lunes, 30 de julio de 2018

Cada vez más provincias producen vino en la Argentina.

Cada vez más provincias producen vino en la Argentina.

El vino vive una nueva revolución en la Argentina, más vinculada esta vez a la expansión geográfica que a la explosión de una cepa insignia o a la reconversión de la industria: impulsadas por la derogación de una ley que circunscribía su producción a ciertas regiones, son cada vez más las provincias que albergan producciones vitivinícolas.

La limitación había empezado en 1934, cuando el entonces presidente Agustín P. Justo promulgó la ley nacional de vinos, que prohibió toda comercialización del vino procedente de cualquier región que no fuera Cuyo y las provincias cordilleranas (ver recuadro). Eso desmanteló explotaciones en varios lugares, como por ejemplo Entre Ríos (donde se producía desde fines del siglo XIX).
En 1998 se derogó esa ley y así fue como empezó el redescubrimiento de terroirs en gran parte del país. Hoy el mapa empieza a colorearse nuevamente con los matices de las distintas cepas y ya son 18 las provincias en las que se elabora vino, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). A Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta y Catamarca se sumaron Neuquén, Río Negro, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Santiago del Estero, Misiones, Jujuy y Santa Fe.
El sommelier José Iuliano dice que todas las provincias argentinas son aptas para producir vino. "El principal nicho de producción es la Cordillera de los Andes, de norte a sur. Por otro lado, descubrimos hace poco que en Buenos Aires, con condiciones diferentes, también se puede obtener un muy buen producto", explica.
Claro que cada provincia tiene desarrollos desparejos y características que las pueden hacer más o menos atractivas. "No es lo mismo La Rioja y Catamarca, que están saliendo de un letargo larguísimo, que Salta, que ya está bastante desarrollada. No es lo mismo Chubut, que empieza de a poco a hacer cosas, que Neuquén y Río Negro, que hace mucho que trabajan en esto. El secreto está en encontrar la cepa que exprese mejor cada región, no porque el malbec sea la cepa insignia, tenemos que hacer malbec en todos lados", comenta Iuliano.
Un repaso por las estadísticas del INV da muestras de la nueva tendencia. Neuquén tenía 179 hectáreas plantadas con viñedos en 2000, mientras que en 2017 ya tenía 1758; La Pampa contaba con solo 8 y ahora tiene 275. Algo similar pasó con Buenos Aires (2 antes y 275 en la actualidad), Tucumán (12 y 112), Chubut (0 y 67), San Luis (12 y 103), Entre Ríos (0 y 47), Jujuy (0 y 26) y Misiones (0 y 18).
Un caso pionero en Buenos Aires fue el de Trapiche Costa & Pampa, una de las bodegas de Grupo Peñaflor, que elabora desde 2009 sus vinos en Chapadmalal. Ezequiel Ortego, su enólogo, cuenta que muchos países vitivinícolas tienen desde hace tiempo viñedos en la zona costera, algo que acá faltaba. "Nos estábamos perdiendo una parte de la película. Por eso nos instalamos acá, lo que además nos permite ampliar la frontera productiva", dice.
Con lluvias de 1000 milímetros anuales (cuatro veces más que en Mendoza), Costa & Pampa se convirtió en el primer viñedo secano del país (que no necesita riego artificial). "Nos sorprendió la calidad que logramos y, en este momento, tenemos a la venta pinot noir, pinot grigio, sauvignon blanc, chardonnay, albariño, riesling y gewürztraminer", detalla Ortego.
En el sudeste de La Pampa, en tanto, se destaca Bodega del Desierto. María Loson, su managing director, afirma que se eligió esa zona porque reunía todas las condiciones esenciales de clima y suelo. "Además, en 2000, cuando empezamos, la provincia ofrecía buenas perspectivas para emprendimientos agroindustriales. Pero muy pronto nos dimos cuenta de que estábamos ubicados en un lugar excepcional", acota.
En suelo pampeano esta bodega encontró desierto extremo, soleado, ventoso, muy seco y con enormes diferencias de temperatura entre el día y la noche. "Eso asegura un viñedo naturalmente sano y un período de madurez gradual, prolijo, que permite generar lentamente los mejores colores, aromas y sabores en las uvas y los vinos", destaca Loson.
