que el cabernet sauvignon fuera quedando relegado. Aunque es el varietal más consumido en el mundo, en Mendoza se cultiva para nichos específicos de mercado. En este sentido, uno elaborado por Salentein fue elegido como el mejor del mundo.

En 2020 se comercializaron 519.620 hectolitros de varietal puro y 140.402 hectolitros en cortes con alguna otra variedad. El 39% se exportó y el 61% se comercializó en el mercado interno. Las ventas de varietales con presencia de cabernet sauvignon representaron el 13% del total. Aunque la comercialización de vinos elaborados con este varietal disminuyó un 7,6% en la última década, en los últimos dos años se observa una recuperación, tanto en mercado interno como externo, y el año pasado se alcanzó un volumen similar al de 2010 en exportaciones.

LA MIRADA DE LOS EXPERTOS.

Gustavo Aliquó, investigador de la estación experimental agropecuaria Mendoza del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), explicó que, desde que se introdujeron las variedades francesas, el malbec y el cabernet sauvignon siempre fueron importantes. De hecho, esta última traía el renombre y la primera era minoritaria en el mundo.

Sin embargo, el malbec se dio mejor en Mendoza, la conducción es más sencilla y no requiere de tanto trabajo por parte del viticultor, por lo que ha ido ganando espacio. También tiene un rendimiento más estable, mientras que el cabernet, si se riega demasiado, presenta mermas en la producción. Esto hizo que el varietal que hoy es insignia se impusiera en el mercado interno y, a partir del 2000, cuando se apostó a las exportaciones, se encontrara casi solo en el mundo, porque en Cahors (Francia), su cuna, se cultivaba muy poco.

En cuanto a lo que podrían considerarse desventajas del cabernet sauvignon, Aliquó señaló que es una variedad poco plástica, es decir, sus características varían muy poco en función del suelo y el clima. Por eso es la más cultivada en el mundo y se ha convertido en la “reina” de las tintas. Y la contra reside, precisamente, en esa posibilidad de salir a competir en el mercado a la par de otros países, con vinos que tienen un carácter distinguible.

El especialista del INTA consideró poco probable que el cabernet sauvignon recupere superficie cultivada. Más bien opinó que se quedará estable o seguirá descendiendo. Esto, porque desde hace cinco años, los productores se han inclinado más bien por el cabernet franc, que es el padre del cabernet sauvignon (nace de un cruzamiento natural entre el primero y el sauvignon blanc). Aunque manifestó que no sabe si se trata de una moda, lo cierto es que ahora se prefiere el franc para los cortes, porque se venden mejor.

Fabián Ruggeri, ingeniero agrónomo integrante de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), expresó que el cabernet sauvignon siempre fue y sigue siendo uno de los varietales más utilizados dentro de los tintos, pero coincidió en que el surgimiento del malbec lo fue relegando porque se trata de una planta más sencilla, con una producción más estable en el tiempo y que cuesta menos cosechar.

Planteó que las bodegas lo necesitan porque es la variedad insignia en el mundo y acapara el 50% a 60% del consumo global, pero, a la vez, cuando se sale a vender como Argentina, la primera pregunta de los posibles compradores es si tienen malbec. A nivel interno, esta preferencia es aún más marcada, porque el cabernet sauvignon es consumido por un público determinado, ya que tiene más astringencia, más cuerpo y, normalmente, mayor contenido de alcohol. Todo esto lo hace más difícil de tomar por el público actual, que opta por vinos jóvenes, frutados, con menos alcohol, características que puede tener el malbec, que da origen tanto a vinos de guarda y con cuerpo como otros más livianos.

Ruggeri señaló que tampoco es la variedad más fácil de usar para un corte, porque el distintivo sabor a pimiento verde es muy invasivo cuando interviene con un buen porcentaje. Una vez más, el malbec es más adaptable.

Pero, aunque a nivel masivo vaya perdiendo protagonismo, en ciertos nichos lo conserva. De hecho, Primus Cabernet Sauvignon 2016, elaborado por Salentein, fue distinguido con la máxima premiación “Master” -alcanzada sólo por vinos excepcionales con un puntaje final de 97 puntos o más- en la novena edición de The Asian Wine Masters Cabernet Sauvignon, que organiza la publicación británica The Drinks Business Asia.

Diego Morales, gerente de Viñedos de Salentein, planteó que la disminución de superficie cultivada responde a una cuestión de mercado e, incluso, de políticas de venta: se hace foco en el malbec porque es más fácil de vender, por ser único en el mundo, y demanda menos esfuerzo. Pero elaborar cabernet implica “meterse a jugar en las grandes ligas” y competir con Francia, Estados Unidos y Chile, en donde esta variedad es muy fuerte. Ese desafío, explicó, fue el que los movió a la hora de pensar en el proyecto.

