domingo, 10 de marzo de 2024

Antigua Bodega Patagónica: pasado y presente de un establecimiento emblema de la vitivinicultura de Río Negro.

La fachada actual de la bodega recuperada por la familia Banacloy. Fotos: Andrés Maripe

Antigua Bodega Patagónica: pasado y presente de un establecimiento emblema de la vitivinicultura de Río Negro.

La Antigua Bodega Patagónica (ex bodega de la familia Glanz) ubicada en Cervantes teje un nuevo destino de la mano de Carlos Banacloy y su familia. Un recorrido por el pasado y el presente de este establecimiento que volvió a producir vinos de calidad.


La vitivinicultura rionegrina tiene infinitas historias para contar. Muchas de ellas dramáticas, que hablan de pérdidas, de esfuerzos que se fueron por la borda, de desaliento, de proyectos truncos. Pero otras tantas que cuentan una historia de recuperación, de puesta en valor, de ideas que van por buen camino y que hoy viéndolas a la distancia muestran que valieron la pena.

Historias de bodegas que tuvieron un punto final y cuando parecía que todo estaba perdido la realidad indica que no era tan así, que había un mañana, un futuro, una mano dispuesta a querer cambiarlo todo.

La Antigua Bodega Patagónica es una de ellas. Y parte de la historia de esta bodega hoy recuperada la cuenta Carlos Banacloy, artífice junto a su familia de un cambio de rumbo en un establecimiento que fue emblema de la vitivinicultura local: la bodega de Glanz.

La bodega y el almacén forman parte del circuito cultural histórico de la Antigua Colonia Rusa.

Diario RÍO NEGRO disfrutó de una hora de recorrido por el establecimiento bodeguero mencionado junto al mentor de su recuperación, donde se pudo apreciar el tesón de una familia para cambiar una realidad que parecía cosa juzgada. Ya antes de entrar al lugar el productor comenzó a desandar esta historia. Vivámosla juntos.

“Carlos Soria arma el paseo de Antigua Colonia Rusa y pone todos los carteles como un circuito histórico cultural de Roca. Años después, Claudia Montanaro -en ese entonces intendenta de Cervantes- arma su propio circuito y quedan carteles amarillos mirando para el lado de Cervantes y carteles azules hacia el lado de Roca”, cuenta Banacloy mientras muestra la doble cartelería ubicada a la vera de la calle Sargento Cabral.

El almacén de Glanz, un símbolo de la época que aún se mantiene en pie.

Un viejo almacén de ramos generales que perteneció a la familia Glanz, ubicado en el predio donde está la bodega y que forma parte del patrimonio histórico, es la segunda imagen que aparece a la vista. Con ese almacén y el esfuerzo familiar se levantó la bodega que fue un ícono de la vitivinicultura regional durante décadas.

“Río Negro perdió 220 bodegas y la Argentina más de 1.000 en una época en que los vinos dejaron de ser el principal hábito de consumo de la población. Argentina llegó a tener un consumo de 90 litros per cápita por año. En ese boom de consumo se desarrollaron todos estos proyectos , donde Río Negro fue pionera en la Patagonia”.

Carlos Banacloy, Antigua Bodega Patagónica.

El paso siguiente es hacia el interior de una gran mole de cemento que domina el paisaje. “Esta bodega estuvo cerrada 25 años, uno de los galpones está original y no lo hemos tocado aún. Cuando llegamos a la bodega hace 10 años todo estaba así, la bodega completa estaba así”, dice Banacloy frente a un espacio en ruinas, crudo testimonio de la debacle productiva de antaño.

¿Qué pasó con esta bodega Carlos?, consultamos. “Río Negro perdió 220 bodegas y la Argentina más de 1.000 en una época en que los vinos dejaron de ser el principal hábito de consumo de la población. Argentina llegó a tener un consumo de 90 litros per cápita por año. En ese boom de consumo se desarrollaron todos estos proyectos , donde Río Negro fue pionera en la Patagonia”.

Uno de los galpones conservado original, donde
aún se observa la maquinaria que utilizaban para elaborar vinos.