A la hora de buscar otras latitudes de la provincia pampeana en la que se puede desarrollar la vitivinicultura, Loson señala que no son muchas las opciones. "El gran problema de nuestra región es el acceso al agua para el riego. Por eso creemos que sólo a orillas del Río Colorado (el más importante de la provincia y su límite sur) puede desarrollarse la vitivinicultura a cierta escala", indica la ejecutiva.
Un recorrido al azar por el mapa lleva hasta los Valles Calchaquíes. Allí, entre muchas otras, está Bodega El Esteco, que tiene dos bodegas (una en Cafayate y otra en Chañar Punco) con las que abarca tres provincias (Salta, Tucumán y Catamarca). "En nuestro caso particular, lo que hay de especial es la altitud, porque estos valles están entre los 1700 y los 3000 metros sobre el nivel del mar. Eso los posiciona entre los valles vitivinícolas más altos del mundo", subraya Alejandro Pepa, enólogo de El Esteco.
Según opina Pepa, cada lugar se va ganando en la vitivinicultura un espacio diferente. "En El Esteco tenemos un abanico amplio de vinos: en blancos nuestra principal uva es la Torrontés, luego viene la chardonnay y sauvignon blanc; mientras que en tintos, las cuatro principales son malbec, cabernet sauvignon, merlot y tannat", enumera.
Este enólogo confirma que hubo un crecimiento de la actividad vitivinícola en esta zona del país, sobre todo en bodegas pequeñas y boutiques. "Lo que tiene el valle es que se volcó a vinos de alta gama. Esto posiciona a la región en una categoría de vino muy buena. Pero, hay que tener en cuenta que representa solo 2% de la vitivinicultura argentina", aclara.
También La Rioja tiene lo suyo. Andrew Noble, gerente comercial de la bodega Valle de La Puerta, relata que eligieron la región porque pensaban plantar olivos (esa tierra es ideal para eso), pero pronto se dieron cuenta de que el vino daría frutos más rápidos. "Así que, en 2001, decidimos invertir más y construimos la bodega con capacidad para un millón de litros, que luego ampliamos en 2005, usando la última tecnología", indica.
A la hora de hablar del diferencial de los vinos riojanos, Noble opina que tienen como característica principal la fruta. "Exhiben aromas y sabores frutales que se expresan sin límites en cada copa. Esto se debe a las características de nuestro terroir, zonas áridas semidesérticas de suelos francoarenosos y un clima caluroso de sol intenso con poca lluvia", describe el ejecutivo.
Más allá del factor clave de la derogación de la ley de Justo, Noble subraya otra característica de la industria en sí que está propiciando esta expansión entre provincias. "En mi opinión la producción bodeguera está íntimamente relacionada con la aventura y el desafío de lograr producir vino de calidad en zonas inhóspitas, y por eso muchos emprendedores exploran en nuevas zonas", fundamenta.
En el Alto Valle de Río Negro, en tanto, está Bodega Humberto Canale. Su presidente, Guillermo Barzi, dice que se trata de la zona más fría del país, ideal para las variedades de ciclo medio y corto. "El merlot y el pinot noir se manifiestan maravillosamente, al igual que el semillón, el sauvignon y el riesling. "Son todos vinos frescos, equilibrados en alcohol y acidez", concluye Barzi.
Esto es apenas una muestra de la diversidad vitivinícola del país, que, como se dijo, fue cortada por ley en 1934. Ahora sí, luego de una oscura época que duró 64 años, se puede degustar malbec, merlot, cabernet sauvignon, tannat y chardonnay de Córdoba; syrah, cabernet franc, malbec y chardonnay de La Pampa; malbec y torrontés de Tucumán, y chardonnay, syrah, malbec y merlot de Entre Ríos. Estas son solo algunas de las más de 20 cepas que se producen en 18 provincias argentinas, cada una con su toque particular.
Por: Carlos Manzoni.
Fotos Web..

viernes, 27 de julio de 2018

A mil metros desde la ruta 22, a la altura de la localidad de Ingeniero Huergo, están ubicados los viñedos de Bodega Pirri. Histórico establecimiento de la zona del Alto Valle, es conocido por su amplia variedad de productos.