Como notaron que podían lograr excelente calidad con estas uvas, a la par de cualquier malbec de la zona, comenzaron a trabajar con cabernet sauvignon en 2010, con un asesor estadounidense que, antes de la pandemia, viajaba tres o cuatro veces al año. Los enólogos locales también viajaron a California, para evaluar cuál de los diferentes estilos podía resultar más genuino en el Valle de Uco.

El ingeniero agrónomo detalló que encontraron dos parcelas que se podían adaptar en la finca en Los Árboles, con condiciones climáticas de suelo y altitud apropiadas. Dentro de ellas, eligieron dos cuadros pequeños y trabajaron con mediciones de riego y de luz, ya que la radiación solar fuerte puede provocarle daños a estas plantas.

Morales estimó que, para elaborar grandes vinos, las bodegas seguirán apostando por el cabernet sauvignon, pero más enfocado para los vinos de alta gama, no para las líneas de “entry level”. Por esto mismo, dudó que vuelva a crecer, porque es una uva que da vinos más “para entendidos”, que busca la gente más conocedora del mundo del vino.

Por Sandra Conte.

sábado, 28 de agosto de 2021

Al boom del vino en lata, ahora se suma el primer espumante del país. Mosquita Muerta Wines acaba de lanzar el primer champán en lata de la Argentina. Este año, se triplicarían las ventas de vino en este envase.

 


La venta de vino en lata continúa en plena expansión, generando nuevas ocasiones de consumo y acercando a la bebida nacional a más consumidoresEl auge y su potencial futuro es tal que, por primera vez, una bodega acaba de lanzar un espumante en ese envase de aluminio, algo inédito hasta ahora en la vitivinicultura argentina.

Se trata de la bodega mendocina Mosquita Muerta Wines, de la Familia Millán -dueña también de Los Toneles y Fuego Blanco Wines-, que acaba de lanzar el primer espumante argentino en lata, para impulsar el consumo de la bebida burbujeante, que durante 2020 sufrió una caída del 14%, como consecuencia de que quedaron suspendidos los encuentros sociales y momentos de celebraciones, principales momentos de su consumo. Pero, de a poco, este mes los pedidos de los canales comienzan a recuperarse.

Mientras el consumo de vino en general cayó un 12,1% en el primer semestre, en lata creció un 25,3%, según datos del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). Pero sólo en junio, los despachos de vino en lata se duplicaron frente a igual mes de 2020, al aumentar un 103,2%, frente a una baja de 11,3% en general. Si bien su base es aún chica, apenas 0,3% del total, su potencial, enorme.

Desde el lanzamiento de los primeros vinos en lata, de la mano de Santa Julia (Familia Zuccardi) y New Age (Bodegas Bianchi), a fines de 2019, se sumaron más marcas, a tal punto que ya hay 19 etiquetas de nueve empresas diferentes: a esas dos, se agregaron el Grupo Peñaflor, con DadáFecovita, con DilemaAmBev (Quilmes), con BlasfemiaViniterra (Grupo Cepas), con OmniumBodegas López, con Traful, y Viña Las Perdices, con Chac Chac.

Ahora, es el turno de Familia Millán, que además de lanzar su espumante en dos versiones, en Extra Brut y Extra Brut Rosé, a $ 250 al público, también presenta un vino malbec, a $ 240, todos con la marca Mosquita Muerta.

Si bien al inicio se trataba de vinos dulces, ahora las opciones incluyen tradicionales malbec, vinos blancos o rosados.

otros más se están sumando a la tendencia. "Estamos trabajando con cinco bodegas más, que preparan el lanzamiento de 10 productos nuevos próximamente", anticipa Andrés Agnello, gerente Comercial de Ball Corporation, empresa dedicada a la producción de latas de aluminio para bebidas, entre otros productos. "El potencial es muy grande. Estimamos que este año podría triplicarse la venta de vino en lata", proyecta Agnello.

El lanzamiento de un espumante no es tan sencillo: a diferencia del vino, los espumantes deben envasarse sí o sí en la champañera"Un espumante siempre debe fraccionarse cerca del tanque de la champañera; por reglamentación del INV, no puede trasladarse, a diferencia del vinoPor eso, tras varias pruebas, hace tres meses importamos una máquina fraccionadora de latas de Italia. Somos la única que hicimos esa inversión, y ya producimos una primera partida de 85.000 latas de espumantes, que ahora están en distribución y, en los próximos días, llegarán al público", comenta Felipe Stahlschmidt, enólogo de Familia Millán.