Pero luego ocurrió la declinación. Empezó a bajar el volumen de consumo que pasó de 75 a 55 litros per cápita por año, luego a 35 y actualmente está en 24, un gran golpe para bodegas que estaban acostumbradas a elaborar volumen sin poner el foco en la calidad del producto.

Así lo explica Banacloy: “Lo único que se tomaba era vino tinto, clarete y blanco, mayoritariamente blanco. Y ese achique violento de consumo hizo que estas bodegas que tenían una lógica de hacer volumen, granel, no pudieron hacer el cambio. Algunas sí, como Establecimiento Humberto Canale, o la bodega de Antonio Pirri, Tronelli, esas se pudieron adaptar y el resto no”.

Deudas en dólares y devaluación, un combo explosivo.



En esos años había muchas bodegas que estaban endeudadas en dólares, hubo dos devaluaciones y “se encontraron con que debían más que lo que tenían de patrimonio”.

El recorrido continúa por distintos espacios ya recuperados de la bodega y la historia se nutre de pequeños detalles. “Cuando yo entré acá la bodega estaba intacta, los escritorios, los papeles, los remitos, las llaves, dejaron todo y no vinieron nunca más”, cuenta su propietario actual.

Barricas esperando ser intervenidas para cumplir un nuevo rol en la cadena productiva de la bodega.

“Al día de hoy ocupamos tres galpones. En uno de ellos están los tanques de fermentación, cada uno de ellos cumpliendo una función distinta por su forma de confección, hay de 5.500 y 10.000 litros”, explica Banacloy.

Mientras va de un tanque de acero a otro, comenta cuál es la función de cada uno: “Esto que vos ves acá es una chaquetilla y toda esta superficie es la que se enfría. Este otro tiene una galería y lo que hace es que tiene fuerte enfriamiento en el piso del tanque y este otro enfría principalmente el sombrero de fermentación. Acá es dónde separás el juego del hollejo y el corazón de la fermentación es el que mayor temperatura levanta, sobre todo los tintos, porque es donde trabaja la levadura”.

Tanques de acero de 55 hl integran el equipamiento
para elaboración que hoy tiene la Antigua Bodega Patagónica.

Al fondo del salón aparece otro eslabón de la cadena: la línea de fraccionamiento. Dice Banacloy: “Hoy tenemos una línea de fraccionamiento que hace un llenado automático, se pone la botella por un lado y por el otro sale la botella llena. Nosotros no etiquetamos de manera directa porque todos los vinos tienen guarda”.

Esto significa que luego del fraccionamiento las botellas con el vino se guardan en un espacio especialmente acondicionado para tal fin y después de 2 años o 3 años salen al mercado. “Así los vinos se redondean, se ponen más amigables”, explica el productor vitivinícola.

En el interior de una antigua pileta.



Próxima estación, directo al interior de una antigua pileta de fermentación de la bodega, hoy devenida en un espacio para almacenar barricas de roble cómodamente ordenadas.

Sobre un costado descansan las prensas originales de la bodega de Glanz, completamente funcionales y restauradas a su condición original, pero que hoy solo cumplen un rol patrimonial, un testimonio de cómo se hacía el vino antes.

Barricas almacenadas en lo que antiguamente era el interior de una de las piletas de la ex Bodega Glanz.

En ese entorno hay un detalle que sobresale. Hay paredes de un espesor considerable que rondan el metro de ancho, que cumplen la función de aislar térmicamente el espacio para que no haya mucha variación de temperatura.

“Aquel galpón se hizo en 1957 y este otro en 1963… y los mirás y están intactos”, dice Banacloy frente a las paredes que resisten el paso del tiempo de una manera estoica.

El espacio es inmenso. “En estas dos piletas tenían un volumen de vinos de unos 500 mil litros, similar a lo que elaboran tres o cuatro bodegas en la actualidad”, comenta el propietario del lugar.

Prensas restauradas utilizadas antiguamente para la elaboración de vinos.

El ingreso a lo que fue la oficina original de la familia Glanz es un punto aparte para Banacloy, se transforma, quiere mostrar todo lo que guarda y recuperó. “Se me eriza la piel”, dice mientras expone certificados de cuando las familias de la región se compraban y vendían caballos, algunos documentos con más de 100 años de antigüedad.

