En la década de 1950, Moët & Chandon exploró el Alto
Valle buscando terruños ideales para espumantes. Esa iniciativa sentó bases
para el Pinot Noir patagónico.
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| Robert-Jean de Vogüé, descendiente directo de la familia Moët & Chandon y director de la Maison en Francia. |
A finales de la década de 1950, la emblemática casa francesa
Moët & Chandon inició una travesía estratégica para fundar su primera
filial fuera de Francia. Mientras evaluaban la icónica zona de Agrelo en
Mendoza, donde finalmente establecieron su sede oficial en 1959, Robert-Jean de
Vogüé (descendiente directo de la familia Moët & Chandon y director de la
Maison en Francia), junto a Renaud Poirier (enólogo prestigioso y muy respetado
de la región de la Champagne), investigaron la potencialidad de Argentina,
recorrierron el país y extendieron sus expediciones analíticas hacia las
latitudes del sur.
El objetivo primordial consistía en identificar terruños de
clima frío capaces de aportar la acidez natural, la finura aromática y la
elegancia que requieren las bases para vinos espumantes de categoría mundial.
Las observaciones agronómicas señalaron al Alto Valle del Río Negro como un
ecosistema idóneo. La marcada amplitud térmica de la región, sumada a sus
noches frescas y a un ambiente seco con excelente insolación, ofreció las
condiciones óptimas para el cultivo riguroso de varietales nobles de ciclo
corto.
La apuesta productiva de 1969.
Tras completar los estudios de suelo y clima, la compañía
materializó su visión en 1969 mediante la adquisición de aproximadamente 400
hectáreas en las inmediaciones de General Roca, Río Negro. En esa superficie,
los expertos de la firma implantaron cerca de 40 hectáreas dedicadas de forma
exclusiva al cultivo de Pinot Noir.
Para llevar a cabo este proyecto, la casa francesa importó
clones seleccionados que implantó sobre pie franco. Esta decisión técnica
constituyó uno de los primeros bloques puros, sistemáticos y de escala
comercial de esta variedad fina en suelo patagónico. La iniciativa sentó un
antecedente agronómico inédito para la vitivinicultura de la región,
demostrando que la pampa del norte patagónico reunía atributos excepcionales
para cepas de alta exigencia climática.
Desafíos australes.
A pesar de los sobresalientes resultados cualitativos obtenidos en cada cosecha, la operación patagónica enfrentó severas dificultades operativas hacia finales de la década de 1960 y comienzos de los años 70. La infraestructura de transporte entre el Alto Valle y los principales centros urbanos de procesamiento y consumo generaba costos logísticos significativos para la época.
Ante este escenario, la dirección de Chandon optó por
reestructurar su esquema productivo. Decidió centralizar las operaciones de
molienda, vinificación y embotellado en sus instalaciones de Luján de Cuyo,
Mendoza, lo que derivó en la posterior desinversión y venta de las hectáreas
patagónicas.
Un legado viviente.
El repliegue territorial de la firma gala no significó el
fin de aquellos viñedos pioneros. Hacia fines de la década de 1990, la
histórica Bodega Humberto Canale adquirió las tierras y sus instalaciones,
bautizando la propiedad como Finca La Isabel.
Aquel bloque inicial de Pinot Noir plantado en 1969 se
conserva en plena producción y destaca como el viñedo continuo de Pinot Noir
más antiguo de la Patagonia. De sus filas nacen en la actualidad etiquetas
emblemáticas del portafolio regional, confirmando que la visión analítica de
los técnicos de Chandon a mediados del siglo XX trazó el rumbo del Pinot Noir
austral.
FUENTE: Redacción +P.
Más Producción del Diario La Mañana
del Neuquén.
23 de agosto del 2026.
Notas:
se dice que Chandon presentó una nota para instarse
en Río Negro. Dicen que Chandon todavía está esperando repuesta.
De otros blogspot.
En Valle Medio “ la finca La Isabel, ubicada en Pomona. Finca
que era propiedad de los Barzi (Canale) y que en su momento había sido
propiedad de la bodega Chandón. La misma tiene casi 40 has., y poco más de 30
con viñedos plantados en la década de 1950 y 1960 por los operarios y expertos
que la misma casa matriz en Francia envió para instalarse en la Argentina. Allí
plantaron Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Merlot, Chardonnay. Pero el que se
destaca es un Riesling. (Fabián Mitideri sobre Videla Dorna).
“Cuenta la historia que, en los 70 en Río Negro, Chandon iba
a establecerse con 500 hectáreas, pero finalmente plantaron solamente 40 ha de
viñedos en la zona del Valle Medio, (cerca de Choele Choel). Pero finalmente se
decidieron por Mendoza y le vendieron todo a Humberto Canale. Matías compró 20
de esas hectáreas en la isla grande y allí cultiva Malbec, Cabernet Franc,
Pinot Noir, Bastardo ( (el nombre común que se le da en la zona al Trosseau),
Semillón, Torrontés, Ugni Blanc, Pedro Giménez y Chenin Blanc, restaurando las
plantas antes injertadas a sus cepas originales” (El ángel del vino. Blog de
vinos sobre Riccitelli).
La filial mendocina forma parte del prestigioso grupo LVMH, líder mundial en productos de lujo, y fue la primera casa de Chandon fuera de Francia, inaugurada en 1959 al pie de la Cordillera de los Andes.
Hoy Chandon cuenta con otras sedes en Brasil, Estados Unidos, India, Australia y China.




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