Los dos espumantes son elaborados bajo el método charmat, en su champañera, con la misma bebida burbujeante que la bodega vende en botella: Mosquita Muerta Extra Brut (un blend de uvas blancas chenin blanc, sauvignon blanc, chardonnay y Pedro Ximénez, provenientes de Mendoza y San Juan) y un Extra Brut Rosé (chenin blanc, chardonnay, bonarda y merlot).

"Veíamos que crecía mucho el consumo en lata, pero había muchos vinos y cócteles, no espumantes. La innovación es uno de los pilares de la bodega; teníamos la champañera, pero nos faltaba la línea de fraccionamiento en lata, por eso la compramos en Italia, fue una gran inversión. Pero, además, requiere del know how para operarla", comenta Stahlschmidt. 

"El objetivo es captar a consumidores diferentes, tanto a los tradicionales como a otros que no compran botellas, por su tamaño, e impulsar, así, nuevos momentos de consumo. La lata es más fácil de trasladar, sin el riesgo de que se rompa, como la botella de vidrio, y para un consumo individual, tanto en una mesa, si cada uno quiere disfrutar de una bebida distinta, o también para tomar en una pileta o en la playa. Se enfría mucho más rápido que una botella", agrega. Además, es un envase atractivo para bares y restaurantes, y es "una opción también para la coctelería", explica.

"El precio es más competitivo que el de la botella; cada lata tiene 310 ml; tres de ellas equivalen a casi una botella y su precio es menor. Cada una equivale a dos copas llenas o tres de 100 ml. Y en un contexto donde además faltan envases de vidrio, es una opción más. El costo de stockerase es también menor al de un pallet de espumantes", explica Marisel Millán, responsable Comercial de la bodega.

Si bien recién están llegando al público, en un primer momento en supermercados y vinotecas, pero luego también a locales gastronómicos, ya notan su éxito entre los canales de distribución. "La primera producción de los dos espumantes voló. Ya estamos pensando en volver a elaborar, en función de la demanda. La idea es hacerlo una vez por mes para no quebrar stock. Al tener una línea propia de fraccionamiento, tenemos flexibilidad", cuenta Millán.

Si bien en la Argentina el consumidor de vino y espumante es muy conservador, en los últimos años se fueron ampliando las propuestas para diferentes ocasiones de consumo con éxito. En Mosquita Muerta apuestan a que también se animen a beber espumante en lata, que, a diferencia de la botella, no provee el rito del descorche. "El espumante está pensado para eventos o festejos; pero la lata le quita formalidad y la adapta a más momentos descontracturados. Creemos que el público joven es el que más va a elegirla, un consumidor más desestructurado, no tan acartonado; y permite que el espumante pueda estar presente en más momentos de consumo", dice Stahlschmidt. 

 "Sin el descorche, damos al consumidor más opciones de consumo, para que sea más fácil de beber. Si las bodegas contamos con envases similares a la cerveza o gaseosa, al que le gusta el vino o espumante los va a elegir. La lata conserva la calidad, en aromas y sabores, de modo excelente", agrega

A la hora de disfrutarlo, el enólogo aconseja que cada quien lo beba como lo prefiera. "Puede servirse en copa o beberse directamente de la lata. Si vas a un pic nic, no necesitás llevarte una copa", aclara.

Pero el auge del vino en lata no sólo se da en la Argentina. "Para los próximos años se espera un crecimiento continuo en el país y la región, con latas de diferentes volúmenes, etiquetas cada vez más creativas y nuevos players ingresando al mercado. Para los productores vitivinícolas se abre un abanico de posibilidades junto a la lata, permitiéndoles explorar en las tendencias mundiales que giran en torno a las graduaciones alcohólicas, sabores más dulces, variación de las burbujas y mezclas de uvas. Para 2027, se espera un crecimiento global del mercado de vinos enlatados, alcanzando los u$s 155.100 millones", precisa Agnello. "No sólo le acercamos al consumidor nuevas opciones para diferentes ocasiones de consumo; también, aportan al cuidado del medio ambiente", agrega.

Familia Millán es una empresa familiar con varias unidades de negociosCuenta con cuatro bodegas: Mosquita Muerta Wines (Perdriel, Luján de Cuyo), Los Toneles y Abrasado (Guaymallén), las tres en Mendoza, y Fuego Blanco Wines (Valle de Pedernal), en San Juan. Además, cuentan con la champañera en Junín. Tiene más de 1000 hectáreas de viñedos.