Nielsen, Verdecchia, Pirri, Tronelli, todas las familias bodegueras históricas que se vendían entre ellas los caballos para trabajar la tierra están documentadas en ese espacio. Aparece por ahí una transacción realizada en 1917, con apellidos tradicionales de la zona como Huergo y Canale.


Documentos de transacciones comerciales realizadas allá por el 1900 en la región…

Los datos de la historia continúan. “Ya hace 10 años que tenemos la bodega habilitada, 2 años antes empezamos con la limpieza del lugar”, comenta Banacloy.

Sobre un antiguo escritorio reposan botellas de vino elaboradas por la familia. “Ésta es la evolución de esta otra botella”, cuenta con entusiasmo el productor, mientras emparda dos ejemplares de la marca UN con distinta etiqueta.

Los productos que elabora la Antigua Bodega Patagónica.



“Este año sale la primera añada de Gran Reserva al mercado que está guardada hace 5 años”, aporta sobre una novedad productiva de la firma.

En algún momento no muy lejano, la actividad vitivinícola tuvo serios inconvenientes para conseguir insumos para la elaboración y el envasado. ¿Cómo está hoy ese tema? “Está complicado, hay insumos pero lo importado cuesta un poco más, corchos, cápsulas, algunos papeles de las etiquetas.

Carlos Banacloy y una muestra de los vinos que hoy elaboran bajo las etiquetas Bellaco y UN.

Los recuerdos fluyen y enriquecen la charla: “A Antonio Pirri lo conocí hace 15 años y lo fui a ver como Director de Vitivinicultura. Me dijo: Hijo, acordate que se van a arrepentir de haber vendido y erradicado las uvas blancas, en vitivinicultura todo vuelve, son modas, tenía razón, hoy vale menos un Malbec que una uva blanca”.

“El gran desafío que tenemos es hacer un viñedo acá”, dice mientras muestra un predio con olivillos que años atrás era el baldío de la bodega.

Próxima estación, un espacio ambientado para las visitas. “Este espacio gastronómico que llamamos el Mesón del Bodeguero lo inauguramos hace poco, la idea es que puedas venir a comer algo y tomes los vinos de la bodega, está conceptualmente armado para acompañar a la bodega”, explica Banacloy.

El espacio gastronómico que construyó la familia para recibir a los visitantes.

“Es el paso que está dando la actividad hoy, pasar de lo productivo a lo turístico, porque estábamos lejos de esa mirada. Hay que entender que todos los esquemas de las bodegas son con cabeza de productores, en cambio en Mendoza ya nacen como proyecto turístico, en Neuquén pasa lo mismo”, amplía la idea.

«Por primera vez en la historia, la provincia vuelve a revertir la curva y este año se plantaron 100 ha nuevas de viñedos».

Carlos Banacloy, Antigua Bodega Patagónica.

Como corolario de la visita, Banacloy sumó una nueva cuota de optimismo para la actividad: “Hoy en Río Negro hay una gran cantidad de nuevos inversores vitivinícolas… ¿Y qué sucede? No alcanza la uva, no alcanza el vino. Por primera vez en la historia, la provincia vuelve a revertir la curva y este año se plantaron 100 ha nuevas de viñedos, es un montón, y lo importante es que se hizo de manera natural, no incentivando a regalar viñedos sino porque la demanda está insatisfecha”.

Las sensaciones que dejó el camino recorrido hasta llegar a lo que es hoy la bodega


“Nosotros no venimos de una familia viñatera, mi papá y mi abuelo tenían chacra de peras y manzanas, y uno de mis mentores en este tema fue Juan Garabito (ex Bodega Humberto Canale, hoy en la función pública municipal en Roca)”, dice Banacloy sobre sus comienzos.

“Empezamos a hacer vinos en Bodega Estepa, después compré una chacra y hacíamos vinos en Chacras del Sol frente a la caminera de Roca, ahí estuvimos tres años”, continúa el productor.

“Yo siempre veo que falta de todo, pero si miro hacia atrás y veo cuando entré acá por primera vez la verdad que hemos hecho un montón”.