BODEGA PIRRI, UNA JOYA DEL VALLE.

Hoy, de su variado portfolio, se destaca el Siracusa Laska Rosé, hecho con una particular cepa rusa y un Malbec de excelente calidad que comercializan en un Bag in box de 3 litros.


A mil metros desde la ruta 22, a la altura de la localidad de Ingeniero Huergo, están ubicados los viñedos de Bodega Pirri. Histórico establecimiento de la zona del Alto Valle, es conocido por su amplia variedad de productos.
Desde sus inicios, allá por 1944, de la mano de Antonio Pirri Siracusa, inmigrante italiano que plantó bandera en Río Negro y trabajó la tierra, se inició la concreción de un sueño. Primero fueron los vinos de damajuana, siguieron con la elaboración de vinos y espumantes de alta calidad, al tiempo se fueron especializando en varietales con paso por madera y hoy cuentan con una inmejorable multiplicidad de vinos.
La empresa siempre fue presidida por don Antonio, quien contó con el apoyo de sus hijos Edgardo, Ingeniero Agrónomo y Guillermo Pirri, encargado de la bodega y parte administrativa, quienes ahora están a cargo.
En su arranque, las primeras 50 hectáreas de viñedo daban 620.000 litros. Hoy la bodega goza de gran número de toneles, sala de barricas de roble francés y americano, una sala de champagnización y maquinaria de embotellado para los espumantes. Con el método Charmat, se elabora la línea "Medianoche" en brut y rosé y el "Cepas Rionegrinas Rosé especial". Pero también cuenta con espumantes elaborados con el método Tradicional o champenoise de fermentación en botellas. Así se realiza la línea "Pirri 1931".
Charlamos con Graciela Pirri quien, de visita en Buenos Aires para participar de la Exposición Rural de Ganadería, nos contó acerca de sus distintas líneas y las distintas cepas con las que cuentan: Malbec, Merlot, Cabernet, Pinot, Borgoña, Syrah. "El lobo de Río Negro" que son vinos genéricos en tinto, blanco, rosado y torrontés patagónico; "Cepas Rionegrinas" vinos para todos los días, con buena relación precio-calidad. Y la línea Premium Roble "Viñas de Siracusa", Malbec, Cabernet Sauvignon y la estrella de la familia, el Laska Rosé, una particular y única cepa de origen ruso, de la que cuentan con 15 hectáreas y que se la conoce como Pinot champagne, exclusivo en la Patagonia.
 
Bodega Pirri cuenta con viñedos propios y de terceros sumando un total de 150 hectáreas que le dan la vida a su gran variedad. Además de los ya mencionados cuenta con uva Bonarda y Refosco (Tintorera) Tokay Friulano, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón, Ugniblanc, y Torrontés.
Cabe mencionar un producto nuevo con gran salida como es el 100 % Malbec en su práctico Bag in box, cajita con capacidad para tres litros, con canilla incorporada que ofrece la posibilidad de tomar vino de alta calidad a muy buen precio y una inmejorable conservación.

Fotos Gentileza: Familia Pirri Wines.

lunes, 23 de julio de 2018

Cepas Rionegrinas Malbec.

Cepas Rionegrinas Malbec 2017.

En esta entrada les presento al Malbec de la línea base que la familia Pirri elabora en su chacra de Ingeniero Huergo y que apunta al segmento del "vino de todos los días".

Este malbec es cosechado entre el 15 de marzo y la primera semana de abril, se selecciona manualmente para luego macerar pre-fermentativo en frío y finalmente fermenta con levaduras seleccionadas en tanques de acero.
Bodega: Familia Pirri 
Zona: Ingeniero Huergo – Río Negro 

Color: rojo rubí brillante y de baja intensidad.
Aroma: frutado de fruta roja y ciruela, su alcohol bien integrado. Volumen medio de aroma.
Sabor: vivo y sobrio, con ataque dulce y acidez media. En la boca presenta buen equilibrio de tendencia centro - adelante, con taninos jóvenes y una sensación de astringencia baja al final de la cata. Su graduación alcohólica es de 13,3º y cierra con cuerpo medio a bajo "delicado" y persistencia media a baja.  