Además, es propietaria de la olivícola Laur, reconocida en 2020 como la tercera mejor del mundo y número uno del país por Evoo World Ranking, y la acetaia Millán (aceto balsámico), ambas en Maipú, Mendoza. La familia también es dueña de la destilería Casa Tapaus, de la cadena de supermercados Átomo, con más de 120 sucursales, el restaurante Abrasado y Carnes Millán, entre otras. 

EL CRONISTA.

https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/al-boom-del-vino-en-lata-ahora-se-suma-el-primer-espumante-del-pais/

jueves, 12 de agosto de 2021

La Pasión de RIVUS. En Darwin, Valle Medio, Río Negro.

 




En Darwin Cultura y Turismo ayer 11/082021 informan:
"Una tarde trágica para nuestro pueblo, lamentamos profundamente el fallecimiento del sr. Augusto Ripoll productor y empresario de la Bodega Patagonia Valley de vinos Rivus, desde que empezamos a trabajar en Turismo siempre puso a disposición sus instalaciones y conocimientos para proyectarnos en un camino de crecimiento, apostó a la zona dando trabajo a mucha gente."

Publicación de la historia de vinos RIVUS del Valle Medio del Río Negro vista en redes sociales. Sin autoría.

La Pasión de RIVUS.


En los años 70's Raúl Ripoll, porteño y enamorado de la Patagonia, compró una chacra en Darwin para plantar tomate y enviarlo a La Plata para que le den valor agregado. Luego pensó: Y si lo industrializamos acá? Así que construyó una fábrica de puré de tomate inaugurando una de las plantas más importantes de procesado de tomate a fines de los 80's (hoy la única que se mantiene en pié con otra firma). 

Todo se hereda! De ahí viene la genética y amor por producir en la Patagonia de su hijo Augusto.
"El sueño comienza con una invitación de Bodegas Canale a una degustacion de vinos a los 19 años." dijo Augusto. Él pensó y soño en hacer su propio vino por lo que comenzó a investigar y viajar por Ferias en todo el mundo, trabajando de joven en la Vinoteca del Hotel Sheraton e instruyendose con el maestro Sabatino Arias.
Con 30 años, Augusto Ripoll comenzó a plantar sus vides en el 2001, un poco más de 10 Hectáreas de Cabernet Savignon, Merlot Malbec y Pinot Noir.
"Todas la variedades que se dan muy bien en esta zona, maduran perfectamente y el clima es muy sano." Me dijo y agregó que "tenemos una excelente amplitud térmica. Es parecido a plantar en altura en Mendoza. Los vientos le dan un mejor carácter a los vinos." 

El Terruño (terroir) hace la diferencia de los vinos de acá con otras zonas. Me aseguró (y coincidimos totalmente) que tenemos el Terroir perfecto en Valle Medio y podemos producir los mejores vinos de Argentina. Si Señor!!!!
Una vez que se hacía visible cada vez más el sueño, en el 2005 plantó 10 nuevas hectareas con Savignon Blanc, Cabernet Franc, tempranillo (cepa española) y Syrah (la uva con la que se cree, se hizo el vino de la última cena de Jesús ya que su procedencia es de Jordania). Las plantas son seleccionadas y compradas en la reconocida bodega Catena Zapata.
En el 2007 y con toda una gran cosecha por venir, comenzó a construir la bodega adquiriendo 16 tanques de 1000 a 20000 litros. En este momento Bodegas Rivus, produce aproximadamente 150.000 litros de los cuales más del 90% se exporta vino rionegrino 100% orgánico a Nueva York y Londres. 

Los viñedos están plantados en alta densidad (más cantidad de plantas ) esto ayuda a la concentración de uvas y sabor.
Luego de una charla de mas de 2 horas y pasando a probarlos, te das cuenta de lo glorioso y generosa que es nuestra tierra. El vino natural es fresco, sin conservantes ni pasado por barricas . Nada lo disfraza ni oculta . "Es un vino puro de nuestra región y justamente es así como lo piden en New York. Piden sabor a Patagonia" dijo.

Sus levaduras autoctonas (que son las que producen el ambiente de nuestra zona) hace que tengamos un vino nuestro. Bien nuestro.
La verdad es que sentímos un enorme orgullo al saber nuevamente que otro de nuestros productos es reconocido en el mundo. Gracias Augusto por enseñarnos el maravilloso arte de hacer vino.
Felicitaciones
Valle Medio y Darwin muestra lo posible.