Carlos Banacloy, Antigua Bodega Patagónica.

La llegada a la bodega fue casi por casualidad, por obstinado y curioso: “Después salí a buscar bodegas viejas cerradas, me interesaba recuperar una bodega vieja. Vine a ver la que está acá al lado, que era de Kaspin… para mi era suficiente y estaba hermosa, pero cuando entré me dijeron: Bueno pibe, pero esto barato no es… y ya me asusté”.

“Cuando me iba vi acá en la entrada un cartel que decía Cooperativa Permás y entré a consultar, esto era una tapera. Me pasaron el dato y hablé con la gente que la tenía e hicimos un contrato de alquiler con opción a compra. Pagué el alquiler durante 6 o 7 años con mejoras que íbamos realizando hasta que decidimos ejecutar la opción a compra”, cuenta sobre la llegada a la bodega.

A la hora del balance dice: “Yo siempre veo que falta de todo, pero si miro hacia atrás y veo cuando entré acá por primera vez la verdad que hemos hecho un montón”.

El recorrido periodístico llega a su fin, pero la historia de la Antigua Bodega Patagónica recién comenzó a escribirse.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/la-patagonica/gastronomia/antigua-bodega-patagonica-pasado-y-presente-de-un-establecimiento-emblema-de-la-vitivinicultura-de-rio-negro-3407249/

viernes, 1 de marzo de 2024

Vino "Nico".

Vino "Nico".

Una etiqueta verdaderamente heráldica: la del vino "Nico". De gules, con un chevron de oro cargado por tres bellas cruces de plata y ese hermoso león en la parte superior, entre otros detalles dignos de mención.

*** Publicado en HERÁLDICA EN LA ARGENTINA de Alejandro Pomar.

https://heraldicaargentina.blogspot.com/2024/02/vino-nico.html

29/2/2024.

jueves, 29 de febrero de 2024

Bodegas López: de “casi un garaje” a un creador de clásicos que cumple 125 años.

 

Eduardo López, cuarta generación de la familia fundadora, es quien hoy está al frente de la bodega. -
: Ignacio Blanco / Los Andes.

El histórico establecimiento de Maipú está celebrando 125 cosechas, un hito para la viticultura argentina. Un repaso por su historia, el presente y los objetivos a futuro.

Como muchos inmigrantes que llegaban en esa época, en 1886, José López Rivas desembarcó en Argentina con apenas 18 años y con la ilusión de encontrar en América todo lo que había dejado en su Algarrobo natal, un pequeño pueblo de Málaga. Pero ese jóven andaluz, quizás, difícilmente haya podido imaginar que no solo iba construir una próspera bodega en una Mendoza incipiente, sino que su proyecto que inició “casi en un garaje”, como lo recuerda hoy su bisnieto Eduardo, se iba a convertir en uno de los establecimientos históricos de la provincia que hoy está celebrando sus 125 cosechas y que él, a más de un siglo de haber partido de su patria, se convertiría en inmigrante más exitoso de su pueblo, incluso condecorado con una placa en la plaza central y una calle que lleva su nombre.

Pero la realidad puede llegar a superar los sueños y hoy Bodegas López es parte de la historia viva de la vitivinicultura argentina, con un portfolio lleno de clásicos que han trascendido generaciones y que la familia López ha sabido aggiornar para mantenerse siempre vigente en una industria feroz. Marcas como Montchenot, Chateau Vieux, Rincón Famoso, Vasco Viejo o Traful han estado en algún momento en la mesa de los amantes del vino.

Fundada en 1989 por José López Rivas y sus hermanos, la bodega comenzó en un predio cercano al ferrocarril de la estación de Gutiérrez, el mismo en el que actualmente residen. De a poco fueron comprando terrenos aledaños a ese galpón inicial que construyeron y plantando viñedos para producir el vino que enviaban en barriles y cascos por tren a sus clientes de Buenos Aires, quienes distribuían en destino a bares y restaurantes.

