Petróleo y vino: así construyó Bulgheroni su imperio en la Patagonia.
Un almacén de campo en Santa Fe. Cerro Dragón. Vinos al fin
del mundo. La historia de un apellido que reescribió la Patagonia.
Alejandro Bulgheroni, ingeniero industrial, lidera hoy uno de los grupos más diversificados del país.
Esta historia nos lleva a principios del siglo XX. Un
inmigrante italiano llamado Ángel Bulgheroni desembarca en Argentina y se
instala en Rufino (Santa Fe) y abre un almacén de ramos generales con
"todo para el hombre de campo", desde ropa hasta herramientas. Nadie
podría haber imaginado entonces que ese mostrador de pueblo sería la primera
piedra de uno de los grupos empresarios más poderosos de América Latina, con
fuerte anclaje en Patagonia.
Su hijo, Alejandro Ángel Bulgheroni, hereda algo más que el
negocio: hereda la ambición. En 1948 funda Bridas, una compañía que nace
pequeña pero que lleva en su ADN la vocación de crecer. Años después, esa
semilla dará sus frutos más inesperados lejos de Santa Fé: petróleo en el sur
profundo y vino en el confín del mundo.
Así llegamos al 24 de octubre de 1943, en esa misma Rufino,
nace Alejandro Pedro Bulgheroni. Se forma como ingeniero industrial en la
Universidad de Buenos Aires y, a los 22 años, en 1965, se suma a Bridas junto a
su padre. No lo sabe todavía, pero está subiendo al primer escalón de un
imperio.
En la foto se ve al matrimonio de Angel Bulgheroni y Rosa Botto, su hijo sentado en el extremo inferior izquierdo es Alejandro Angel Bulgheroni, padre de los reconocidos empresarios Alejandro y Carlos Bulgheroni, fundadores del Grupo Bridas.
@antiguasfotografiasargentinas
De Rufino al mundo: la gran apuesta.
Bridas crece durante los años setenta hasta convertirse en
una de las firmas privadas más influyentes del sector energético argentino. A
su lado, el hermano menor, Carlos Bulgheroni, construye junto a él ese camino,
hasta su muerte en Washington, en septiembre de 2016.
El gran salto llega en 2010: la familia vende el 50% de
Bridas Corporation a la petrolera estatal china CNOOC por 3.100 millones de
dólares. Es el momento en que un negocio familiar argentino se convierte en un
jugador global. Dos años más tarde, la compañía suma Axion Energy Argentina y
refinerías junto a activos de ExxonMobil en Paraguay, Argentina y Uruguay. En
2017, la fusión entre Bridas, BP, Pan American Energy y Axion da forma a Pan
American Energy Group (PAEG), hoy conducido por Alejandro Bulgheroni junto a su
sobrino Marcos.
Carlos Bulgheroni intentó en 1995 construir un gasoducto que
atravesaba Afganistán. La historia fue publicada en 1997 en el Suplemento
Económico de Clarín.Hay un lugar donde esta historia se vuelve subterránea,
literal y metafóricamente: Cerro Dragón, en la cuenca del Golfo San Jorge,
Chubut. Allí, PAE perfora, extrae y reinventa su negocio desde hace casi 70
años. Es el escenario donde el apellido Bulgheroni se volvió sinónimo de
energía en la Patagonia.
En 2025 llega una noticia que reactiva la apuesta: la
compañía confirma la existencia de shale gas en la formación D-129 y convierte
el área en una concesión no convencional por 35 años, prorrogables por 10 más.
La inversión inicial: 250 millones de dólares para un plan piloto de cinco
pozos. Un año después, en mayo de 2026, PAE presenta ante el RIGI el primer
proyecto de petróleo convencional de la provincia bajo ese régimen: 680
millones de dólares para 22 plantas de inyección de polímeros, 220 pozos inyectores
y 650 productores, con una producción incremental estimada en 24 millones de
barriles.
Otronia, al sur de Chubut, a apenas 50 kilómetros de la
frontera con Santa Cruz y 150 de Comodoro Rivadavia, es la más nueva de las bodegas,
centrada en alta gama.
Cuando el petróleo se vuelve vino.
Pero la historia de los Bulgheroni no se agota en el
subsuelo. Con la fortaleza del negocio energético como cimiento, Alejandro
decide mirar hacia otro horizonte: la tierra fértil y preside Alejandro
Bulgheroni Family Vineyards, un mapa de bodegas que se despliega por Mendoza,
la Patagonia, Burdeos, Barossa Valley, Toscana, Napa Valley y Garzón, en
Uruguay.
En 2011, el empresario elige un campo cercano a Sarmiento,
Chubut, y destina 1.300 hectáreas a un proyecto que suena casi imposible:
producir vino en la estepa de Patagonia sue. Dos chacras iniciales, de 11 y 39
hectáreas, son el punto de partida de Otronia, que en 2023 obtiene su propia
Indicación Geográfica del Instituto Nacional del Vino (INV) y hoy elabora los
vinos más australes del planeta, sobre el paralelo 45° Sur.
Otronia forma parte de Grupo Avinea, primer productor de
vino orgánico del país, y comparte holding con una participación del 50% en
Bodega Vistalba. Según fuentes del sector, la inversión total del grupo en el
negocio vitivinícola ya supera los 76 millones de dólares.
Bulgheroni llevó la vitivinicultura al límite: hoy sus
viñedos crecen sobre el paralelo 45° Sur.
Dos historias, un mismo apellido.
Del mostrador de un almacén en Rufino a las plantas de
inyección de Cerro Dragón, y de allí a las cepas más australes del mundo, la
trayectoria de Alejandro Bulgheroni condensa más de siete décadas de decisiones
audaces. La Patagonia, ese territorio que algunos asocian a la potal
cordillerana y otros a la estepa o yacimiento, es hoy el escenario donde
conviven dos negocios que parecen opuestos, pero que responden a la misma
lógica familiar: mirar lejos, invertir fuerte y sostener la apuesta en el
tiempo.
Más Producción del Diario La Mañana de Neuquén.
https://masp.lmneuquen.com/vitivinicultura/petroleo-y-vino-asi-construyo-bulgheroni-su-imperio-la-patagonia-n1255194



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