Valor: $ 110 
Calidad/Precio: Muy Buena 
Conclusión: Joven Malbec patagónico con aromas de fruta roja y ciruelas. En la boca se comporta "vivo" y desarrolla buen equilibrio. Cierra con cuerpo medio a bajo "delicado" y persistencia media a baja.

jueves, 19 de julio de 2018

Los 70 jóvenes años de Bodega Favretto POR VISIÓN GOURMET.

La tercera generación de este histórico establecimiento de Villa Regina celebra su aniversario con un blend de grandes cosechas, una botella magnum de 1.5 litros, partida limitada de 1.900 unidades. Cuatro añadas distintas y dos variedades de uvas.
Quien viva o haya andado por la zona del Alto Valle de Río Negro, conoce la Bodega Favretto. Productora histórica de vinos en damajuana en Villa Regina. En los últimos años y de la mano de Gustavo Favretto, tercera generación de la familia, se volcó a la producción de vinos de alta gama para dar un viraje. Y reinventarse.
Para ello, no sólo contaron con la capacitación que Gustavo realizó en Europa y EEUU estudiando específicamente las variedades que mejor se desarrollan por aquellos lares, sino que también debieron reconvertir viñedos e invertir en tecnología. “Hubo que hacer una fuerte apuesta, porque continuar con los vinos comunes de mesa era ir a la desaparición”, señaló Gustavo, nieto del fundador Ferruccio Favretto.
¨Una característica distintiva de nuestros vinos finos son el tiempo de guarda, considero que pocas bodegas dejan los vinos en estiba más de 24 meses como hacemos nosotros. Esto es algo que traje como premisa de España, allá se los deja hasta 36 meses en estiba antes de sacarlos a la venta, esto no es un capricho, el vino se vuelve más suave al paladar, detalla.
La elaboración de vinos de mesa fue la fortaleza de la vitivinicultura regional. A partir de los 70, comenzó con su caída: cambió la matriz productiva y muchos viñedos fueron levantados para plantar peras y manzanas. En aquellos años, Río Negro se posicionaba entre las cuatro primeras provincias en cantidad de viñedos.
Por eso desde hace unos años, Gustavo viene investigando. Creó una línea de varietales producido con uva propia y de una región rica y cercana como es la de Valle Azul, a unos 30 kilómetros de la ciudad.
Todas las líneas de vinos Premium tienen un detalle distintivo, algunos barricas, otros duelas o chips. La idea es jugar con los elementos disponibles y buscar aromas impares y cada vez más complejos. En este segmento se encuentra la línea OIR, OIR es RIO al revés, por RIO NEGRO. ¨En la etiqueta tiene un ecualizador, para hacer un juego de palabras”, resalta. Esta línea la conforman el Merlot, Cabernet Sauvignon y Sauvignon Blanc, considerados por críticos del vino como etiquetas con muy buena tipicidad, aromas profundos y excelente relación precio calidad.
El joven destaca que mientras elaboran vinos de mejor calidad, mantienen la línea de vino en damajuana. Y es que, en las mesas de la gente de la zona nunca dejaron de tomarlo. Gustavo agrega que esta línea “ha sostenido a nuestra familia durante años”.
Acerca de los vinos varietales, informa que están en 20 mil botellas anuales que comercializan en vinotecas de distintos puntos de la Patagonia, Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes .
Si hablamos de su línea reserva también tuvo muy buena repercusión un Pinot Noir del que hicieron 4,000 botellas. Un vino suave y elegante. Que se agotó rápidamente.
Otra virtud para remarcar es que todos sus vinos son partidas limitadas.
La vedette de la línea, el Ferrucio Favretto (nombre en honor al abuelo y fundador) es un blend de malbec, de tres añadas distintas, 70% Malbec 2010, 10 % Malbec 2012 y 20% Malbec 2013.