Como lo recuerda Eduardo López, cuarta generación de la familia y hoy CEO de la bodega, quien cambió completamente el rumbo de la historia fue su abuelo Federico, quien ingresó a la bodega en 1922 y tomó la decisión, primero, en la década del ‘30, de comenzar a fraccionar en origen, algo que en esa época era garantizar la calidad, uno de los grandes principios que hoy mantiene la bodega. Y, en segundo lugar, fue él quien tomó la decisión de instaurar el añejamiento de sus vinos en los toneles de roble que ya utilizaba la bodega desde sus orígenes por ocho años, toda una rareza en esa época. Ese vino salió al mercado como Chateau Vieux (1934), un clásico de la bodega que justamente está cumpliendo 90 años. “En aquel momento más de uno debe haber pensado que estaba loco, pero tan errado no estaba porque hasta el día de hoy lo seguimos haciendo así”, destaca Eduardo.

Después le llegó el turno a la tercera generación, comandada por Carlos (padre de Eduardo) y Federico. “Creo que esta generación siempre estuvo enfocada en la calidad y le tocó una época de expansión de la bodega, con mucho crecimiento del vino fraccionado y una importante ampliación de las marcas. Fue una época de consolidación”, relata.

En 1989 Eduardo comenzó su recorrido en la bodega y él fue el encargado de comandar una difícil tarea: renovar un clásico. Sin dejar de lado todo lo que sus antecesores habían logrado, hace alrededor de cuatro años impulsó la decisión de hacer un rebranding a algunas marcas, logrando diseños más atractivos y modernos que se adapten a lo que hoy buscan los consumidores.

Pero lo que comenzó con la idea de modificar un par de líneas terminó con un cambio total en el portfolio y la incorporación de nuevos productos como el Petit Montchenot, las latas de Traful o algunos varietales inéditos en líneas que ya tenían. Incluso, todas las innovaciones propuestas por el bodeguero y el trabajo del laboratorio experimental de la bodega derivaron en el más reciente lanzamiento: Universo Paralelo, una nueva marca que nació de Bodegas López, pero que busca instalarse por fuera de ella, y que incorpora el añejamiento en barricas, algo inédito en su historia.

Pero, como mismo lo dicen en la bodega, estos son solo sus primeros 125 años y su historia la siguen escribiendo. Así, continúan incorporando productos que, quizás, en otros 125 años sean los hitos que se recuerden de esta época. Muestra de ello es el próximo lanzamiento del que habla Eduardo, nuevamente algo que hasta este momento no habían hecho en la empresa: una colaboración con una bodega boutique, un vino rosado que saldrá al mercado en los próximos meses.

El Estilo López.

Si bien para el éxito no existe una fórmula ni receta, podría decirse que una de las claves de la permanencia de la bodega por 125 años ha sido el “Estilo López”. Aunque Eduardo confiesa que por muy imponente que sea el número no es algo que tenga todo el tiempo en la cabeza, si es consciente de que su caso es más bien hoy una excepción a la regla dentro de la industria vitivinícola, porque son pocas las bodegas que hoy en día permanecen en manos de la familia fundadora, mucho menos comandado por el bisnieto de su primer propietario.

Pero es justamente ese lineamiento directo, asegura Eduardo, una de los secretos de la vigencia de López, una transmisión de generación en generación del saber hacer dentro del negocio vitivinícola, pero, sobre todo, de los valores y convicciones con las que José López Rivas fundó la empresa.

“Mantener lo que hemos hecho hasta hoy es un enorme desafío. En Argentina es difícil hacer planificaciones a largo plazo, pero si no tenés un rumbo claro, estás perdido. Nuestro foco está en hacer marcas nuevas, vinos nuevos, estilos de productos distintos. Pero si hay algo de lo que estamos convencidos es que lo clásico que tenemos no se cambia, aunque sí vamos mejorando, aprovechando la tecnología que tenemos”, dice con total convicción Eduardo.

El vino favorito de las estrellas.

“Hemos trascendido generaciones, hoy me encuentro con gente que me dice: ‘Mi abuelo tomaba López’. O también otros que recuerdan que fuimos el vino de su casamiento o estuvimos en momentos importantes de su vida”, menciona con mucho orgullo Eduardo López. Pero la bodega tiene en su haber otro hito que no muchos pueden mencionar: es el vino elegido por dos de las personalidades más importantes del país y del mundo, Susana Giménez y Lionel Messi.

La diva de los teléfonos es una historia conocida que no pierde vigencia. En más de una oportunidad, incluso hace unos meses en una entrevista, Susana ha confesado que “su vino” es el Montchenot de Bodegas López. “Los elige desde siempre, pero jamás hemos tenido un acuerdo comercial. Siempre ha sido muy frontal y si dice que toma Montchenot es porque le gusta. Hay un montón anécdotas, incluso fotos de su asistente personal bajando del auto para comer en algún lugar con botellas de nuestro vino. Sí le hemos mandado algunas botellas por su cumpleaños o cuando iniciaba su programa, pero los vinos nuestros que toma siempre los ha comprado”, recuerda Eduardo.

En el caso del mejor jugador del mundo, su predilección por López se dio en un momento muy especial, el año pasado en una de sus primeras visitas al país después de haber salido campeón del mundo cuando estuvo cenando en el popular restaurante Don Julio y eligió también el Montchenot, pero en su caso de la añada 1986, el año de su nacimiento. “Me llamó Pablo Rivero, dueño del lugar, y me contó que había elegido nuestro vino. Después, por medio del Pocho Lavezzi le enviamos una caja del vino que tomó” completó.

Bodegas López celebra 125 años de historia. - Foto: Gentileza.

Carlos López Laurenz, Carlos Alberto López y Eduardo López Laurenz. - Foto: Archivo Los Andes.


El Petit Montchenot es uno de los últimos lanzamientos de Bodegas López - Gentileza.

Eduardo López ingresó a la bodega familiar en 1989. - Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

*** Publicado en GUARDA 14 del Diario Los Andes de Mendoza.

GUARDA 14.

Domingo, 25 de febrero de 2024.

Imágenes: Guarda 14.

https://guarda14.losandes.com.ar/noticias/bodegas-lopez-de-casi-un-garaje-a-un-creador-de-clasicos-que-cumple-125-anos/

miércoles, 7 de febrero de 2024

Bodega Favretto.



Bodega Favretto.

La Bodega Favretto nace en la década del 40 implantando vides y construyendo las primeras piletas para arrancar a comercializar vino hacia fines de esa década.

El establecimiento cuenta con 2 chacras: una en Villa Regina, donde se encuentra la Bodega) con variedades de malbec, merlot y cabernet franc y otra en Gral. Godoy con variedades torrontés, pinot noir, malbec, merlot y cabernet sauvignon; conformando un total de 40 hectáreas implantadas con 35 hectáreas en producción. Las dos chacras se someten al mismo manejo del viñedo pero finalmente presentan vinos de características distintas de acuerdo al terroir donde nacieron. 

Actualmente elaboran gran variedad de vinos que son fraccionados en damajuanas de 5 litros, botellas de 1 litro y un botellón recargable de 3 litros; por otro lado elaboran vinos finos que son elaborados en su gran mayoría en tanques de acero inoxidable. El volumen de elaboración en un año típico oscila entre los 200 y 300 mil litros de vinos. 
Durante la visita a la bodega nos recibió su responsable Gustavo Favretto y pudimos probar algunos vinos y conversar sobre la elaboración de su gran Sauvignon Blanc 2022 que elabora bajo la marca OIR (acá), el OIR Cabernet Franc 2021 (acá) y el OIR Pinot Noir 2020 (acá); todos vinos muy típicos y recomendables. También hablamos sobre la actualidad de la bodega y lo que esperan para esta cosecha 2024 respecto de elaboración de vinos finos.

La Bodega recibe visitas y organiza eventos con degustación de sus vinos; a tal efecto ha desarrollado un nuevo espacio que se presenta muy cómodo y con ambiente climatizado donde se pueden catar de forma óptima los productos de la Bodega.

La Bodega recibe visitas y organiza eventos con degustación de sus vinos; a tal efecto ha desarrollado un nuevo espacio que se presenta muy cómodo y con ambiente climatizado donde se pueden catar de forma óptima los productos de la Bodega.
Publicado en Fabián Mitidieri.